Infusión de epazote: el remedio mexicano contra los parásitos y los cólicos que la ciencia respalda

La infusión de epazote, usada desde la época prehispánica, elimina parásitos y alivia cólicos gracias a compuestos bioactivos presentes en sus hojas

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Taza de cristal con infusión de epazote humeante sobre mesa de madera. Hojas frescas de epazote y un cuenco con hierbas secas se ven al lado.
El remedio mexicano contra los parásitos y los cólicos que la ciencia respalda. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El uso de la infusión de epazote como remedio para parásitos gastrointestinales y cólicos ha sido documentado y debatido tanto en la tradición mesoamericana como en la ciencia contemporánea.

La planta Dysphania ambrosioides concentra aceites esenciales con alta bioactividad, lo que le otorga un perfil dual: herramienta eficaz y potencialmente tóxica, según la forma y la dosis de uso.

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A lo largo de la historia, la medicina popular de México y Centroamérica ha empleado el epazote para expulsar lombrices intestinales, aliviar dolores menstruales y tratar cólicos estomacales.

Las crónicas coloniales y los códices indígenas ya registraban estos usos, los cuales persisten hasta hoy en prácticas rurales y urbanas.

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El conocimiento etnobotánico se sostiene en la preparación de infusiones acuosas, que permiten aprovechar los beneficios sin incurrir en riesgos graves para la salud.

Composición química y mecanismos de acción

Investigaciones científicas han identificado al ascaridol, un monoterpeno endoperóxido, como el principal responsable de la actividad antihelmíntica del epazote.

Este compuesto puede llegar a representar hasta el 70% del aceite esencial de la planta, especialmente en las semillas.

Cuando es administrado en forma concentrada, el ascaridol genera radicales libres y especies reactivas de oxígeno en los parásitos, lo que resulta en su muerte por estrés oxidativo y parálisis muscular.

En estudios de laboratorio y experimentos clínicos en modelos animales, como los realizados por Smillie y Pessoa a principios del siglo XX y posteriormente por Kliks en 1985, el epazote ha mostrado eficacia superior al 90% para eliminar Ascaris lumbricoides y otros nematodos intestinales.

Además, la literatura científica y las monografías de la Organización Mundial de la Salud (OMS) refieren la capacidad del epazote para afectar protozoarios causantes de leishmaniasis, malaria y enfermedad de Chagas, gracias a su capacidad de inducir daño mitocondrial y apoptosis en estos microorganismos.

No solo el ascaridol contribuye a estas propiedades. Las infusiones acuosas de las hojas contienen flavonoides y compuestos hidrofílicos que, según estudios experimentales, explican gran parte de la actividad antiparasitaria y espasmolítica observada en la medicina tradicional.

Esta modalidad de preparación, validada experimentalmente, permite separar los componentes lipofílicos más tóxicos y, al mismo tiempo, retener sustancias seguras y eficaces para el tratamiento de cólicos y parásitos.

Ilustración detallada de una planta de epazote central, con círculos mostrando su efecto sobre parásitos como Leishmania, Plasmodium y Trypanosoma cruzi.
La literatura científica y monografías de la OMS atribuyen al epazote la capacidad de afectar protozoarios responsables de leishmaniasis, malaria y enfermedad de Chagas, al inducir daño mitocondrial y apoptosis en estos organismos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Instrucciones para preparar una infusión diluida de epazote segura para adultos

Para aprovechar los beneficios del epazote y minimizar los riesgos asociados a su consumo, es fundamental seguir recomendaciones respaldadas por instituciones científicas y organismos de salud como la Organización Mundial de la Salud y la Universidad Nacional Autónoma de México.

Estas directrices priorizan la seguridad mediante la preparación exclusiva con hojas frescas o secas, evitando aceites esenciales y extractos concentrados.

La infusión debe prepararse solo con hojas maduras y sanas de epazote, asegurándose de que la planta no provenga de suelos contaminados con metales pesados.

Se recomienda lavar cuidadosamente las hojas para eliminar residuos de polvo o agroquímicos.

Para adultos sanos, la dosis sugerida es de uno a dos gramos de hojas frescas o secas de epazote por cada 250 mililitros de agua.

Esta cantidad equivale aproximadamente a una ramita pequeña, suficiente para que la infusión tenga aroma y sabor perceptibles, pero con una concentración controlada de compuestos activos.

El procedimiento consiste en hervir el agua y, una vez alcanzado el punto de ebullición, apagar el fuego. Se añaden las hojas de epazote, se cubre el recipiente y se deja reposar durante cinco minutos.

Posteriormente, se filtra la infusión para retirar los restos vegetales y se consume una sola taza al día, nunca de forma prolongada ni en grandes volúmenes.

No se recomienda administrar infusión de epazote a menores de edad, mujeres embarazadas o en periodo de lactancia, ni combinarla con otros remedios herbales sin orientación profesional.

Bajo ninguna circunstancia debe sustituirse la infusión por aceites, extractos concentrados o preparados industriales, ya que estos superan el umbral seguro de ascaridol y otros monoterpenos.

Lo más recomendable es consultar a su médico antes de consumir cualquier infusión de epazote, especialmente si existen condiciones de salud preexistentes o se toman otros medicamentos.

Respetar estas indicaciones permite disfrutar de los efectos carminativos y antiparasitarios del epazote sin comprometer la salud, conforme a los lineamientos de las autoridades sanitarias y la evidencia científica actual.

Infografía detallada sobre la preparación segura de infusión de epazote, mostrando hojas, utensilios de cocina, una taza, báscula, cronómetro e íconos de advertencia.
Una infografía detalla los pasos esenciales para preparar y consumir de forma segura la infusión de epazote, destacando las dosis recomendadas, los grupos de riesgo y la prohibición de aceites o extractos concentrados para adultos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Riesgos y limitaciones en el uso de la infusión de epazote

Tanto la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS)como la Organización Mundial de la Salud (OMS) coinciden en que el consumo de epazote debe realizarse bajo estrictas precauciones, priorizando siempre preparaciones diluidas a base de hojas y evitando aceites esenciales o extractos concentrados.

El principal riesgo del epazote radica en su estrecho margen terapéutico: dosis elevadas o mal preparadas pueden causar toxicidad hepática, renal y neurológica.

Entre los síntomas de intoxicación se incluyen vómitos, diarrea intensa, daño al hígado y riñones, convulsiones y, en casos graves, coma o muerte.

El riesgo es especialmente alto en niños, mujeres embarazadas y personas con afecciones preexistentes, por lo que se desaconseja su uso en estos grupos.

La Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS) prohíbe su comercialización en productos internos, y la Organización Mundial de la Salud advierte contra el uso de aceites, extractos y cualquier dosis no controlada.

El epazote nunca debe combinarse con otros remedios herbales sin supervisión profesional ni utilizarse como sustituto de terapias médicas convencionales para el tratamiento de parásitos.

Su consumo seguro se limita a la infusión ligera de hojas, respetando las dosis sugeridas para adultos sanos y evitando cualquier uso prolongado o excesivo.

Ante cualquier duda o condición médica, la recomendación prioritaria es consultar a un profesional de la salud antes de consumir epazote en cualquier modalidad.

Infografía sobre el epazote con título 'Epazote: riesgos y límites de su consumo'. Muestra advertencias, restricciones clave y riesgos para la salud con iconos.
La OMS y COFEPRIS advierten sobre los graves peligros del consumo de epazote, limitando su uso a infusiones ligeras de hojas y desaconsejando aceites, extractos y grupos vulnerables debido a riesgos de toxicidad. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Cumplir estas indicaciones permite aprovechar los beneficios de la planta sin comprometer la salud, de acuerdo con la evidencia científica y las recomendaciones de organismos internacionales.

La investigación futura apunta a aislar y estandarizar los compuestos activos del epazote para desarrollar fármacos modernos que aprovechen su potencia sin los peligros asociados al consumo directo de la planta.

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