Agregar Infobae enGoogle

Ni carne ni pescado: cuál era la verdadera dieta de los griegos en la antigüedad

National Geographic reconstruyó la alimentación cotidiana en la antigua Grecia y confirmó que la imagen de una mesa generosa estaba reservada a muy pocos y a ocasiones muy específicas

Grupo de personas reclinadas en divanes al aire libre con mesas con comida y vino. Un templo clásico se ve al fondo bajo un cielo de atardecer.
La dieta de la antigua Grecia se basaba en pan, aceitunas, vino, legumbres, higos, queso, cebada, miel y aceite de oliva, y no en carne ni pescado fresco (Imagen Ilustrativa Infobae)
Guardar

La dieta de la antigua Grecia se parecía poco a la imagen de una mesa abundante en carne y pescado fresco. Según la revista National Geographic, la base cotidiana era mucho más sobria: pan, aceitunas, vino, legumbres, higos, queso, cebada, miel y aceite de oliva.

Los ingredientes principales provenían de cultivos locales y se adaptaban a la estacionalidad de la región, lo que influía en la variedad disponible en cada época del año. La carne era un lujo porque criar animales grandes costaba mucho y sacrificarlos implicaba perder recursos como leche, queso, lana, fuerza de trabajo, estiércol y crías.

PUBLICIDAD

El pescado, por su parte, no siempre era accesible: las zonas alejadas de la costa dependían del transporte y la conservación, lo que elevaba los precios y restringía su acceso. Algunas especies podían resultar caras por su escasez, la estacionalidad, la captura, el transporte y la conservación.

Un mercado en la antigua Grecia con hombres en túnicas exhibiendo diversos pescados frescos sobre mesas de piedra y en cestas, rodeados de edificios con columnas.
Los cultivos locales y la estacionalidad de la antigua Grecia condicionaban la variedad de alimentos disponible en cada época del año (Imagen Ilustrativa Infobae)

La comida tenía además un valor social y cultural que iba más allá de la nutrición. Plutarco recordaba, citado por National Geographic, que los hombres no se sentaban “a comer”, sino a comer juntos. Los banquetes eran momentos de intercambio y debate, donde la conversación tenía tanta importancia como los alimentos en la mesa.

PUBLICIDAD

Ese sentido colectivo de la mesa no implicaba abundancia. El ideal literario y filosófico griego desconfiaba del exceso y daba valor a la moderación, de modo que incluso la comida principal de la tarde o la noche no era necesariamente opulenta.

La carne como producto ritual y costoso

La explicación de la escasez de carne pasa por la economía y la religión. Un cerdo, una cabra, una oveja o una vaca eran bienes valiosos, así que matarlos no era una decisión menor.

Un templo clásico con columnas y frontón. Muros de piedra. Varias personas con túnicas. Altares encendidos, estandartes y mesas con carne.
La carne era un lujo en la antigüedad porque criar y sacrificar animales grandes implicaba perder leche, queso, lana, fuerza de trabajo, estiércol y crías (Imagen Ilustrativa Infobae)

Por eso la carne aparecía sobre todo en la thysia, el sacrificio ritual. En ese marco, ofrecían el animal a los dioses, quemaban determinadas partes en el altar y repartían el resto entre los participantes.

Esa dinámica convertía la ceremonia sagrada en una de las pocas ocasiones para comer carne. La Ilíada y la Odisea muestran banquetes con carne asada ligados a sacrificios, libaciones y reparto ritual.

Había carnicerías y comercio de carne, sobre todo en las ciudades, pero seguía siendo un producto caro. Por ese motivo, el consumo diario debió de ser bajo para la mayoría, según la revista.

La carne también cargaba con significados morales. Podía representar lujo, fiesta, poder o prestigio, aunque en otros ámbitos despertaba recelo, y los pitagóricos defendieron la abstinencia cárnica como vía de pureza espiritual.

El pescado fresco de calidad como producto caro

Mesa en primer plano con pan, aceitunas verdes y negras, queso, legumbres blancas, higos, una jarra de vino y pescado. Fondo desenfocado con carnes asadas y más alimentos.
En la antigua Grecia, la carne se consumía sobre todo en la thysia, el sacrificio ritual que ofrecía partes del animal a los dioses y repartía el resto entre los participantes (Imagen Ilustrativa Infobae)

La cercanía del mar no convertía a todo el pescado en un alimento común y barato. Peces pequeños como sardinas o anchoas sí pudieron ser relativamente accesibles, pero esa facilidad no alcanzaba a todas las especies.

En la Grecia clásica surgió una jerarquía del pescado. Algunas variedades se consideraban tan caras que pasaron a ser objetos de deseo social, una idea que recoge National Geographic al compararlas con productos caros tempranos.

Ese aprecio tenía además una lectura moral. El insulto “amante del pescado” se aplicaba, según la revista, a quien mostraba entusiasmo por los pescados caros, con una carga de ostentación y corrupción.

Carro de madera con ánforas, cestas y mercancías. Hombres caminan en un camino de tierra. Puestos de mercado cubiertos. Mar con barcos de vela y edificios antiguos de piedra.
La jerarquía del pescado en la antigua Grecia distinguía entre especies accesibles, como sardinas y anchoas, y variedades reservadas a quienes podían pagar su llegada en buen estado a los mercados urbanos (Imagen Ilustrativa Infobae)

El precio dependía de varios factores a la vez: escasez, demanda, estacionalidad y dificultad de captura. A eso se sumaba la conservación, porque las especies pequeñas, saladas o preservadas circulaban mejor que el pescado fresco de calidad.

Esa diferencia logística ayudó a fijar una frontera entre un alimento relativamente común y otro reservado a quienes podían pagar su llegada en buen estado hasta los mercados urbanos. Sin refrigeración, ese traslado resultaba más difícil, según National Geographic.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD

Últimas Noticias

Alonso de Contreras, el hombre más buscado por el sultán que dejó una autobiografía oculta durante tres siglos

Soldado, corsario y caballero del Siglo de Oro, recorrió Europa, el Mediterráneo y América antes de narrar una vida de combates, persecuciones y aventuras que siglos después inspiraría al capitán Alatriste

Alonso de Contreras, el hombre más buscado por el sultán que dejó una autobiografía oculta durante tres siglos

Kathrine Switzer en la Maratón de Boston: el desafío a una norma excluyente y el costo público de correr contra las reglas

La corredora alemana retó la tradiciónal organización, se infiltró en la competencia y marcó un punto de partida para la participación femenina en la disciplina

Kathrine Switzer en la Maratón de Boston: el desafío a una norma excluyente y el costo público de correr contra las reglas

La falla en una puerta de carga que provocó 346 muertes y cambió la seguridad aérea

El vuelo se estrelló cerca de París apenas nueve minutos después del despegue y expuso un problema en el sistema de cierre que ya había generado alertas previas, lo que llevó a revisar controles y normas de la aviación comercial

La falla en una puerta de carga que provocó 346 muertes y cambió la seguridad aérea

La foto acertijo: ¿quién es esta joven actriz que convirtió la elegancia y la frialdad inglesa en un arte?

Nació en una familia sin antecedentes artísticos, abandonó la escuela a los 16 años para estudiar actuación y construyó una carrera de más de seis décadas, con dos Oscar y siete premios BAFTA

La foto acertijo: ¿quién es esta joven actriz que convirtió la elegancia y la frialdad inglesa en un arte?

El trágico accidente del vuelo 981: nueve minutos en el aire, un avión desintegrado en 18.000 fragmentos y 52 niños huérfanos

La caída ocurrió por un error en el cierre de la escotilla de carga izquierda de la aeronave de Turkish Airlines. Fue apenas 9 minutos después del despegue del recorrido entre París y Londres

El trágico accidente del vuelo 981: nueve minutos en el aire, un avión desintegrado en 18.000 fragmentos y 52 niños huérfanos