Cinco recomendaciones para favorecer un diagnóstico temprano del hígado graso

Un diagnóstico oportuno puede evitar complicaciones si se reconocen esos detalles que solemos pasar por alto en el día a día

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Ilustración 3D de un hígado graso dañado con depósitos amarillos y naranjas e inflamación. Líneas azules transparentes lo rodean sobre fondo negro.
Una visita regular al médico y el seguimiento de hábitos saludables pueden ser la clave para cuidar la salud del hígado desde etapas tempranas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El hígado graso es una de las enfermedades hepáticas más frecuentes en México y suele avanzar sin síntomas claros en sus primeras etapas.

Detectarlo a tiempo permite iniciar un tratamiento oportuno y evitar complicaciones graves en la salud.

Por ello, especialistas recomiendan adoptar medidas sencillas que pueden favorecer un diagnóstico temprano y reducir el riesgo de daño hepático.

Médico en bata blanca señala imágenes de un hígado sano y uno enfermo en pantalla a paciente atento. En el fondo se ve una báscula de peso.
El hígado graso es una enfermedad hepática silenciosa que avanza sin síntomas claros y afecta a gran parte de la población en México. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Cinco recomendaciones para favorecer un diagnóstico temprano del hígado graso

De acuerdo con información del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) existen algunas recomendaciones que vale la pena seguir para favorecer un diagnóstico temprano de hígado graso y prevenir complicaciones.

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  1. Realizar chequeos médicos regulares Acudir de forma periódica con un médico para revisión general y estudios de laboratorio, especialmente si tienes factores de riesgo como obesidad, diabetes tipo 2, hipertensión o colesterol alto.
  2. Solicitar pruebas de función hepática Pedir al médico que incluya pruebas como ALT, AST y GGT en tus análisis de sangre, ya que pueden detectar alteraciones tempranas en el funcionamiento del hígado.
  3. Atender síntomas inespecíficos No ignorar síntomas como fatiga, malestar abdominal o sensación de pesadez en el costado derecho, aunque sean leves, y comentarlos al médico.
  4. Informar antecedentes familiares Avisar si hay familiares con enfermedades hepáticas, diabetes o problemas metabólicos, ya que esto aumenta el riesgo y puede motivar estudios anticipados.
  5. Mantener un control del peso y hábitos saludables Llevar un registro del peso corporal, índice de masa corporal y hábitos alimenticios, y compartir esta información con el médico en cada consulta para valorar el riesgo de hígado graso.
ultrasonido abdominal
Realizar chequeos médicos regulares y análisis de laboratorio favorece la detección temprana del hígado graso en personas con factores de riesgo. (Azura Cancún)

Factores que incrementan el riesgo de desarrollar hígado graso

Estos son algunos de los principales factores que incrementan el riesgo de desarrollar hígado graso:

  • Obesidad El sobrepeso y la acumulación de grasa abdominal aumentan la probabilidad de que el hígado almacene grasa en exceso.
  • Diabetes tipo 2 Las personas con diabetes tienen mayor riesgo debido a alteraciones en el metabolismo de la glucosa y la insulina.
  • Colesterol y triglicéridos altos Niveles elevados de grasas en la sangre favorecen la acumulación de lípidos en el hígado.
  • Síndrome metabólico La combinación de hipertensión, obesidad abdominal, altos niveles de azúcar y grasas en sangre incrementa el riesgo significativamente.
  • Consumo excesivo de alcohol Aunque el hígado graso no alcohólico es el más común, el consumo frecuente y elevado de alcohol también puede desencadenar la enfermedad.
  • Sedentarismo La falta de actividad física contribuye al aumento de peso y a la resistencia a la insulina, dos factores clave para el desarrollo de hígado graso.
  • Antecedentes familiares Tener familiares con enfermedades hepáticas o metabólicas también eleva el riesgo.
Un collage muestra a un hombre tocándose el hígado, un hígado graso contrastado con uno sano, una persona obesa comiendo comida chatarra y otra joggeando con comida saludable.
El sedentarismo y el consumo excesivo de alcohol incrementan el riesgo de daño hepático y facilitan la aparición del hígado graso. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Recuerda que ante cualquiera de estos factores de riesgo se recomiendan realizar chequeos de manera periódica.

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