Calentamiento del mar está asfixiando la pesca artesanal en El Salvador

Las migraciones de especies a zonas profundas y el descenso del oxígeno disuelto generan condiciones adversas para quienes dependen del mar, dificultando el sustento familiar y elevando los costos de operación pesquera

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Detalle de una red de pesca mojada con varios peces pequeños atrapados en las mallas, con gotas de agua y el mar azul-verde de fondo.
La escasez de peces obliga a los pescadores a recorrer mayores distancias en busca de capturas cada vez más difíciles.

El fenómeno de calentamiento del mar en las costas de El Salvador ha impactando en la pesca artesanal. Las aguas, cada vez más cálidas entre marzo y julio, han provocado que muchas especies marinas migren a zonas profundas, dejando a los pescadores locales con redes vacías y preocupaciones económicas.

José Santos Martínez, pescador artesanal de larga trayectoria en la zona central, relató a Infobae que cada año el impacto resulta más evidente.

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“En los tiempos de verano, desde antes ya se veía que cuando calienta los peces se van a lo profundo. Ahora con el cambio climático y el fenómeno de El Niño, esto se ha vuelto peor. Las especies se han agotado y cuando el agua se calienta no se agarra nada”, explicó.

El problema no solo afecta la cantidad de peces, sino la economía de las familias. Martínez menciona que recientemente su sobrino invirtió $150 en una jornada de pesca y solo logró recuperar $70.

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“Más el desgaste físico que eso implica. Si no hay peces, el esfuerzo es doble y la pérdida es segura”, afirma. La realidad se repite en otras comunidades: “Desde La Unión hasta Garita Palmera, los pescadores reportan lo mismo. Las especies se van tan profundo que solo los que tienen equipos más grandes pueden intentar alcanzarlas, pero el gasto es insostenible”.

Dos pescadores en una lancha de madera revisan sus redes de pesca con pocos peces al amanecer. El mar y la costa con palmeras de fondo están iluminados por el sol naciente.
Dos pescadores artesanales muestran preocupación y cansancio mientras revisan sus redes con escasa captura al amanecer en una lancha sobre aguas tranquilas de la costa centroamericana. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El calor del mar tiene otra consecuencia: reduce la cantidad de oxígeno disuelto en el agua, lo cual puede asfixiar a los peces.

Según el meteorólogo Danilo Ramírez, de la Universidad de El Salvador, “cuando la temperatura sube en la superficie y hasta 300 o 500 metros de profundidad, el oxígeno se evapora más rápido. El fitoplancton, base de la alimentación de los peces, desaparece y los organismos marinos no pueden alimentarse ni respirar”.

El desplazamiento de especies es una reacción al estrés térmico. Ricardo Navarro, ambientalista y presidente de CESTA, explica que “las especies marinas buscan condiciones adecuadas y cuando el agua se calienta, migran hacia zonas más frías o profundas. Esto ya ha ocurrido antes, pero ahora es más frecuente y severo”.

Navarro recuerda que en años anteriores la ausencia de especies como el calamar obligó a importarlos de otros países.

El aumento de la temperatura del mar está provocando una severa crisis para la pesca artesanal en El Salvador. Los peces se alejan a aguas más profundas y los bajos niveles de oxígeno causan mortandad, afectando directamente la economía y la seguridad alimentaria de miles de familias. Video Infobae Centroamérica/Emerson Del Cid

La situación se agrava durante los meses más cálidos. “Siempre se da entre febrero y mayo. Después, cuando llueve, las aguas se enfrían y a veces vuelve un poco de pesca, pero ya nada es seguro”, resume Martínez.

Los pescadores artesanales se ven obligados a desplazarse más lejos, lo que implica mayores riesgos y costos. “Las redes no llegan tan profundo. Si vamos más afuera, el esfuerzo es enorme. Sería necesario tener músculos de acero para sostenerlo”, comenta.

Dos hombres con sombreros en una lancha de madera sobre el mar, revisando redes con pocos peces. El agua y el cielo reflejan los tonos dorados y azules del amanecer.
El fenómeno de El Niño y el aumento de la temperatura del agua afectan tanto la pesca en el mar como la producción en estanques.(Imagen Ilustrativa Infobae)

El fenómeno no solo golpea a quienes viven del mar. La agricultura también enfrenta retos por la falta de lluvias y el aumento de la temperatura. “Estoy en la agricultura y la cosa tampoco va bien. Si llueve poco, no se produce nada. Si no hay pesca ni cosecha, aquí la gente pasa hambre”, admite Martínez.

En las zonas más humildes, la disminución de peces representa una amenaza directa para la seguridad alimentaria. “Hay familias de siete o más miembros que dependen solo de la pesca. Si no sale nada, no hay qué comer. Ya no es una profesión, se ha vuelto una lucha diaria por sobrevivir”, detalla el pescador.

La migración de los peces por el calor no solo afecta al mar abierto. Los criaderos y estanques también sufren. Ramírez señala que “el calor afecta el manejo en los estanques piscícolas porque el oxígeno disuelto baja rápido y los peces se estresan, dejan de alimentarse y no crecen.

Es una pérdida total para los pequeños productores”. Esta situación obliga a modificar la profundidad de los estanques, pero no todos pueden costear adaptaciones.

Personas dedicadas a la pesca artesanal advierten que esta resolución amenaza la actividad pesquera en la isla - crédito imagen de referencia iStock
La reducción de las capturas pone en riesgo la seguridad alimentaria y los ingresos de las comunidades costeras. - crédito imagen de referencia iStock

La falta de apoyo institucional complica aún más la situación. Según Martínez, “a veces hemos recibido una ayuda mínima, pero no alcanza para todos. Hay cooperativas donde la mayoría son socios, no pescadores, y eso dificulta el acceso a recursos”.

El pescador insiste en la urgencia de atender el problema: “Somos ochocientos sesenta socios directos. Si contamos a las familias, somos miles los afectados. Pedimos que nos escuchen y que haya voluntad para ayudarnos”.

Navarro advierte que la vulnerabilidad de El Salvador ante el cambio climático aumenta por la deforestación y la urbanización en zonas críticas. “Estamos destruyendo bosques y eso nos hace más vulnerables. El gobierno debería actuar para proteger el territorio, reforestar y evitar más deterioro ambiental”, recomienda.

El impacto del fenómeno de El Niño y el calentamiento global no solo se siente en la pesca, sino en toda la cadena alimentaria y en la economía rural.

El monitoreo permanente y la alerta temprana son, según Ramírez, herramientas clave para mitigar los efectos. “El reto es grande porque los pronósticos ahora tienen más incertidumbre. Hay que vigilar y adaptar las estrategias para proteger a los más vulnerables, que son los pequeños productores y pescadores”.

El Ministerio de Cultura destaca la importancia económica y cultural de la pesca en el río Magdalena en su petición a la UNESCO para su reconocimiento internacional - crédito captura de pantalla  @mincultura / X
El calentamiento del mar, producto del cambio climático e impulsado por el fenómeno de El Niño, ha reducido la presencia de peces en las zonas costeras. - crédito captura de pantalla @mincultura / X

Martínez resume la incertidumbre de su oficio: “Antes uno iba al mar y siempre traía algo. Ahora salimos, gastamos y no sabemos si habrá qué comer. Si esto sigue así, mucha gente tendrá que buscar nuevos caminos, porque el mar ya no da para vivir como antes”.

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