¿Los carbohidratos son buenos o malos para la salud? Esto dice la UNAM

En México, el etiquetado frontal de alimentos permite identificar productos con exceso de azúcares, grasas o calorías, facilitando decisiones más informadas

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(Imagen Ilustrativa Infobae)
Carbohidratos, ¿buenos o malos? (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los carbohidratos suelen estar en el centro del debate cuando se habla de alimentación saludable. Mientras algunas dietas los señalan como responsables del aumento de peso, otros enfoques destacan su papel como fuente esencial de energía. Lo cierto es que forman parte de una dieta cotidiana, de acuerdo con la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Todos los alimentos de origen vegetal como frutas, vegetales, leguminosas, granos y semillas son una fuente importante de estos compuestos energéticos. Por lo que no deberían ser eliminados por completo, ya que también aportan vitaminas, minerales y otros compuestos beneficiosos.

“A pesar de su mala fama, los carbohidratos cumplen funciones clave en el organismo y no todos tienen el mismo impacto en la salud”, coinciden especialistas en nutrición al analizar su papel en la dieta diaria.

Además, no todos se comportan igual dentro del cuerpo. Su digestibilidad depende de factores como su estructura química y los enlaces entre sus componentes, lo que determina la forma en que son aprovechados por el sistema.

Función de los carbohidratos digeribles

Los carbohidratos digeribles, como los azúcares simples y el almidón, son una fuente primaria de energía. Junto con las grasas, pueden aportar hasta el 80% de los requerimientos energéticos diarios.

El almidón, presente en alimentos como pan, tortillas, pastas y papas, es fundamental en la alimentación humana. Durante la digestión, se descompone en azúcares simples que el cuerpo utiliza como combustible.

Sin embargo, su impacto depende de la cantidad y la velocidad de absorción. Un consumo elevado puede provocar aumentos en los niveles de glucosa e insulina en sangre, lo que se relaciona con problemas metabólicos.

Creencias y verdades sobre su consumo

Uno de los principales problemas actuales es el aumento de enfermedades como la obesidad y la diabetes, asociadas a dietas con exceso de calorías y baja actividad física.

Muchos productos procesados contienen altas cantidades de azúcares simples, lo que los hace atractivos y fáciles de consumir en exceso. Esto ha contribuido a la percepción negativa de estos compuestos energéticos.

Platos con panqueques integrales con frutas, tostadas de pan integral, tazón de avena, jugo y media naranja sobre mesa
Comprender las diferencias entre los tipos de carbohidratos es clave para aprovechar sus beneficios sin poner en riesgo la salud. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Además, procesos industriales como la refinación eliminan la fibra de los alimentos, facilitando su digestión y elevando su aporte calórico, así como el impacto en los niveles de glucosa.

El valor del almidón resistente

No todo el almidón se digiere de la misma manera. Existe una fracción conocida como almidón resistente que no se descompone en el intestino delgado y llega al colon, donde actúa de forma similar a la fibra.

Este tipo puede encontrarse en ciertas comidas y también formarse durante procesos como la preparación de platillos tradicionales. Su consumo se asocia con beneficios como una digestión más lenta y una liberación gradual de energía.

Además, al ser fermentado por la microbiota intestinal, contribuye a la producción de compuestos que favorecen la salud digestiva y metabólica.

Claves para un consumo equilibrado

En México, el etiquetado frontal de alimentos permite identificar productos con exceso de azúcares, grasas o calorías, facilitando decisiones más informadas.

Estos glúcidos no son enemigos, pero sí es importante moderar aquellos de rápida digestión, especialmente en productos ultraprocesados. En contraste, los carbohidratos no digeribles, como la fibra, ofrecen beneficios como saciedad y mejor tránsito intestinal.

Mantener una dieta equilibrada implica elegir fuentes naturales y variadas, sin caer en extremos. Comprender las diferencias entre los tipos de carbohidratos es clave para aprovechar sus beneficios sin poner en riesgo la salud.