
Uno de los mitos que rodean a los gatos es que les encanta la leche como se ha visto en infinidad de películas o caricaturas, sin embargo, estas mascotas son intolerantes a la lactosa, es decir, los productos lácteos son sumamente dañinos para su salud, tal y como indican los especialistas de Cats Protection, la organización benéfica felina más grande de Reino Unido.
Para entender, primero es necesario saber con exactitud qué es la intolerancia a la lactosa. Al igual que los humanos que presentan esta afección, los gatos carecen de una enzima especial (lactasa) utilizada para digerir el azúcar contenida en la leche y otros productos lácteos.
Cuando todavía son cachorros, los felinos domésticos son capaces de digerir la leche materna, pero conforme crecen y cambian a una dieta enteramente sólida dejan de producir dicha enzima.
¿Puedo darle leche a mi gato?

Expertos de Cats Protection recomiendan no dar leche a los gatos, pues la lactosa, en vez de ser digerida en sus estómagos y ser absorbida por el cuerpo, pasará directamente al intestino grueso, donde se fermentará y ocasionará una serie de “síntomas desagradables” que se harán presentes en un lapso de entre ocho y 12 horas.
Algunos de los síntomas que pueden presentarse tras la ingesta de lactosa son:
Diarrea, afección calificada por los especialistas como uno de los indicios “más comunes” de intolerancia a la lactosa en gatos que, a su vez, podría derivar en un problema más grave: deshidratación.
“La diarrea puede ser difícil de detectar si tu gato hace sus necesidades principalmente fuera de casa”, explicaron los integrantes de la organización benéfica británica.
Escuchar ruidos provenientes de su estómago, notar que la barriga está hinchada o que sueltan flatulencias con mayor frecuencia de lo habitual también son signo de que tu gato sufre debido a que ingirió productos lácteos, pues se produce una acumulación mayor de gases conforme se fermenta la lactosa.

Salir al exterior con mayor frecuencia también es un claro indicativo, pues es señal de que acude al baño en repetidas ocasiones debido a la diarrea.
Si notas al animal letárgico o que limpia su trasero excesivamente también son síntomas de que sufre a causa de la intolerancia a la lactosa.
Actualmente, según señalan los integrantes de Cats Protection, no existe ningún tratamiento para la intolerancia a la lactosa, por lo que se debe de evitar a toda costa alimentar a los felinos domésticos con productos lácteos como pueden ser la leche o el queso.
En caso de que hayan ingerido uno de estos alimentos por accidente, se les debe proporcionar una dieta blanda y pequeña hecha a base de pollo hervido o pescado blanco.
También se les puede dar comida especial para gatos con malestar estomacal, no obstante, la mejor opción siempre será acudir con el médico veterinario para descartar enfermedades más graves o subyacentes.
Tan pronto como notes que tu mascota defeca de forma sólida, se pueden reintroducir los alimentos típicos con los que se nutre a diario.
¿Por qué se cree que los gatos aman la leche?

Aunque existe leche deslactosada o especial para gatos, especialistas de la organización mencionan que no es una opción recomendable, pues contienen “muchas calorías” que podrían impactar negativamente en el peso y salud de la mascota.
Igualmente, estas opciones no contienen los nutrientes que requieren las mascotas para vivir sanamente, por lo que Cats Protection recomienda no darles ningún tipo de leche, sino agua, pues es lo único que necesitan beber.
Expertos de la organización benéfica detallan que el mito de que a los gatos les encanta la leche “probablemente” nació años atrás, durante la época en que los gatos solían vivir en granjas, donde tenían acceso a este producto.
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