
En un proyecto que fusiona pasado y presente, un joven inglés siguió el paseo en bicicleta que hizo su padre hace 40 años y recreó las fotos fotograma a fotograma, documentando un viaje de 25.000 kilómetros entre Inglaterra y Sídney. Inspirado por los relatos paternos y la precisión fotográfica de la época, el protagonista actualizó la travesía con ayuda tecnológica, repitiendo gestos, paisajes y sentimientos en escenarios que han cambiado tanto como la historia reciente de los países recorridos.
La inspiración de un padre
Phil Hargreaves, apasionado ciclista británico, partió de Stockport, Inglaterra, en 1984 con solo 22 años. Su objetivo era llegar a Sídney pedaleando, una hazaña que lo llevó a través de Europa, Asia y Oceanía. Parte del viaje la realizó acompañado de amigos, pero la mayoría de las etapas las transitó en solitario.
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Durante el recorrido, Hargreaves documentó con minuciosidad cada foto, anotando con detalle los lugares y las circunstancias, un legado que años después sería la brújula emocional y logística de su hijo.
Cuarenta años después, ese legado se convirtió en un desafío familiar. Jamie Hargreaves, a quien su padre le transmitió una pasión por la aventura desde pequeño, decidió reconstruir el mítico viaje. “He estado inspirado por mi papá toda mi vida”, explicó a CNN semanas después de volver a casa. Y agregó: “Mi hermano y yo crecimos alimentados por esas historias, y siempre sentí ese llamado a la aventura. Quería hacer algo parecido, pero forjar mi propio camino”.
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El plan de Jamie Hargreaves comenzó a tomar forma hace ocho años, no solo con la idea de seguir la ruta de su padre, sino con el objetivo de ir un paso más allá: reconstruir, uno a uno, los momentos icónicos del viaje, logrando un registro fotográfico que dialogara con el pasado y las nuevas audiencias. “Pensé que reconstruir la expedición de los años ochenta, generando seguidores en redes sociales, era un primer paso útil”, señaló, anticipando que a futuro tiene una ambición todavía mayor.

El viaje para recrear el pasado
En mayo de 2024, también con 22 años recién cumplidos y poco después de entregar su tesis universitaria en diseño de productos, Jamie Hargreaves se subió a una bicicleta King of Mercia, el mismo modelo de cuadro de acero que usó su padre —fabricado por la firma británica Mercian desde los años 50—. Adquirió una versión vintage del modelo por £600 (alrededor de USD 800) a través de una plataforma digital, un precio muy por debajo del valor de mercado para esa clase de bicicletas clásicas.
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La reconstrucción fotográfica fue central en el proyecto. “Mi papá básicamente documentó cada foto que tomó y sabía exactamente dónde las había hecho”, relató Jamie Hargreaves, lo que facilitó el trabajo en varios tramos. En los casos más difíciles, como ubicaciones rurales de Turquía o paisajes que se habían transformado, recurrió a la inteligencia artificial.
“Usé mucho ChatGPT porque se pueden subir las fotos, decirle que es Malasia, o el lugar que fuera hace 40 años, y preguntar dónde fue tomada la imagen. Casi siempre acertaba. Hubo un par de veces que no, pero siempre lo ubicaba cerca del lugar real”, agregó.
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La reconstrucción fue meticulosa. En Bélgica, por ejemplo, pudo identificar el sitio exacto donde su padre fotografió a un niño junto a unos anfitriones de paso. Aunque los mayores y el amigo que conocieron habían fallecido, Jamie Hargreaves logró contactarse y posar en 2024 con el hombre en que se convirtió aquel niño.
El encuentro se dio tras varias semanas de intercambio por redes sociales y la corroboración de archivos familiares, sumando así una dimensión emotiva y testimonial al viaje.
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Otros sitios emblemáticos incluyeron Dikili, en Turquía, donde solo la silueta de unas colinas ayuda a identificar la postal. En escenarios más reconocibles, como las laderas del volcán Mount Bromo en Indonesia, la recreación fue principalmente cuestión de esfuerzo físico. El resultado: un álbum de imágenes que superpone décadas, rostros y paisajes, muchas veces bajo la misma luz y con las mismas sombras.

Obstáculos y encuentros en el camino
El contexto político y social de 2024 obligó a Jamie Hargreaves a modificar parte de la ruta original: el tramo cruzando Irán no era seguro, por lo que trazó un desvío por Georgia, Rusia, Kazajistán, Uzbekistán y Afganistán, antes de retomar el itinerario paterno en Pakistán. Los desafíos logísticos fueron notables: en Georgia, un accidente destruyó el cuadro de su apreciada bicicleta. Pero gracias a la comunidad virtual que fue formando, la propia firma Mercian le envió un reemplazo para poder continuar su viaje.
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Las dificultades incluyeron desde vientos incesantes en los desiertos de Kazajistán y Uzbekistán, hasta la exigente gestión de permisos fronterizos en Rusia y una vigilancia constante en países de fuerte control militar. Una de las experiencias más intensas se vivió en Afganistán, adonde llegó perdiéndose su acto de graduación universitaria en Inglaterra. Las rutas deterioradas pusieron a prueba las ruedas de su bicicleta retro, pero el calor humano lo marcó. “Obviamente, mi paso fue como hombre y quizás sería diferente si fuera mujer, pero la hospitalidad que recibí fue increíble. La gente arriesgaba su vida para recibirme en sus casas”, relató a CNN.
En Nepal, Phil y un compañero, Dave, habían sido de los primeros en cargar sus bicicletas hasta el Everest Base Camp, a 5.364 metros de altura. Jamie repitió la proeza y sumó, como hito personal, el ascenso en bicicleta al campo base del Annapurna, a 4.130 metros. La imagen de la bicicleta al hombro, con el glaciar detrás, figura entre sus favoritas. “Esas son de mis recreaciones preferidas. Varias de las imágenes del Everest, y algunas de Turquía y Georgia donde el paisaje cambió mucho, también me impactaron”.
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El viaje, que le tomó 19 meses, supuso para Jamie Hargreaves un lazo renovado con el pasado. Mientras su padre, ya retirado y dedicado al mantenimiento de una finca en el Reino Unido, ve sus aventuras repetidas virtualmente, Jamie reconoce que el proceso fue transformador para ambos. “Cada vez que lograba ubicarme en el sitio exacto donde estuvo mi papá, era una sensación rara, porque la única barrera entre nosotros era el tiempo. Fue muy especial”, sentenció.
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