
El Presidente de México Andrés Manuel López Obrador (AMLO), al llegar al poder, quería que los expresidentes se fueran del país, se callaran, que no trabajaran en ninguna empresa y que se sometieran a él, y así lo entendió e hizo el expresidente Enrique Peña Nieto (EPN). Así lo aseguró el periodista Carlos Loret de Mola en su columna Historias de reportero de este jueves, titulada Peña Nieto: manual del expresidente obradorista.
En ella, Loret dice que Peña Nieto siguió al pie de la letra las instrucciones de AMLO, y a cabio, el mandatario nacional lo dejó en paz, pues desactivó cualquier expediente que hubiera contra él, y en las mañanera casi no lo menciona, pues en su narrativa de culpar a gobiernos del pasado de los males actuales, se salta el sexenio de EPN y se concentra en Calderón, Fox, Salinas de Gortari y Zedillo.
En sus mañaneras, apunta Loret de Mola, AMLO ha sido claro en mandar estos mensajes sobre cómo quería que fueran los expresidentes durante su mandato: condena los activismos tuiteros de Calderón y Fox opinando sobre política; denuncia los supuestos amarres bajo la mesa que buscaba hacer Salinas de Gortari y descalifica que Zedillo trabaje en Consejos de Administración de empresas privadas.
Peña Nieto no hizo nada de eso. No habló ni se metió en política, ni buscó incidir en temas nacionales, ni se consiguió ningún empleo. El libro recién publicado del periodista Mario Maldonado, Confesiones desde el exilio, en el que EPN “rompe el silencio” es una ratificación de todo esto, ya que el expresidente no hace una sola crítica al gobierno de AMLO y se muestra como un expresidente que no se mete en política, que está solo y que se la pasa jugando golf en España y República Dominicana, explica el periodista.

Recuerda que la única ocasión en la que el gobierno armó algo contra EPN fue una “pantomima” que duró menos de una mañanera. “Tomó el micrófono el flamante titular de la Unidad de Inteligencia Financiera, el histórico izquierdista Pablo Gómez, relató un complejo esquema de empresas familiares para acusar a Peña Nieto de enriquecerse con miles de millones de pesos, y una vez que terminó su larga y tediosa exposición, López Obrador le quitó el micrófono y sentenció: no hay nada contra Peña Nieto y no se le está acusando a él de nada. Aniquilada la investigación, minimizado el jefe de la UIF, exhibido el pacto. Porque en el libro, Peña Nieto dice que no hay pacto. Es evidente que lo hay”.
El contraste, explica Loret de Mola, es muy notable con los mandatarios más odiados por López Obrador, cuya participación político-electoral está a la vista de todos, y que han tomado, con orgullo, la bandera de ser adversarios, enemigos del actual gobierno, como Calderón y Fox, a costa de incesantes persecuciones.
El periodista se pregunta que cuando termine su mandato, AMLO hará lo que pide que hagan los expresidentes, y si en caso de que gane Xóchitl Gálvez se quedará callado en su rancho, o en caso de que gane Claudia Sheinbaum no se meterá en su gobierno ni operará desde la sombra.
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