
“Hemos logrado bajar el stock mínimo a la mitad, lo que requiere una planificación muy precisa”, destaca Claudio, en relación a las posibilidades que brinda el nuevo contexto normativo del comercio internacional argentino.
¿Cómo se vincula tu sector con el mercado internacional?
Dentro de la empresa tenemos dos áreas clave: producto terminado y materia prima. Operamos con tres plantas tercerizadas en Argentina, lo que implica importar producto final y materia prima para producir localmente, y también exportar producto terminado al exterior. Además, trabajamos con tres marcas: dermatológica, cremas comunes y adhesivos para curar heridas.
¿Qué mercados externos son los principales para tu operación?
Estamos experimentando cambios en el mix de productos debido a modificaciones recientes en las normativas, que han dinamizado nuestro trabajo. Hoy operamos principalmente con Europa, tanto para materia prima como para producto terminado. También trabajamos con Colombia, que abastece al Cono Sur, México y Centroamérica. Sin embargo, Europa sigue siendo nuestro mercado más fuerte.
¿El proceso de trabajo es el mismo para insumos que para productos terminados?
No, son procesos distintos. Para producto terminado trabajamos con planificaciones semestrales. Nuestro agente de cargas tiene pautada la cantidad de contenedores que moverá cada mes, y nuestra tarea principal es el seguimiento de las cargas y la coordinación con el despachante.
En materia prima, en cambio, el proceso es más amplio. Involucra licitaciones para elegir al forwarder y coordinaciones desde la compra hasta la llegada a Argentina. Con nuevos proveedores, debemos gestionar todo desde cero: cotizaciones, logística y comunicación con el exterior. Es una tarea más demandante.
¿Cómo ha influido la apertura económica reciente?
La apertura nos ha dado mayor libertad para importar, eliminando retrasos como las autorizaciones previas de importación. Esto ha reducido costos y mejorado la planificación. Hemos logrado bajar el stock mínimo a la mitad, pasando de 120 a 60 días, lo que requiere una planificación muy precisa.

¿Qué presiones genera el abastecimiento de insumos para la producción?
La presión es alta, especialmente porque factores externos afectan nuestra logística. Por ejemplo, problemas climáticos en el norte de Europa han retrasado barcos desde Hamburgo, extendiendo tiempos de tránsito de 60 a 90-120 días. Además, la congestión en puertos como Santos y Buenaventura complica las operaciones. Esto nos obliga a revisar la planificación cada tres meses y adaptarnos constantemente.
¿Cuáles son los mayores retos logísticos actuales?
En logística marítima y aérea enfrentamos restricciones importantes. En transporte aéreo, el auge del e-commerce hacia Estados Unidos ha reducido la disponibilidad de vuelos cargueros hacia Argentina. Esto limita las opciones a vuelos comerciales con restricciones de tamaño y tipo de carga.
Por otro lado, aunque se podría considerar el transporte terrestre desde Brasil, frente a la congestión del Puerto de Santos y sus consecuentes demoras, los costos y los tiempos que implica trabajar con la aduana brasileña hacen que esta opción sea poco viable.
¿Qué habilidades debe tener un profesional del sector?
Primero, debe tener capacidad para trabajar bajo presión y resolver problemas en tiempo real. Somos como bomberos: apagamos incendios diarios. También se necesita flexibilidad para adaptarse a cambios constantes y trabajar en equipo, ya que intervenimos en muchas áreas, desde compras hasta seguros y despachos.
La coordinación es esencial. Un profesional debe interactuar con distintas partes, desde forwarders hasta proveedores de embalaje, asegurándose de que la mercadería llegue en tiempo y forma.
¿Qué es lo que más te gusta de tu trabajo?
Me encanta la dinámica. Cada día trae un desafío nuevo, lo que evita que el trabajo sea repetitivo. La presión también es algo que disfruto, ya que me motiva a dar lo mejor de mí. Empecé en este rubro a los 18 años, casi por casualidad, pero con el tiempo descubrí que me apasiona.
¿Hacia dónde crees que se dirige el sector?
El mercado internacional tiende hacia una mayor apertura. Las herramientas como el servicio de courier están ganando terreno, permitiendo a particulares y pequeñas empresas participar en importaciones y exportaciones de manera sencilla y rápida.
Además, está surgiendo la tendencia de consolidar cargas en el exterior a través de forwarders. Esto reduce costos y optimiza la logística. Creo que el futuro del sector está en adoptar soluciones más ágiles y flexibles.
En este sentido, es fundamental consolidar relaciones a largo plazo con los agentes de carga, quienes deben evolucionar para ofrecer servicios integrales, como almacenes para consolidar carga. Esto podría marcar una gran diferencia en la reducción de costos y la eficiencia logística.
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