Darío Grandinetti recordó cómo dejó su otra pasión: “No fui más porque ya había empezado con el teatro”

El intérprete contó que llegó a probarse en las divisiones de Newell’s Old Boys y jugó como delantero antes de que la actuación cambiara el rumbo de su vida

Darío Grandinetti casi se convierte en un jugador de fútbol
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El regreso de Darío Grandinetti a los escenarios de Rosario tuvo una coincidencia que el actor advirtió cuando el proyecto ya estaba en marcha: el estreno de El escritor de todas las cosas ocurrió cinco décadas después de sus primeras funciones teatrales. La obra, escrita y dirigida por Javier Daulte, abrió una nueva gira por el país y conectó al intérprete con la ciudad donde comenzó su formación artística.

En una charla con Teté Coustarot para el ciclo Argentina de Película de América TV, Grandinetti repasó esa trayectoria desde un lugar personal. Habló de su vínculo con Rosario, de una adolescencia atravesada por el fútbol y del encuentro casual que lo acercó al teatro. También se refirió a su residencia actual, después de años de trabajos en España y otros países: “Vivo en Rosario, voto en Rosario”, resumió.

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Darío Grandinetti sentado en un sillón rojo en un estudio de televisión frente a una entrevistadora durante un programa
Antes del teatro, Darío Grandinetti buscó ser futbolista y se probó en las divisiones de Newell’s Old Boys

La conversación también recuperó Darse cuenta, el clásico de Alejandro Doria en el que Grandinetti participó al comienzo de su recorrido cinematográfico. Junto a Coustarot, el actor evocó el rodaje y el vínculo profesional que entonces compartió con Doria, el dramaturgo Jacobo Langsner y China Zorrilla, una combinación que volvería a cruzarse más tarde en Esperando la carroza. Para Grandinetti, aquellas convocatorias coincidieron además con el trabajo televisivo que realizó con Doria en Atreverse y Situación límite.

Darse cuenta,con China Zorrilla, Luis Brandoni y Darío Grandinetti

El fútbol, primer plan antes de la escena

Antes de imaginar una carrera sobre las tablas, Grandinetti tenía otro objetivo. “Yo iba a ser jugador de fútbol”, afirmó durante la conversación. Llegó a probarse en las divisiones de Newell’s Old Boys cuando tenía 17 años y jugó como delantero en el Club Atlético Williams Kemys, de Las Rosas, localidad santafesina donde vivió parte de su infancia.

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Su aspiración era ocupar el puesto de número 9, aunque reconoció, con humor, que fue más suplente que titular. El lugar estaba ocupado por un amigo al que llamaban Pelusa y a quien describió como un futbolista de gran nivel. La posibilidad de continuar en el fútbol implicaba, sin embargo, reorganizar por completo su vida laboral y personal.

Un hombre y una mujer conversan sentados en sillones rojos dentro de un estudio de televisión decorado con imágenes y tiras de película
Grandinetti afirmó que vive y vota en Rosario pese a sus trabajos frecuentes en España y otros países

Grandinetti ya trabajaba y había dejado sus estudios. Cuando debía volver a firmar la documentación para seguir en el club, el teatro había empezado a ocupar un lugar central. “No fui más porque ya había empezado con el teatro”, explicó. Esa decisión terminó por definir el rumbo de una carrera que luego tendría presencia en cine, televisión y escenarios de la Argentina y España.

La invitación casual que lo llevó a su primera obra

Un hombre habla frente a un zócalo de televisión con el texto entrevista exclusiva con Darío Grandinetti y un fondo de cortinas rojas
El actor argentino Darío Grandinetti participa en una entrevista para el programa de televisión Argentina de película

El ingreso de Grandinetti a la actuación no respondió a un plan previo ni a una tradición familiar. Según relató, se encontró en Rosario con una amiga de Los Cardos, a quien no veía desde hacía tiempo. Ella estudiaba teatro y lo invitó a acompañarla a una clase.

El actor recordó que al principio se resistió, pero aceptó la propuesta para asistir un jueves. “El jueves fui y acá estoy”, dijo, al condensar en una frase el inicio de un recorrido de medio siglo.

Su primera experiencia escénica llegó con una versión de Tartufo, de Molière, junto a un grupo rosarino. El estreno previsto en Rosario debió postergarse para él debido a un cuadro de paperas que lo obligó a permanecer dos semanas en cama. Por esa razón, la primera función se realizó en la ciudad bonaerense de Lobos, en el marco de un festival de teatro. Poco después, pudo presentar la obra en Rosario.

Ese comienzo adquirió una nueva dimensión al preparar El escritor de todas las cosas. Grandinetti explicó que primero definió con Daulte la idea de estrenar en su ciudad natal y organizar luego una gira. Recién después reparó en que la fecha coincidía con los 50 años de su debut. La obra se estrenó el 7 de agosto en el Teatro La Comedia de Rosario y continuó por distintas provincias.

Grandinetti vinculó su pertenencia a Rosario con la actividad cultural y deportiva de la ciudad y de Santa Fe
Grandinetti vinculó su pertenencia a Rosario con la actividad cultural y deportiva de la ciudad y de Santa Fe

El monólogo presenta a un escritor y aborda los vínculos entre palabra, memoria y ficción. Grandinetti lleva adelante el unipersonal, mientras Daulte firma tanto el texto como la dirección. El itinerario incluyó funciones en Santa Fe, Casilda, Junín, Río Cuarto, Córdoba, Villa María, Salta, Tucumán y otras ciudades.

El actor señaló ante Coustarot que la gira le permite mantener un contacto directo con públicos de distintos puntos del país. En la entrevista se mencionaron presentaciones en Banfield, Pilar, Chascomús, Venado Tuerto, Pergamino, San Isidro, San Luis, Villa Mercedes, San Miguel, La Matanza y el noroeste argentino, además de sucesivos regresos a Rosario.

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