
La cadena de suministros en Argentina enfrenta un contexto de importantes cambios y la aparición de diferentes estrategias comerciales. En ese marco, Leonardo advierte sobre uno de los grandes mitos del comercio digital: “El envío gratis no existe, ese costo siempre está incluido en el precio del producto”.
Desde tu rol como gerente de supply chain, ¿cuáles son los principales desafíos que enfrentás en tu día a día?
Uno de los mayores desafíos que enfrentamos como líderes de la supply chain es la capacidad de anticiparnos a las disrupciones. Una disrupción en este rubro puede ser un freno en las importaciones, una crisis geopolítica, la pandemia, el aumento de tarifas, el cierre de un puerto o del Canal de Panamá. Tenemos que estar atentos y tomar acciones en consecuencia.
Una de las estrategias clave es contar con redundancia en el abastecimiento: siempre hay que tener un plan A, un plan B y un plan C. Por ejemplo, un piquete afecta la última milla y un cambio político puede alterar la cadena de suministros. Hay que estar preparados para todo.
¿Cómo ves la actualidad del sector?
A nivel mundial, el sector de supply chain ha ganado una relevancia enorme desde la pandemia. Antes, el día a día era más predecible; hoy cambia hora a hora. Esto nos obliga a estar cada vez más profesionalizados para tomar decisiones que impactan en lo económico y operativo.
En el caso puntual de Argentina, la cadena de suministros es compleja, pero puede mejorar si el país avanza en infraestructura y genera condiciones para abrirse al mundo.
En 2023 hubo muchos cambios normativos. ¿Cómo impactaron en tu labor?
En general, de manera positiva. La baja del impuesto PAÍS y una mayor apertura de las importaciones han sido cambios favorables. Aunque todavía no está completamente normalizado, la tendencia es buena.
Si Argentina sigue avanzando en esta dirección, podremos tener una cadena de suministros más estable. Además, cuenta con la ventaja de estar lejos de conflictos geopolíticos, lo que brinda cierta normalidad. Sin embargo, falta infraestructura: necesitamos mejores rutas, trenes, transportes marítimos y desregular la logística fluvial. Si logramos esto, la cadena de suministros podrá potenciar tanto las importaciones como las exportaciones.
En muchos casos, en 2023, las empresas generaron stock por precaución. ¿Actualmente es diferente la situación en ese sentido?
Hasta 2023, los stocks en la cadena eran altos. Había dos razones principales: por un lado, la inflación hacía conveniente comprar antes de nuevas subas de precios; por otro, la incertidumbre regulatoria nos obligaba a garantizar abastecimiento.
Ahora, con mayor apertura y menor inflación, los stocks comienzan a normalizarse. En 2022 y 2023, los depósitos estaban saturados; hoy empieza a sobrar espacio. Con este cambio, ahora vemos el stock como un costo que debe optimizarse.
Sin embargo, para normalizar la cadena de abastecimiento, Argentina debe ganar confiabilidad crediticia y mejorar la transparencia en los pagos.

Hay quienes dicen que el marketing complicó a la logística con estrategias como la de envíos gratis. ¿Cuál es tu opinión al respecto?
Desde el punto de vista del consumidor, es una gran estrategia. Pero desde la óptica de la logística, ese tipo de esquemas puede distorsionar costos. Esto se debe a que el envío gratis no existe, ese costo siempre está, aunque no se lo vea, incluido en el precio final del producto.
¿Cuáles son tus perspectivas para el sector?
Argentina tiene un gran potencial en hidrocarburos y minería, destacándose el cobre y el litio. Esto generará una demanda creciente por logística profesionalizada, con mayor aplicación de tecnología e inteligencia artificial en ruteo y gestión de stock.
En ese marco, si el país sigue abriéndose al mundo y desarrollando infraestructura, el sector logístico seguramente tendrá la oportunidad de atravesar una transformación y crecimiento significativo.
¿Qué le dirías a las personas que están dando sus primeros pasos en este rubro y quieren prepararse para el futuro?
Les diría que se profesionalicen, que se anticipen a los cambios y tomen decisiones oportunas. En un contexto tan dinámico, quedarse quieto no es una opción.
La logística y el comercio exterior dependen de nuestra capacidad de adaptación y planificación. En ese marco, aquellos que logren adelantarse a los cambios serán los que marquen la diferencia.
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