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El túnel ferroviario más emblemático de Gran Bretaña que renació tras décadas de olvido

El antiguo corredor bajo Charwelton, aclamado como una joya de la ingeniería victoriana, se redescubre en las historias de quienes lo restauran y exploran sus límites tecnológicos

Vista frontal de un túnel de tren antiguo con vías férreas que llegan hasta la entrada, rodeado de colinas cubiertas de césped y un árbol solitario a la izquierda. La estructura de ladrillo del túnel muestra el año 1877 grabado en la parte superior.
El túnel de Catesby en Charwelton, Northamptonshire, resurge como emblema del patrimonio ferroviario británico y de la ingeniería victoriana (John Lawrence for The Telegraph)
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El gran túnel ferroviario perdido de Gran Bretaña irrumpe donde menos se espera: en Charwelton, una localidad situada en el condado de Northamptonshire. A primera vista, este entorno parece ajeno a la Revolución Industrial.

Según The Telegraph, allí se encuentra el túnel de Catesby, una obra de 1897 que condensa el auge, la caída y el resurgimiento de una parte del patrimonio ferroviario británico.

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Con sus hileras de casas de campo, su único pub, el Fox & Hounds y la pequeña iglesia parroquial de Holy Trinity, Charwelton conserva un aire remoto. El pueblo ya aparece en el Libro Domesday y un paseo veraniego por sus alrededores casi permite creer que no cambió desde 1086.

Un intruso industrial

Cuatro hombres observan el techo de un túnel de ladrillos. Uno ilumina la estructura con una linterna. El suelo es oscuro y hay una apertura luminosa al fondo
El túnel de Catesby se construyó para que la línea ferroviaria cruzara por debajo de la finca de Henry Attenborough y no alterara el paisaje (John Lawrence for The Telegraph)

Esa imagen se modifica al llegar al norte del caserío, donde una estructura con el año 1897 grabado en su fachada revela el vínculo del lugar con el siglo XIX. Es una obra que introduce la huella industrial en el entorno rural y que, según The Telegraph, sintetiza tanto la historia del ferrocarril victoriano como los actuales intentos de reutilizar infraestructuras en desuso.

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La infraestructura formó parte de la Great Central Main Line (GCML), una línea incorporada tarde al mapa ferroviario británico, construida entre 1889 y 1899. Aquella ruta trazó un corredor rápido de 320 kilómetros entre Londres y Manchester, con paso por Rugby, Leicester, Nottingham y Sheffield.

Su desaparición sigue provocando discusión. El antiguo trazado entre Marylebone y las Midlands, de hecho, guarda para algunos un parecido llamativo con la ruta que el proyecto HS2 aspira a ofrecer para 2040, tras años de retrasos y sobrecostos.

Pasando por debajo, no cruzando

Vista aérea de un edificio industrial, un túnel de piedra, un camión azul, coches estacionados, densa vegetación y un campo de cultivo
La obra de 1897 alcanzó 2.740 metros de longitud, demandó 30 millones de ladrillos y recibió trenes de pasajeros entre 1899 y 1966 (John Lawrence for The Telegraph)

La Great Central Main Line se levantó con mayor rapidez y eficacia que esa sucesora del siglo XXI, pero afrontó dificultades parecidas. Hubo obstáculos naturales y también propietarios reacios a ver alteradas sus tierras.

El túnel de Catesby nació como respuesta a uno de esos conflictos. La solución buscó apaciguar a Henry Attenborough empresario londinense que heredó en 1892 Catesby House, una mansión rural situada a cinco kilómetros al norte de Charwelton, y que se negó a que la nueva línea dividiera su finca.

Attenborough aceptó una única condición: si la vía iba a atravesar su propiedad, debía hacerlo por debajo y no a cielo abierto, para no arruinar la vista desde el salón. Así tomó forma una obra que requirió tres años y levantó un paso subterráneo de 2.740 metros (1,7 millas) de longitud.

El resultado fue una construcción de enormes dimensiones que medía 8,2 metros (27 pies) de ancho y 7,8 metros (25 pies) de alto, y exigió 30 millones de ladrillos. Cumplió su cometido durante 67 años: el primer tren de pasajeros lo cruzó el 15 de marzo de 1899 y el último, el 3 de septiembre de 1966.

Después llegó el abandono. Se levantaron las vías, se obstruyeron los desagües y el agua ocupó el espacio por donde antes avanzaban los expresos, hasta dejar el paso subterráneo inundado y sin un futuro visible.

Rescatado del purgatorio

Dos trabajadores con cascos y chalecos de seguridad, una excavadora y luces operan dentro de un túnel de ladrillo abovedado con una abertura superior
Rob Lewis impulsó la restauración del túnel de Catesby para convertirlo en un centro de pruebas aerodinámicas cerca de Brackley (John Lawrence for The Telegraph)

El destino cambió cuando Rob Lewis impulsó su recuperación. Según The Telegraph, convencido del potencial del proyecto, lideró los esfuerzos desde la sala de conferencias junto al portal sur, donde aún se observa la placa de 1897.

Se especializó en dinámica computacional de fluidos. Tras 9 años en la Fórmula 1, en 2007 cofundó TotalSim, una empresa de aerodinámica orientada a aplicar ese conocimiento a nuevos ámbitos.

El paso siguiente era construir un túnel de viento de última generación, pero levantarlo desde cero costaba al menos 100 millones de libras. El empresario comenzó a buscar un paso ferroviario fuera de uso y pronto vio que la mejor opción estaba a 24 kilómetros de la oficina de la empresa en Brackley.

Vista frontal de un túnel de ferrocarril antiguo, construido con ladrillo amarillo y bloques de piedra, cuyas vías están inundadas y cubiertas por agua. El túnel está rodeado de vegetación y ramas, mostrando un paisaje natural y húmedo.
La recuperación del túnel sufrió demoras por la pandemia, la normativa contra incendios y una colonia de murciélagos antes de abrir a fines de 2022 (Imagen Ilustrativa Infobae)

Su primera visita a Catesby no invitaba al optimismo. “Estaba cubierto de maleza e inundado”, recuerda Rob. “Creo que habían extraído la grava para la circunvalación de Daventry y los desagües estaban destrozados. Pero decidimos arriesgar algo de dinero y ver hasta dónde podíamos llegar”.

Pese al estado de abandono, la estructura seguía firme. “No soy un experto en túneles”, añade Lewis, “pero cuando realicé una inspección con el ingeniero de la Junta de Ferrocarriles Británicos (Residuary), me dijo que era uno de los mejores túneles que se pueden encontrar en el país. Fue uno de los últimos en construirse y estaba en excelentes condiciones”.

Excelencia aerodinámica

Automóvil de carreras blanco y rojo en el interior de un túnel oscuro. La imagen muestra la rueda delantera izquierda y parte del costado del vehículo
El túnel de Catesby combina pruebas aerodinámicas para automóviles y ciclismo con visitas guiadas que preservan la memoria ferroviaria de Gran Bretaña (John Lawrence for The Telegraph)

La recuperación tardó años y encontró varios obstáculos. El permiso de construcción llegó en febrero de 2017, pero la pandemia, las exigencias de la normativa contra incendios y la colonia de murciélagos asentada en un compartimento sellado del extremo norte retrasaron la puesta en marcha hasta casi 6 años después.

Al final repararon los drenajes y tendieron una carretera de asfalto en el interior. Desde finales de 2022, el empresario opera el lugar como un centro de pruebas aerodinámicas para fabricantes de automóviles de lujo y equipos ciclistas profesionales que buscan afinar vehículos, trajes y ruedas.

Lewis no lo ve como una meta cerrada. “Dentro de 10 años, me gustaría que operáramos las 24 horas del día, los 7 días de la semana, si fuera necesario”, afirma. “Quiero tener un impacto real en los vehículos de carretera. Si se reduce la resistencia aerodinámica de un coche en un 20%, se necesita un 20% menos de combustible”.

La nueva vida del sitio no logró borrar su historia. Según el medio, no faltan visitantes interesados en asomarse a este fragmento conservado de la principal línea ferroviaria desaparecida del país, y las visitas guiadas se celebran al menos una vez al mes con la recaudación destinada a fines benéficos.

Interior de un automóvil de noche con conductor, pasajero, volante, salpicadero iluminado en rojo y estelas de luz blanca y roja que atraviesan el parabrisas
Las visitas guiadas al sitio ferroviario conservado de Northamptonshire se realizan al menos una vez al mes y destinan la recaudación a fines benéficos (John Lawrence for The Telegraph)

“Siempre digo que si uno posee un pedazo de Inglaterra, debe estar dispuesto a compartirlo”, dice Lewis. Esa voluntad de apertura enlaza el presente técnico del lugar con una memoria ferroviaria que sigue viva en la zona.

Cruzar el túnel en auto produce una impresión extraña. Los focos nuevos iluminan la escala de la obra y, aun a 50 km/h, permiten imaginar un expreso abriéndose paso por la penumbra entre vapor y ladrillo.

Ni siquiera hace falta imaginar demasiado. Al llegar al final y tocar la pared, la mano sale ennegrecida por el hollín, una huella persistente de viajes ya extinguidos.

Hoy la obra combina su legado victoriano con una función innovadora, integrando pasado y presente en el paisaje de Northamptonshire. Así, una construcción nacida de exigencias del siglo XIX vuelve a desempeñar un papel central en la historia local y en el avance de la ingeniería británica.

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