
La Gendarmería Nacional Argentina, al profundizar en las irregularidades del operativo posterior al intento de magnicidio contra la entonces vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner (CFK), logró identificar que el teléfono celular de Fernando Sabag Montiel estuvo activo en el Abasto Shopping mientras el atacante permanecía detenido en las cercanías del domicilio de la vicepresidenta. Este hallazgo, según la investigación dirigida por la jueza federal María Eugenia Capuchetti, condujo a la adopción de nuevas medidas probatorias orientadas a esclarecer en manos de quién estuvo el dispositivo y qué ocurrió durante el período crítico en el que permaneció fuera de resguardo judicial.

Del análisis técnico de la Gendarmería, realizado a partir del material forense recabado y remitido por el Tribunal Oral Federal, surgió un informe de extracción sobre el teléfono de Sabag Montiel confeccionado por agentes de la Policía de Seguridad Aeroportuaria y personal de la DATIP del Ministerio Público Fiscal el 27 de septiembre de 2022.
En este informe constan registros que comprometen el manejo y custodia de la prueba: por ejemplo, a las 22:38 del 1 de septiembre de 2022, mientras Sabag Montiel ya había sido aprehendido (desde las 21:00), el teléfono intentó conectarse a la red wifi del Abasto Shopping, lo que dificulta establecer con certeza la cadena de custodia y el estado original del dispositivo. También se detectó un “evento que tuvo lugar a las 00:11:32″ del día 2 de septiembre del año 2022.
El dato indica que, de acuerdo con fuentes vinculadas a la investigación, los registros identificados en el informe son diferentes a los anteriormente conocidos. Esos registros previos habían permitido ubicar el teléfono en la zona del Abasto antes de que Sabag Montiel fuera hasta el domicilio de Cristina Fernández de Kirchner, en la noche del 1 de septiembre.

Por el intento de magnicidio contra CFK, en octubre pasado, el TOF N° 6 condenó a Sabag Montiel y Brenda Uliarte, quienes recibieron penas de 10 y 8 años respectivamente. El Tribunal Oral N° 6 absolvió a Nicolás Carrizo, el tercer acusado.
La secuencia de los hechos
La secuencia de los hechos revela que entre el atentado y el secuestro formal del teléfono transcurrieron unas tres horas y veinte minutos sin resguardo técnico adecuado y con sucesivas manipulaciones de agentes de la Policía Federal Argentina (PFA), tiempo durante el cual el propio Fernando Sabag Montiel retuvo el aparato y no permaneció esposado en la mayor parte del período. Recién a las 00:23 del 2 de septiembre se formalizó el secuestro y confección del Formulario único de Cadena de Custodia, ya en la calle Juncal y Uruguay; hasta entonces no se elaboró acta específica de secuestro que permitiera describir el estado físico o técnico del dispositivo.
En el conjunto de los 106 GB de información analizados, quedaron registradas otras actividades específicas: un mensaje de texto recibido desde “registrowifi@mailabastoshoppin.com.ar” a las 22:38; acceso web a la red wifi del centro comercial a la misma hora; y la eliminación, pasada la medianoche, del correo asociado a la cuenta de Instagram del imputado. Todos estos eventos ocurrieron mientras Sabag Montiel debería encontrarse incomunicado y su teléfono bajo resguardo policial.

El estado del dispositivo y la falta de controles habían dado pie a contradicciones, ya que los testigos del procedimiento difieren sobre si el teléfono seguía en poder de Sabag Montiel, si estaba encendido o apagado, o si tenía algún daño visible, variables que afectan la posibilidad de realizar una extracción forense completa y genuina.
A raíz de estas inconsistencias, tanto el personal de Gendarmería que intervino en la investigación posterior como los testigos del secuestro del teléfono denunciaron haber recibido amenazas.
El 25 de marzo de 2025 Capuchetti reasumió la causa que estaba delegada en la Fiscalía Federal encabezada por Carlos Rívolo, y amplió el foco de la investigación. Aunque la fiscalía había restringido el objeto de análisis a la posible connivencia de fuerzas de seguridad con la banda denominada “Los Copitos”, la jueza resolvió incorporar las múltiples irregularidades del accionar policial en la preservación de la prueba y durante la ejecución de medidas para la localización de Brenda Uliarte.
En paralelo, mediante el análisis de comunicaciones suministradas por diversas empresas de telefonía, la Gendarmería identificó que el día del ataque, Sabag Montiel contactó a personas con números vinculados a la Universidad Nacional de San Martín.
La información recopilada permitió a la Gendarmería determinar que el teléfono de Sabag Montiel estuvo físicamente en el Shopping Abasto cuando él ya había sido detenido en las inmediaciones del domicilio de CFK. Ante esta discrepancia, la instrucción judicial ordenó profundizar la pesquisa para clarificar en poder de quién estuvo el aparato y cómo se desarrollaron los hechos dentro de ese lapso crítico.
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