
El Producto Interno Bruto (PIB) de Argentina registró una caída del 1,7% durante el segundo trimestre de 2024 en comparación con el mismo período del año anterior. Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), la contracción se debió principalmente al desplome en las importaciones y la formación bruta de capital fijo. No obstante, las exportaciones mostraron un crecimiento destacado del 31,4% interanual, lo que alivió parcialmente la recesión económica en el país.
El informe del INDEC reveló que, mientras el consumo privado y público sufrieron caídas significativas, la dinámica del sector externo marcó una diferencia en la evolución del PIB.
Las importaciones cayeron un 22,5%, lo que refleja la contracción en la demanda interna de bienes y servicios del exterior, afectada por la devaluación del peso y la incertidumbre macroeconómica.
Por otro lado, las exportaciones, impulsadas principalmente por el aumento en las ventas de productos agrícolas y otros bienes primarios, lograron contrarrestar en parte el retroceso económico global del país.
Disminución del consumo y la inversión
El consumo privado, uno de los motores fundamentales de la economía argentina, experimentó un descenso del 9,8% respecto al mismo trimestre de 2023. La contracción del poder adquisitivo de los hogares, influenciada por la alta inflación y las restricciones de acceso al crédito, ha sido un factor determinante en esta caída. Asimismo, el consumo público también disminuyó, con una variación negativa del 6%, lo que se explica por las políticas de ajuste fiscal implementadas para reducir el déficit.
Otro indicador clave, la formación bruta de capital fijo, que mide la inversión en infraestructura, maquinaria y equipos, sufrió una baja del 29,4% interanual. Este retroceso estuvo impulsado por una marcada reducción en la inversión en construcciones, que cayó un 30,7%, y en maquinaria y equipos, que disminuyó un 30,2%. Dentro de este último rubro, el componente nacional cayó un 29,4%, mientras que el importado bajó un 30,7%, reflejando las dificultades de las empresas para acceder a tecnología y bienes de capital del exterior debido a las restricciones cambiarias.
Impacto del comercio exterior
El crecimiento de las exportaciones, que alcanzaron un 31,4%, ha sido el único componente de la demanda que mostró un comportamiento positivo durante el trimestre. El sector agroexportador fue el principal contribuyente, impulsado por una mejora en las condiciones climáticas y una mayor demanda internacional de granos y derivados.
En ese marco, las exportaciones de productos agrícolas, en particular, registraron un notable crecimiento, compensando parcialmente la debilidad en otros sectores de la economía.
En términos desestacionalizados, las exportaciones también tuvieron un incremento del 3,9% respecto al trimestre anterior, consolidando su rol como un pilar de la economía argentina en medio de la desaceleración generalizada.
No obstante, el fuerte descenso en las importaciones no sólo refleja una caída en la demanda interna, sino que también apunta a una reducción en la disponibilidad de insumos y bienes de capital, lo que podría limitar la capacidad de recuperación económica en el corto plazo.

Caída del PIB: cómo le fue a cada sector
El análisis del Producto Interno Bruto por sector de actividad económica durante el segundo trimestre de 2024 revela una mayoría de caídas a pesar de registrarse varias subas. Según el informe del INDEC, la agricultura, ganadería, caza y silvicultura fue el sector con mejor desempeño, registrando un impresionante crecimiento del 81,2% interanual. Este repunte en el sector agropecuario fue impulsado por condiciones climáticas favorables y una mayor demanda de productos agrícolas en los mercados internacionales.
En contraste, sectores clave como la construcción y la industria manufacturera experimentaron importantes caídas. La construcción registró una disminución del 22,2%. En ese sentido, la industria manufacturera, por su parte, cayó un 17,4%.
Por su parte, el sector de explotación de minas y canteras experimentó un crecimiento del 6,6%, impulsado por una mayor producción de minerales y combustibles fósiles.
El sector de transporte, almacenamiento y comunicaciones registró un leve crecimiento del 2,2%, destacándose como uno de los pocos sectores con variaciones positivas, junto con la electricidad, gas y agua, que creció un 2,8%. Sin embargo, otros sectores vinculados a los servicios, como hoteles y restaurantes, sufrieron una contracción del 4,5%, afectando principalmente a las regiones turísticas del país.
En ese marco, en términos generales, mientras las exportaciones brindaron un alivio para las cuentas nacionales, la contracción en el consumo, la inversión y las importaciones evidencia los desafíos que enfrenta la economía argentina en 2024.
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