La UNAM explica cuáles son los factores de riesgo para desarrollar artritis y los síntomas

Un abordaje clínico temprano ayuda a minimizar el daño articular, reduce complicaciones y optimiza el uso de los recursos médicos

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Alrededor de 18 millones de personas en el mundo viven con artritis reumatoide, una enfermedad crónica que afecta gravemente las articulaciones. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Alrededor de 18 millones de personas en el mundo viven con artritis reumatoide, una enfermedad crónica y autoinmune que afecta principalmente las articulaciones y puede complicar la vida de quienes la padecen. En México, según datos del Gobierno Federal citados por UNAM Global, este padecimiento alcanza al 1.5% de la población

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, aunque la mortalidad asociada a la artritis reumatoide disminuye a nivel global, sigue siendo indispensable priorizar el diagnóstico temprano para reducir complicaciones y evitar el daño articular irreversible.

El doctor Mario Alfredo Rodríguez León, académico de la FES Zaragoza de la UNAM, explicó a UNAM Global que el término “artritis” engloba varias afecciones de las articulaciones, los tejidos circundantes y el tejido conectivo. Entre las más frecuentes se encuentran la osteoartritis y la artritis reumatoide, aunque también existen variantes como la psoriásica, la reactiva, la gota, la idiopática juvenil y la espondilitis anquilosante.

Factores de riesgo que pueden producir artritis

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Entre los factores de riesgo para desarrollar artritis reumatoide destacan la predisposición genética, el tabaquismo, la obesidad y factores ambientales. (VisualesIA ScribNews)

Rodríguez León detalla que la artritis reumatoide (AR) es una enfermedad sistémica, es decir, puede afectar diversas partes del cuerpo, no solo las articulaciones. Tiene una base autoinmune: el sistema inmunológico confunde y ataca los propios tejidos, produciendo inflamación y dolor que, si no se trata, produce daño articular permanente.

El doctor comentó que la causa exacta de la AR aún no es completamente conocida, pero existen factores de riesgo que aumentan la probabilidad de desarrollarla: predisposición genética, tabaquismo, obesidad, factores ambientales y de estilo de vida.

La AR aparece con mayor frecuencia en mujeres, con una proporción de cuatro a uno respecto a los hombres, y la mayoría de los casos se presenta entre los 30 y 50 años. Sin embargo, puede manifestarse en cualquier edad, incluyendo la infancia.

Síntomas que hay que considerar en la artritis y lo que puede agravarla

Primer plano de una persona en ropa deportiva apoyada sobre sus rodillas en un living, con los huesos de las piernas y los pies resaltados digitalmente como una radiografía.
Los síntomas incluyen rigidez matutina de más de treinta minutos, inflamación, dolor en articulaciones y fatiga, dificultando la detección temprana. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los síntomas de la AR suelen comenzar de forma gradual, lo que complica su detección. El Colegio Americano de Reumatología, citado por UNAM Global, identifica como señales principales la rigidez matutina que dura más de treinta minutos, inflamación y dolor en tres o más articulaciones —especialmente en manos y muñecas—, afectación simétrica (por ejemplo, en ambas piernas) y fatiga generalizada.

Rodríguez León advierte que la atención temprana resulta crucial: “Una atención oportuna no solo mejora el pronóstico del paciente, sino que también reduce complicaciones, evita tratamientos innecesarios y contribuye a un uso más eficiente de los recursos sanitarios”.

El enlace entre obesidad, tabaquismo y AR es cada vez más claro. El académico de la UNAM subrayó que este tipo de hábitos no solo incrementan el riesgo de desarrollar la enfermedad sino que agravan su evolución clínica y dificultan los tratamientos.

¿Se puede llevar una vida plena con artritis?

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Un diagnostico temprano, terapia y cambios en los hábitos son claves para reducir complicaciones de la artritis reumatoide. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El tratamiento de la artritis reumatoide, señaló Rodríguez León, debe adaptarse a cada caso. Las terapias incluyen antiinflamatorios no esteroides (AINEs), fármacos modificadores de la enfermedad (FAMEs) como metotrexato, hidroxicloroquina y leflunomida, así como terapias biológicas reservadas para quienes no responden a las opciones iniciales.

De acuerdo con el doctor, una persona con AR puede mantener una vida activa si recibe diagnóstico precoz, medicación y fisioterapia adecuadas, terapia ocupacional y lleva cambios en el estilo de vida que ayuden a controlar los síntomas.