Contingencia ambiental en CDMX: así afecta la mala calidad del aire a niños y adultos mayores

El fenómeno ambiental genera preocupación y evidencia cómo ciertos grupos de la población enfrentan mayores riesgos ante episodios de mala calidad del aire

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Un niño con mascarilla blanca tose y sostiene un inhalador mientras es abrazado por una mujer; al fondo, un hombre mayor usa una mascarilla de oxígeno.
La mala calidad del aire en la CDMX representa un riesgo mayor para ciertos sectores de la población. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La Ciudad de México atraviesa una nueva jornada bajo la Fase I de contingencia ambiental atmosférica por ozono, vigente en toda la Zona Metropolitana del Valle de México, según la Comisión Ambiental de la Megalópolis.

Las autoridades implementaron esta medida ante una acumulación de contaminantes que mantiene la calidad del aire entre “Mala” y “Muy Mala”, situación que afecta principalmente a los grupos más vulnerables y obliga a restringir la circulación vehicular y suspender actividades al aire libre en horarios críticos.

El fenómeno se atribuye a la persistencia de un sistema anticiclónico, cielos despejados, vientos débiles y temperaturas que rondan los 30 ℃, condiciones que dificultan la dispersión de contaminantes.

Ante este escenario, se han cancelado algunas actividades, incluso en espacios emblemáticos como el Zócalo de la Ciudad de México y se recomienda a la población evitar esfuerzos físicos al aire libre especialmente entre las 13:00 y las 19:00 horas.

La concentración de partículas finas PM2.5 en la atmósfera de la capital supera varias veces el límite recomendado por la Organización Mundial de la Salud.

Estos contaminantes representan una amenaza directa para la salud, ya que pueden ingresar al torrente sanguíneo y causar enfermedades respiratorias, cardiovasculares y otros daños sistémicos.

Vista frontal de una fila de automóviles y un camión en una carretera, con una ciudad difusa y cubierta de smog de fondo, indicando alta contaminación.
La Ciudad de México se encuentra en Fase I de contingencia ambiental atmosférica por ozono. (Imagen Ilustrativa Infobae)

A quiénes afecta más la contingencia ambiental

La contingencia ambiental tiene un impacto desproporcionado sobre ciertos grupos de la población. Niños, adultos mayores y personas con enfermedades crónicas o respiratorias forman el núcleo de quienes presentan mayor riesgo ante la exposición a altos niveles de contaminación.

Los niños pequeños y los bebés son especialmente vulnerables, ya que sus sistemas respiratorio e inmunológico aún se encuentran en desarrollo y resultan menos capaces de filtrar y defenderse de las partículas tóxicas presentes en el aire.

Las personas de la tercera edad, por su parte, suelen tener defensas más bajas y pueden padecer enfermedades como asma, enfermedad pulmonar obstructiva crónica o problemas cardíacos, lo que incrementa la probabilidad de complicaciones graves durante episodios de mala calidad del aire.

De acuerdo con especialistas de la UNAM, las condiciones ambientales extremas pueden desencadenar crisis agudas, internamientos hospitalarios e incluso fallecimientos en estos sectores.

El grupo de riesgo también incluye a quienes ya viven con alergias, hipertensión, diabetes o padecimientos cardiovasculares. Durante las contingencias, las complicaciones se agravan y la exposición aguda puede resultar letal.

“Los bebés no deben salir bajo ningún motivo de sus casas”, han enfatizado expertos en salud ambiental. La recomendación se extiende a niños, ancianos y a toda persona con enfermedades respiratorias, quienes deben evitar cualquier exposición innecesaria al ambiente exterior.

Durante estos episodios, también se recomienda a las personas que practican ejercicio al aire libre, como ciclistas, que suspendan sus actividades, ya que el esfuerzo físico aumenta la cantidad de aire inhalado y, por ende, la entrada de contaminantes al organismo.

Una mujer adulto mayor usando un inhalador para asma (Freepik)
Niños, adultos mayores y personas con enfermedades crónicas o respiratorias son los más vulnerables ante la exposición a altos niveles de contaminación en la Ciudad de México. (Freepik)

Impacto en la salud y mortalidad

La exposición prolongada a altos niveles de contaminación contribuye al desarrollo de enfermedades como cáncer, obesidad, afecciones cardíacas, problemas neurológicos y daños en el sistema inmunológico.

En México, se estiman hasta 21 mil muertes anuales asociadas a la mala calidad del aire. Esta cifra incluye principalmente a quienes integran los grupos más vulnerables, aunque toda la población se encuentra en algún grado de riesgo.

La Organización Mundial de la Salud advierte que nueve de cada 10 personas en el mundo respiran aire contaminado, hecho que se traduce en millones de fallecimientos cada año.

La normalización de la polución y la baja percepción de riesgo agravan el problema, pues muchas personas ignoran los peligros a los que están expuestas en su vida cotidiana.

Factores que provocan la contingencia ambiental

El origen de estos episodios está estrechamente vinculado a factores meteorológicos y a la acumulación de emisiones provenientes de vehículos, industrias, actividades domésticas y eventos externos como incendios forestales.

La combinación de alta radiación solar, estabilidad atmosférica y escasa ventilación favorece la formación de ozono y partículas finas, los principales responsables de las alertas ambientales.

La Comisión Ambiental de la Megalópolis, junto con la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, monitorea de cerca la evolución de las condiciones atmosféricas y emite reportes periódicos para informar a la ciudadanía sobre la vigencia de las restricciones y la calidad del aire.

En este contexto, se suspenden ciertas actividades y se aplica la restricción vehicular para reducir la exposición y mitigar los efectos de la contaminación. 
Ciudad de México (México). EFE/ Sáshenka Gutiérrez
En este contexto, se suspenden ciertas actividades y se aplica la restricción vehicular para reducir la exposición y mitigar los efectos de la contaminación. Ciudad de México (México). EFE/ Sáshenka Gutiérrez

Prevención y desafíos estructurales

La protección de la salud pública requiere tanto políticas ambientales más estrictas como corresponsabilidad social.

Especialistas proponen fortalecer el transporte público, actualizar los inventarios de emisiones y promover la movilidad sostenible para reducir la dependencia del automóvil particular.

La experiencia internacional demuestra que la reducción de contaminantes es posible mediante regulaciones rigurosas, inversiones en tecnología y colaboración social sostenida.

Sin embargo, el desafío en la Ciudad de México exige una respuesta coordinada y la participación activa de toda la sociedad para proteger a los más vulnerables y construir un entorno más saludable.

El desafío de la mala calidad del aire es compartido y su solución demanda cambios profundos en la gestión urbana, el transporte y la conciencia colectiva sobre los riesgos de la exposición a contaminantes atmosféricos.