Depresión superará al cáncer y males cardíacos en 2030: así evoluciona la crisis de salud mental

Este padecimiento no es solo un estado de ánimo, sino un fenómeno mental complejo y diverso

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Un adolescente se encuentra agachado en la esquina de un cuarto oscuro, cubriéndose el rostro con las manos, vestido con sudadera y pantalones.
La depresión se perfila para ser la enfermedad más común en 2030. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Durante el 2009, la Organización Mundial de la Salud (OMS) lanzó una advertencia que marcaría un cambio en los temas de salud mental a nivel mundial: la depresión se proyectaba como la enfermedad más frecuente en el mundo para 2030, por encima de las afecciones cardíacas y el cáncer.

Ante esta predicción, la comunidad científica intensificó su búsqueda de soluciones para quienes sufren este trastorno, aunque el desafío persiste.

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Hasta hoy, este padecimiento se aborda con psicoterapia, fármacos o la combinación de ambas opciones. A pesar de estos recursos, hallar el tratamiento idóneo sigue siendo una travesía complicada, llena de pruebas y errores, donde los síntomas pueden agravarse o aparecer resistencia a los medicamentos.

Un estudio reciente encabezado por universidades estadounidenses, como Stanford, Columbia y Yale, ha revelado una nueva forma de entender esta enfermedad mental, a través de imágenes cerebrales y técnicas de aprendizaje automático.

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Ingrid Vargas Huicochea y Gabriel Gutiérrez Ospina, especialistas de la UNAM, coinciden en que este hallazgo representa una oportunidad para transformar los diagnósticos y la personalización de los tratamientos.

¿Cuáles son los seis biotipos de depresión?

Este análisis incluyó a 801 adultos con diagnóstico de depresión o ansiedad y 137 sin antecedentes de estos trastornos. Mediante resonancia magnética y pruebas de funcionamiento emocional y cognitivo, se distinguieron seis tipos diferentes:

  • Depresión con hiperactividad en áreas cognitivas, relacionada con mayor ansiedad y anhedonia.
  • Depresión con conectividad cerebral elevada en regiones asociadas al trastorno y la solución de problemas.
  • Depresión con baja actividad en circuitos de atención.
  • Depresión caracterizada por alta reactividad emocional.
  • Depresión con menor actividad en zonas cognitivas y menor conectividad en áreas emocionales.
  • Depresión sin alteraciones notables en la actividad cerebral.

Este descubrimiento no solo promete diagnósticos más precisos, sino también un respaldo científico que ayude a desmontar mitos: la depresión no es solo un estado de ánimo, sino un fenómeno mental complejo y diverso.

Nuevos biotipos cerebrales de depresión abren rutas para diagnósticos y tratamientos
Un estudio innovador revela seis biotipos cerebrales de depresión mediante imágenes y aprendizaje automático, sentando las bases para diagnósticos más precisos y tratamientos personalizados. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Impacto de los tratamientos

El proceso tradicional para dar con el tratamiento adecuado puede extenderse durante años, acumulando gastos médicos, ausencias laborales y exámenes diversos. Según Vargas Huicochea, la identificación de estas variantes cerebrales facilitaría diagnósticos más certeros, lo que podría reducir tanto el tiempo como los costos involucrados en la atención de la depresión.

De acuerdo con estimaciones, el costo de tratar este trastorno oscila entre 4 y 12 millones de pesos, considerando tanto el precio directo como la pérdida de productividad profesional. Datos de la OMS destacan que depresión y ansiedad provocan la pérdida de 12 mil millones de días laborales anualmente en el mundo, con un impacto económico de un billón de dólares.

La posibilidad de clasificar la depresión mediante imágenes cerebrales ayudaría a disminuir el tiempo necesario para encontrar el mejor tratamiento y, en consecuencia, los gastos asociados. Además, aportaría herramientas para sensibilizar a la sociedad y reducir el estigma sobre la enfermedad.

IA en la psicología y la psiquiatría: oportunidades y límites

La inteligencia artificial comienza a incursionar en el ámbito de la salud mental, aunque su integración plantea desafíos significativos. Los especialistas opinan que la IA se enfrenta a la complejidad del comportamiento humano, donde intervienen factores biológicos, experiencias vitales y matices emocionales difíciles de captar por algoritmos.

Aunque esta herramienta puede ofrecer nuevos recursos para el diagnóstico y el tratamiento, el componente humano sigue siendo insustituible en la atención de quienes padecen depresión.

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