
Hay una línea que no está trazada en los mapas. Y une a Atenas, Grecia, con Querétaro, México, pasa por Buenos Aires, Argentina, y llega a Liubliana, Eslovenia. Se sospecha que esa línea se une finalmente con Moscú, Rusia.
Ese es el recorrido -que se sabe- que hizo durante su vida María Rosa Mayer Muños, la mujer que vivió en el barrio de Belgrano en Buenos Aires desde 2013 hasta marzo de 2022 y fue detenida en Eslovenia en diciembre pasado acusada de ser una espía rusa.
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Se sabía que Mayer Muños, detenida junto a su esposo Ludwig Gisch, había nacido en Grecia y vivido en Buenos Aires antes de llegar a Eslovenia. Se desconocía hasta hoy que era ciudadana mexicana. Así lo confirma la documentación a la que accedió Infobae y que forma parte del trámite que hizo Mayer Muños hace una década para obtener la Carta de Ciudadanía argentina.
Cuando Mayer Muños y Gisch -nacido en Keetmanshoop, Namibia- fueron detenidos en Liubliana tenían pasaportes argentinos. El de la mujer es el AAD423455, en tanto el del hombre es el AAA400440. Los documentos son verídicos. Es que ambos obtuvieron la ciudadanía argentina porque vivieron aquí y además tuvieron dos hijos nacidos en el Hospital Italiano de Buenos Aires. La hija nació el 14 de junio de 2013 en tanto el hijo nació el 5 de agosto de 2015.
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Mayer Muños inició los trámites para ser ciudadana argentina a principios de 2013, cuando estaba embarazada. Arribó al país el 9 de febrero de 2013 y declaró que su último domicilio había sido en la calle José A. Bustamante en la ciudad de Santiago de Querétaro, Querétaro, México. En Buenos Aires fijó domicilio en la calle O´Higgins 2191 noveno piso departamento D del barrio de Belgrano en Buenos Aires.
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Según la documentación Mayer Muños nació el 6 de abril de 1984 en Atenas, Grecia. Es hija de Josef Mayer nacido en Austria y de Candelaria Muños quien nació en México. Tal vez sea esa la explicación de que la detenida en Eslovenia acusada de ser espía rusa y nacida en Grecia, tuviera la ciudadanía mexicana antes de obtener la argentina.
En noviembre de 2013 Gisch se presentó en el expediente del trámite de ciudadanía y dijo que tenía a cargo económicamente a Mayer Muños. Para eso presentó un certificado de ingresos rubricado por un contador público, que señala que entre agosto de 2013 y enero de 2014 sus ingresos -como técnico informático- fueron de 138.706, 95. El 31 enero de 2014 cada dólar costaba 8 pesos.
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Después de presentada toda la documentación pertinente, el 19 de noviembre de 2014 Carlos Héctor Álvarez, quien por entonces estaba a cargo del juzgado en lo Civil y Comercial Federal 11, resolvió declarar “ciudadana argentina” a María Rosa Mayer Muños. Gisch, en tanto, tramitó la ciudadanía argentina en la ciudad de Viedma, Río Negro.

Gisch y Mayer Muños siguen detenidos en Eslovenia. La imputación de la justicia eslovena contra ambos se basa en dos artículos del Código Penal de aquel país. Uno de ellos es el artículo 358 y es el que castiga el delito de espionaje. Ese artículo en su primer apartado señala: “Quien trabaje para un país extranjero u organización extranjera o para un agente colectando información militar, comercial oficial, de carácter confidencial y obtiene documentos confidenciales y los remite a los antes mencionados, o les facilita su acceso a la documentación confidencial citada, será sancionado con una pena de prisión de uno a ocho años”.
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En el segundo apartado establece que: “Quien crea o gerencia un servicio de inteligencia para un país u organización extranjero en perjuicio de la República de Eslovenia, será sancionado con pena de prisión de tres a 15 años”. En tanto el tercer apartado de ese artículo estipula que: “Quien trabaja para o participa con un servicio de inteligencia extranjero del párrafo anterior, será sancionado con pena de prisión de seis meses a cinco años”. El tercer apartado es que corresponde a la situación de Gisch y Mayer Muños.
Al delito de espionaje, según se desprende del exhorto enviado desde Eslovenia, se le suma el de “Legalización de contenido falso”. Ese delito está penado como se establece en el artículo 253 del Código Penal esloveno que en su primer apartado señala que: “Quien engaña a una autoridad oficial o a un notario, presentándole un documento, informe o acta mercantil falso para que sea legalizado y luego utilizado en un procedimiento formal y lo logra, será sancionado con pena de prisión de hasta tres años”. El segundo apartado de ese artículo agrega que:” De igual manera se sanciona quien utiliza un documento oficial, informe o acta mercantil del párrafo anterior, a pesar de que sabe que es falso”. En el caso de Gisch y Mayer Muños la acusación es en base al segundo apartado.
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Tal como reveló Infobae, desde Eslovenia se pidió colaboración de la justicia argentina para conseguir la documentación que los dos detenidos obtuvieron en el país donde vivieron por unos nueve años.
La jueza de Instrucción de Liubliana Tanja Tošič Benigar envió un exhorto a través de la Cancillería de su país para pedir información que le tocó al juzgado a cargo de María Servini. El juzgado Regional de Liubliana solicitó información acerca de cómo fue la tramitación de la ciudadanía argentina y luego el pasaporte de los dos detenidos en Eslovenia. También pidieron documentación sobre los hijos de ambos.
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Mientras tanto, en Eslovenia se prorrogó la prisión preventiva de la pareja acusada de espiar para Rusia. Su situación se resolverá en las próximas semanas.
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