Estos alimentos se echan a perder más rápido si los metes al refrigerador

Algunos alimentos pierden calidad y se deterioran más rápido si se almacenan en el refrigerador, a pesar de la creencia común sobre la conservación en frío

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Ilustración de una persona con delantal floral metiendo un frasco en un refrigerador blanco lleno de verduras, frutas y otros alimentos organizados.
Algunos alimentos se descomponen más rápido en el refrigerador, contrario a lo que se piensa. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El deterioro acelerado de algunos alimentos cuando se almacenan en el refrigerador contradice la percepción común sobre la conservación en frío.

Diversos estudios y organismos regulatorios han documentado que, para productos como jitomates, papas y frutas tropicales, la refrigeración puede desencadenar transformaciones químicas, físicas y biológicas que acortan su vida útil y comprometen su seguridad para el consumo humano.

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El impacto de la refrigeración en jitomates y papas

En el caso del jitomate, la exposición a temperaturas inferiores a 12 °C provoca la represión de genes asociados a la maduración y al desarrollo del sabor.

Según la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) y el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), la refrigeración interrumpe la producción de compuestos volátiles responsables del aroma y el sabor del fruto.

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Aunque el jitomate puede conservar su aspecto externo, el resultado es una fruta insípida y con textura arenosa.

Las agencias europeas de seguridad alimentaria recomiendan conservar el jitomate a temperatura ambiente, dejando el refrigerador solo para los casos en que el fruto ya esté cortado, con el fin de evitar riesgos bacterianos.

Las papas presentan un riesgo diferente, vinculado a la toxicidad. Cuando se almacenan a temperaturas por debajo de 8 °C, el almidón se transforma en azúcares simples a través de un proceso conocido como “edulcoración por frío”.

Si estas papas se cocinan a altas temperaturas, los azúcares reaccionan con la asparagina y forman acrilamida, un compuesto clasificado como probable cancerígeno por la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC).

Tanto la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) como la FDA han dictado que las papas deben conservarse en ambientes frescos, pero nunca en la nevera, y recomiendan técnicas de remojo antes de freír para reducir la formación de acrilamida.

Caja de madera rústica con papas, con varios tomates rojos brillantes y más papas esparcidas en una mesa de madera clara con un trozo de yute.
El jitomate pierde sabor y textura cuando se refrigera, mientras que la papa puede desarrollar compuestos tóxicos si se almacena en frío. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La evidencia científica acumulada indica que la refrigeración doméstica, lejos de ser un método universal de conservación, puede acelerar la pérdida de calidad y aumentar los riesgos toxicológicos en productos sensibles como jitomates y papas.

Tanto la FDA como la EFSA insisten en la necesidad de adaptar el método de almacenamiento a la naturaleza fisiológica de cada alimento.

Consecuencias físicas en miel y chocolate

Productos manufacturados como la miel y el chocolate también sufren alteraciones perjudiciales al ser refrigerados.

En el caso de la miel, la EFSA y organismos agrícolas coinciden en que la temperatura de refrigeración favorece la cristalización acelerada de la glucosa, endureciendo el producto y afectando su textura.

El almacenamiento ideal debe realizarse en frascos herméticos a temperatura ambiente. Si la miel se cristaliza, los expertos recomiendan un baño María suave, evitando temperaturas que superen los 40 °C para no destruir el contenido enzimático.

El chocolate, por su parte, experimenta cambios en la superficie conocidos como “bloom”, resultado de fluctuaciones térmicas y condensación de humedad.

Estas alteraciones, aunque no representan un riesgo biológico, afectan permanentemente la textura y el brillo del producto.

Las autoridades alimentarias aconsejan conservar el chocolate en ambientes frescos y secos, con temperaturas entre 18 °C y 21 °C, lejos del refrigerador.

Vista aérea de barras de chocolate oscuro, granos de cacao, miel líquida en un tarro y en un cuenco, panales de abeja y un agitador de miel sobre madera.
La miel y el chocolate cambian de textura y sabor cuando se almacenan en el refrigerador. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Frutas tropicales y daño por frío

Las frutas tropicales y del género Prunus, como melocotones y plátanos, carecen de mecanismos de defensa celular para soportar bajas temperaturas.

El almacenamiento prolongado en el refrigerador induce lesiones internas, textura harinosa y oscurecimiento de la pulpa.

La USDA y la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) advierten que estas frutas deben madurar fuera del frío y, en el caso del plátano, nunca debe introducirse en la nevera mientras esté verde.

El aguacate, cuando se refrigera prematuramente, detiene su maduración y desarrolla manchas oscuras, además de aumentar su susceptibilidad a hongos.

Melocotones en un cuenco sobre un paño de lino, un racimo de plátanos y dos aguacates (uno cortado a la mitad con el hueso visible) sobre una mesa de madera.
Las frutas tropicales y el aguacate sufren daños internos y cambios de textura si se refrigeran antes de madurar. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Alimentos cotidianos y humedad en el refrigerador

Bulbos como la cebolla y el ajo poseen mecanismos de latencia que el frío y la humedad del refrigerador alteran, facilitando la proliferación de mohos y la germinación precoz, como señala la AESAN.

El almacenamiento debe hacerse en lugares secos y ventilados. Además, el pan se endurece rápidamente en la nevera por la retrogradación del almidón, y la única alternativa para su preservación a largo plazo es el congelamiento.

Las especias y el café, debido a su estructura porosa, absorben fácilmente la humedad y los olores de otros alimentos en el refrigerador, perdiendo su aroma y propiedades. Se recomienda conservarlos herméticamente cerrados fuera del frío.

Vista aérea de cebollas rojas y amarillas, ajo, granos de pimienta negra, anís estrellado, canela y pimentón, junto a granos de café, café molido, un molinillo y un mortero.
La cebolla, el ajo, el pan, las especias y el café pierden calidad y se deterioran más rápido si se guardan en el refrigerador. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Organización y riesgos en la refrigeración

La refrigeración es indispensable para carnes, lácteos y alimentos cocidos por el riesgo de proliferación bacteriana.

Sin embargo, las autoridades como la USDA y la EFSA establecen normas estrictas sobre la organización interna del refrigerador para evitar la contaminación cruzada y asegurar el control térmico.

Las pautas incluyen separar alimentos crudos de cocidos, mantener las frutas y verduras en cajones aislados y evitar colocar huevos o lácteos en la puerta, donde la temperatura es menos estable.

Ante un corte de energía, las recomendaciones de la FDA y la USDA son claras: se deben mantener las puertas cerradas para preservar el frío y desechar cualquier alimento perecedero si el tiempo sin refrigeración supera los límites de seguridad, aunque no se perciban cambios en olor o apariencia.

El almacenamiento en frío debe ajustarse a las características bioquímicas y físicas de cada alimento.

Infografía que muestra un refrigerador. Incluye pautas para el almacenamiento seguro de alimentos, cómo prevenir riesgos y consejos para cortes de energía.
La imagen detalla normas clave para organizar alimentos en el refrigerador, prevenir riesgos de contaminación y los daños por cortes de energía o mal uso. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las autoridades sanitarias y alimentarias subrayan que el uso inadecuado del refrigerador puede provocar desde la pérdida total del sabor en tomates hasta la generación de compuestos tóxicos en patatas, además de daños irreversibles en frutas tropicales, miel y chocolate.

El cumplimiento de las directrices oficiales es fundamental para proteger tanto la calidad organoléptica como la seguridad de los alimentos en el hogar.

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