La UNAM afirma que el descanso regula las funciones corporales y reduce riesgos de salud

Una pausa consciente en las actividades diarias contribuye al equilibrio del metabolismo, la estabilidad del ritmo cardíaco y una respiración adecuada

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Una mujer sentada en una silla de patio, con los ojos cerrados y la cara al sol, sosteniendo una taza de café, rodeada de plantas con flores.
Expertos de la UNAM recomiendan la relajación como estrategia para mejorar la salud física y mental en la vida cotidiana. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La relajación aporta beneficios comprobados para la salud física y mental, aunque muchas personas suelen posponerla debido al ritmo acelerado de la vida cotidiana. Según UNAM Global, detenerse a descansar permite regular el metabolismo, el ritmo cardíaco y la respiración, lo que ayuda a reducir el estrés y previene problemas asociados con la tensión sostenida.

Víctor Manuel Rodríguez Molina, profesor de la Facultad de Medicina de la UNAM, sostiene a UNAM Global que la relajación “es una vía de escape esencial frente a la tensión, ya que permite que la mente se desconecte de situaciones estresantes, aunque sea en intervalos breves, y favorece la liberación de tensiones musculares originadas por el estrés.

Beneficios del descanso en el cuerpo humano

Una mujer sentada en un sillón cerca de una ventana, leyendo un libro con una copa de vino al lado. Afuera se ven árboles con hojas de otoño.
Ejercicios de relajación mejoran la calidad del sueño, la concentración y la gestión emocional, facilitando el aprendizaje diario. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Un beneficio destacado del descanso es el control de la presión arterial. El especialista señala que al practicar una relajación integral y constante se pueden reducir riesgos cardiovasculares y mejorar la oxigenación en tejidos y cerebro. Además, fortalecer las defensas del organismo es otra ventaja comprobada.

UNAM Global enumera beneficios adicionales: disminución de la tensión, reducción de la contracción muscular, aumento de la percepción del entorno, mejor calidad del sueño y sensación de ligereza.

También destaca que practicar la relajación mejora la concentración, regula hormonas relacionadas con el estrés, facilita la gestión emocional y contribuye a una mayor disposición para aprender.

La práctica regular de ejercicios de relajación durante “aproximadamente de 10 a 15 minutos al menos tres veces al día” genera estos efectos positivos, indica Rodríguez Molina. Añade que una relajación integral implica atender tanto la mente como el cuerpo para que los resultados sean duraderos y completos.

Según el docente de la UNAM, la relajación “nos permite no solo reducir el estrés sino también potenciar las capacidades de nuestro cerebro, y esto repercute en todo nuestro organismo.

Técnicas para descansar y diferencia entre relajación y meditación

Silueta de una persona meditando en posición de loto sobre una roca en un lago brumoso al amanecer, con el sol bajo y colinas de fondo, y nenúfares en primer plano.
Relajación y meditación difieren: la primera alivia tensión muscular y la segunda exige concentración plena. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Rodríguez Molina distingue entre relajación y meditación. Explica que “al referirnos a relajación, hablamos sobre todo de aliviar la tensión que acumulamos, mientras que la meditación se centra en vaciar la mente, pues requiere una concentración plena.

La distinción clave, subraya, es que para meditar no basta con estar relajado, sino que es esencial dirigir la atención de forma deliberada hacia un objeto, idea, movimiento o sensación específicos.

El docente apunta que la relajación va más allá de los ejercicios de respiración. Entre las actividades recomendadas se encuentran tomar breves pausas para distraerse, escuchar audiolibros, caminar en áreas verdes, platicar con alguien o escuchar música tranquila. Incluso quedarse dormido durante estas actividades es una reacción natural.

Detectar la necesidad de relajarse requiere atender las señales del cuerpo, enfatiza Rodríguez Molina. Dolores de cabeza, cuello, espalda o estómago pueden ser avisos relevantes, así como la rigidez muscular. El cuerpo tiende a acumular tensión y, ante el estrés prolongado, los músculos se contraen y generan incomodidad.

El académico advierte que existe una percepción errónea de que la relajación es solo para personas religiosas o cercanas a la naturaleza. Contrario a esa creencia, “es una actividad beneficiosa en cualquier etapa de nuestra existencia, dice.