La obsesión de un policía retirado y un ADN con identidad falsa: la ingeniosa trampa para atrapar al asesino de Golden State

Durante más de tres décadas la policía y el FBI intentaron identificar y capturar al autor de 13 muertes y más de 50 violaciones entre 1979 y 1986. Recién el 24 de abril de 2018, cuando ya no tenían esperanzas, pudieron hacerlo gracias a una maniobra ideada y puesta en práctica por el detective jubilado Paul Holes

Guardar
Google icon
Mató a 13 personas y violó a más de 50: la historia del asesino de Golden State, el ex policía que fue capturado casi 50 años después
Hacía años que buscaban al violador y asesino de California y con los avances de la ciencia y tecnología un policía retirado encontró la forma de identificarlo (Crédito: FBI, FBI/Sacramento Sheriff's Office)

Al detective Paul Holes, investigador retirado de la oficina del Fiscal de Distrito de Contra Costa, California, la jubilación no le sentaba bien. El hombre no sabía en qué ocupar tanto tiempo libre después de una vida tan activa. La mayor frustración de su carrera era no haber podido atrapar al criminal que todos llamaban El asesino de Golden State. El tipo lo había dejado con la sangre en el ojo. Entonces se puso a pensar. La idea que se le ocurrió para tratar de identificarlo era trabajosa y de resultado improbable: buscarlo en los sitios web de genealogía, donde centenares de miles de personas dejaban sus perfiles de ADN para encontrar a sus ancestros o a familiares perdidos.

Entusiasmado, comentó su línea de investigación con algunos colegas en actividad y la respuesta que recibió le cayó como un balde de agua helada. Eran sitios web privados que, por una cuestión de confidencialidad, no brindaban información a organismos oficiales y ningún juez podría obligarlos a hacerlo. Solamente tenían acceso sus propios usuarios. “Bueno, tengo tiempo de sobra y a mí nadie me impide convertirme en usuario”, pensó el agente retirado Holes y se inscribió en el que le pareció más prometedor. Se llamaba GEDmatch y tenía más de 800.000 usuarios. Al anotarse hizo una pequeña trampa que, quizás, no fuera del todo legal: en lugar de brindar su propio perfil de ADN dio el del asesino sin nombre. De esa manera, si encontraba a su supuesto pariente perdido, encontraría al criminal. No estaba jugando limpio, pero a el no le importaba jugar sucio si se trataba de descubrir quién era El asesino de Golden State.

PUBLICIDAD

golden state killer- asesino golden state
Paul Holes, el investigador retirado que ideó una ingeniosa trampa para atrapar al brutal violador y asesino (captura abc news)

Los casos por los que se lo buscaba sumaban más de cincuenta violaciones y trece asesinatos cometidos entre 1976 y 1986 en todo el Estado de California y durante más de tres décadas la policía trabajó sin conectarlos, pensando que eran obra de diferentes criminales. Como no podían identificarlos – y mucho menos capturarlos – los investigadores los llamaban con nombres de fantasía que pronto llegaron a los medios de comunicación: El primer acosador nocturno, El violador del Este, El saqueador de Visalia, El asesino de los nudos de diamante y El asesino de Golden State.

Se suponía que el último de ellos había dejado de perpetrar crímenes en 1986 y el paso del tiempo hizo que las investigaciones pasaran a ser cold cases. Seguían abiertas, pero había cosas más urgentes de las que ocuparse. Debieron pasar 27 años para que los avances tecnológicos y la comparación de bases de datos de ADN permitieran descubrir que no se trataba de cinco criminales sino de uno solo, con un único nombre de fantasía: El asesino de Golden State (El asesino del Estado del oro), elegido porque abarcaba todo el territorio de California.

PUBLICIDAD

Ese descubrimiento permitió unificar la búsqueda, pero muy pronto el caso quedó nuevamente estancado porque ese ADN no coincidía con el de ningún criminal registrado en las bases de datos oficiales, ni siquiera en la del FBI. Transcurrieron cinco años más hasta que a Paul Holes se le ocurrió una idea por la que nadie habría apostado y lo encontró. No solo eso, descubrió que el asesino que buscaba era un policía retirado, igual que él.

Una aguja en un pajar

Lo que había sido lento y había permanecido estancado, pronto tomó un ritmo vertiginoso, porque la respuesta del sitio web de genealogía fue casi inmediata. En los registros de GEDmatch había un perfil que revelaba parentesco con el que había enviado. Se trataba de un señor de apellido DeAngelo. Había encontrado la aguja en el pajar. Holes se sintió contento y a la vez frustrado. Había encontrado la punta de un hilo del que se podía tirar para identificar al asesino de Golden State pero él no podía hacerlo. Maldijo haberse retirado del servicio.

Mató a 13 personas y violó a más de 50: la historia del asesino de Golden State, el ex policía que fue capturado casi 50 años después
El brutal asesino logró ser identificado gracias a un match de ADN y el ingenio de un investigador (Crédito: FBI, FBI/Sacramento Sheriff's Office)

Entonces tomó el único camino que le quedaba: le llevó la información al fiscal del Distrito de Sacramento, Steve Grippi, para que localizara a ese señor DeAngelo (su nombre de pila nunca se reveló porque el buen hombre no era sospechoso de nada, simplemente tenía parentesco con el criminal). El fiscal tomó en serio el asunto formó un equipo especial para el caso. Su primera tarea fue ubicar al señor DeAngelo y entrevistarlo. Le preguntaron por sus parientes de cierta edad, aquellos nacidos antes de 1960 porque, por la fecha de los crímenes el asesino no podía ser más joven.

Uno de los nombres les resultó prometedor: el primo lejano Joseph James DeAngelo, un ex policía de 72 años con antecedentes por un pequeño robo. Lo habían detenido en 1979 por robar un martillo y un repelente de pulgas para perros en una veterinaria. Eso le costó que lo echaran del Departamento de Policía de Auburn.

El expolicía Joseph DeAngelo en la corte, con el barbijo durante la pandemia (EE.UU.), el 20 de agosto de 2020 (EFE/EPA/SANTIAGO MEJIA)
El expolicía Joseph DeAngelo en la corte, con el barbijo durante la pandemia (EE.UU.), el 20 de agosto de 2020 (EFE/EPA/SANTIAGO MEJIA)

Lo detuvieron el 2 de abril de 2018 en su casa de Citrus Heights, donde vivía con su esposa y una hija. Estaba jubilado después de trabajar durante casi treinta años como mecánico de los camiones de una cadena de supermercados, el empleo que había conseguido luego de que lo dieran de baja en la policía. “Estaba muy sorprendido. Al principio parecía no entender de qué le hablábamos”, contó el sheriff Scott Jones, a cargo del equipo encargado de detenerlo.

El expolicía Joseph James DeAngelo Jr. asiste a la audiencia sobre los crímenes atribuidos al "asesino del Golden State" en el tribunal del condado de Sacramento, en Sacramento, California, EEUU, el 29 de junio de 2020. REUTERS/Fred Greaves
El expolicía Joseph James DeAngelo Jr. asiste a la audiencia sobre los crímenes atribuidos al "asesino del Golden State" en el tribunal del condado de Sacramento, en Sacramento, California, EEUU, el 29 de junio de 2020. REUTERS/Fred Greaves

Después de leerle sus derechos, lo llevaron a la comisaría y lo interrogaron en presencia de un defensor oficial, pero lo policías necesitaban en realidad una sola cosa: obtener una muestra de ADN para compararla con la que tenían del criminal que buscaban. Lo hicieron y perfil de Joseph James DeAngelo coincidió con el del asesino de Golden State. Bingo o, mejor dicho, un golazo del detective retirado Paul Holes.

Historial de un asesino

El policía Joseph James DeAngelo había empezado a matar en septiembre de 1975 y su primera víctima fue la señora Claude Snelling, de 45 años. Le disparó dos veces cuando la mujer lo encontró en el dormitorio de su hija, a la que intentaba violar. Después de ese crimen, actuó en Sacramento, entre 1976 y 1979, donde acechaba en los vecindarios de clase media en busca de mujeres que vivieran solas en sus casas. Las violaba y las mataba.

Desconcertó a los investigadores porque en 1978 cambió su modus operandi. Aunque siguió atacando a mujeres solas, empezó a elegir también parejas. Su era método entrar por una ventana o puerta corrediza de vidrio y despertar a los ocupantes dormidos con una linterna, amenazándolos con una pistola. Obligaba a la mujer a atar al esposo y después la violaba frente a él. Luego la ataba también a ella y solía quedarse horas en la casa, donde comía y buscaba objetos de valor. Antes de irse, los mataba. Cometió por lo menos tres crímenes de ese tipo. Por entonces lo llamaban el violador del Este.

Al año siguiente, después de que lo echaran de la policía, DeAngelo se mudó a California, donde repitió su modus operandi. Mataba a disparos o a golpes. Allí se lo conoció como El acechador nocturno original. Operó así durante casi siete años. El último crimen que se le pudo probar a DeAngelo data de la noche del 3 de mayo de 1986. La víctima fue Janelle Cruz, una joven de 18 años, que estaba sola en su casa porque sus padres se habían ido de vacaciones. La violó y la mató a golpes. La encontraron con los dientes destrozados y la cara ensangrentada e irreconocible.

El historial del asesino de Golden State ya sumaba doce muertes – que se le adjudicaron cuando un único ADN coincidió con el que había dejado en las escenas del crimen – y alrededor de cincuenta violaciones donde había dejado vivas a las víctimas o éstas pudieron escapar.

Los casos por los que se lo buscaba sumaban más de cincuenta violaciones y trece asesinatos cometidos entre 1976 y 1986 en todo el Estado de California
Los casos por los que se lo buscaba sumaban más de cincuenta violaciones y trece asesinatos cometidos entre 1976 y 1986 en todo el Estado de California

Juzgado y condenado

DeAngelo fue juzgado en Sacramento, California, en agosto de 2020, en plena pandemia de Covid-19. Llegó a las audiencias en silla de ruedas, enfundado en el uniforme naranja de los prisioneros. Durante el juicio mantuvo el rostro semicubierto por el barbijo, como indicaba el protocolo, de modo que era muy difícil ver sus expresiones cuando escuchaba los testimonios.

La fiscal Marie Schubert lo calificó de “sociópata” en su alegato de acusación y pidió la condena de cadena perpetua por cada uno de los asesinatos. No solicitó la pena de muerte debido a un acuerdo con el defensor oficial de DeAngelo: El Asesino de Golden State confesó 13 asesinatos – uno más que los que se le podían probar con las muestras de ADN – y cincuenta violaciones cometidas en un período de diez años a cambio de no ser condenado a muerte.

Luego de escuchar los alegatos y los testimonios sin decir una palabra, el acusado hizo uso de su derecho de hablar antes de escuchar la sentencia. Por primera vez se puso de pie y se sacó el barbijo. “He escuchado todas sus declaraciones. Todas y cada una. Y realmente pido perdón a todos a los que hice daño”, dijo. El juez Michael Bowman lo condenó a once cadenas perpetuas sin posibilidad de solicitar la libertad condicional, y a penas menores por el resto de los crímenes. “Cuando una persona comete este tipo de actos monstruosos necesita estar encerrada donde no pueda hacer más daño a personas inocentes”, explicó al leer el fallo.

Al enterarse de la noticia, el investigador retirado Paul Holes tuvo sentimientos contradictorios. “Es un buen fallo, se hizo justicia. Lamento no haber podido escucharlo personalmente por culpa de esta maldita pandemia”, le dijo a un periodista de Los Ángeles Times que lo consultó. En esa entrevista telefónica no ocultó su satisfacción por haberle puesto nombre y cara a un asesino y violador serial que, aún sin que se conociera su identidad, había sido objeto de libros como El asesino sin rostro, de la periodista Michelle McNamara, y de la miniserie documental del mismo nombre, basada en esa investigación. Por una trágica vuelta del destino, McNamara, que con sus notas en la prensa había contribuido a mantener viva la búsqueda del Asesino de Golden State, murió pocos meses antes de que el detective Paul Holes ideara la maniobra que permitió descubrir su nombre.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD

Últimas Noticias

Desarmada pieza por pieza: la sorprendente historia del viaje de la Estatua de la Libertad a Estados Unidos

Más de un siglo después, la historia detrás de su llegada revela una ambiciosa colaboración internacional que marcó un hito en la ingeniería y el transporte del siglo XIX

Desarmada pieza por pieza: la sorprendente historia del viaje de la Estatua de la Libertad a Estados Unidos

El primer “chofer” del campeón en el Día del Padre: Chiche Scaloni, el hombre que manejó de noche para que su hijo tocara el cielo

“Muchos no llegaron porque no tenían a nadie atrás que los acompañara”, dijo hace poco el técnico de la selección, destacando el rol jugado por su progenitor en su carrera. “Cuando sos chico no te das cuenta de todo lo que hacen tus viejos. Con los años lo valorás mucho más”

El primer “chofer” del campeón en el Día del Padre: Chiche Scaloni, el hombre que manejó de noche para que su hijo tocara el cielo

Impunidad, documentos falsos, décadas de fuga y un hallazgo decisivo: así identificaron los restos del criminal nazi Josef Mengele

El 21 de junio de 1985 el jefe de la Policía Federal brasileña y tres equipos internacionales de expertos confirmaron que el hombre enterrado bajo el nombre de Wolfgang Gerhard en un cementerio de Embu das Artes era “El Ángel de la Muerte”, el médico que hacía experimentos con los detenidos de Auschwitz. Buscado en todo el mundo, había vivido en la Argentina, Uruguay y Brasil hasta su muerte mientras nadaba en el mar en 1979

Impunidad, documentos falsos, décadas de fuga y un hallazgo decisivo: así identificaron los restos del criminal nazi Josef Mengele

“Es la hora, mis niños irán al paraíso”: el caso de la mujer que mató a sus cinco hijos convencida de que los salvaría de Satanás

Durante años, Andrea Yates sufrió un deterioro mental que se agravó tras cada embarazo, mientras un predicador alimentaba sus miedos con sermones sobre el infierno. La cadena de advertencias que fueron desoídas y terminó en tragedia

“Es la hora, mis niños irán al paraíso”: el caso de la mujer que mató a sus cinco hijos convencida de que los salvaría de Satanás

Socorrió heridos en la Primera Guerra, se opuso a Hitler desde su púlpito y resistió al nazismo: la vida del “Apóstol de Múnich”

El sacerdote jesuita Rupert Mayer encarnó la figura del héroe cristiano: con una prótesis de madera por pierna después de que una granada le volara la suya cuando se arriesgaba por los demás en el primer conflicto bélico, se comprometió con los desahuciados a quienes brindaba pan, abrigo y consuelo. Fue condecorado con la Cruz de Hierro y salvaguardó con celo el sigilo sacramental frente a las presiones de la Gestapo arrebatando una victoria a la maquinaria de opresión nacionalsocialista al no dejarse doblegar

Socorrió heridos en la Primera Guerra, se opuso a Hitler desde su púlpito y resistió al nazismo: la vida del “Apóstol de Múnich”