
El 7 de enero de 2025, la vida de la familia Huszti cambió por completo luego de que se confirmó la desaparición de las hermanas Henrietta y Eliza, ambas de 32 años. Las húngaras, que se encontraban trabajando en Aberdeen, Escocia, fueron vistas por última vez en las inmediaciones del río Dee. El hecho desencadenó una extensa búsqueda por parte de las autoridades locales y dejó tanto a los familiares como a la comunidad local en una conmoción e incertidumbre total.
Conocidas por su carácter reservado, llevaban una década viviendo en el Reino Unido, donde trabajaban en una cafetería y en un hotel. La última vez que se las vio, las cámaras de seguridad captaron su paso por el puente Victoria, ubicado cerca del centro y en las inmediaciones del puerto, poco después de las dos de la madrugada. Las últimas imágenes toman a ambas mujeres antes de agarrar un sendero junto al caudal, en una noche marcada por el frío extremo.
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La desaparición de Henrietta y Eliza movilizó a equipos especializados, buzos y perros policía, que rastrearon el río, el puerto y la costa en busca de alguna pista. No fue hasta el 31 de enero cuando sus cuerpos aparecieron en el canal, cerca de donde se las había visto por última vez. Los certificados de defunción señalaron el ahogamiento como la causa oficial de la muerte, y la policía concluyó la investigación sin hallar indicios de criminalidad.
El misterio de la muerte de las hermanas Huszti
Durante la extensa investigación, la policía y los investigadores escoceses barajaron varias hipótesis. Tras el hallazgo de los cuerpos, concluyeron en que no había signos de crimen y aseguraron que tanto Henrietta como Eliza ingresaron al agua de manera voluntaria y por razones desconocidas.
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No obstante, la familia ha manifestado abiertamente su escepticismo con respecto a la teoría de un suicidio. Tanto el papá como su hermano declararon que no creen que se hayan autolesionado y sugirieron que podría haber un tercer involucrado. Asimismo, las han descrito como unas personas cautelosas, unidas y sin señales de problemas psicológicos.
El hecho de que hayan salido a la madrugada, sumado a un mensaje a su casera de que abandonaban el piso, fue considerado poco común por los allegados. Vecinos y residentes de Aberdeen también señalaron que la situación era extraña y que el sendero a la orilla del río Dee era peligroso a esa hora y contaba con puntos ciegos para las cámaras de seguridad.
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Esta zona discurre frente a instalaciones industriales y garajes, y conduce en dirección al club náutico de Aberdeen. Según testimonios recogidos por medios locales, el sendero no lleva a ningún lugar abierto en esas horas y representa un riesgo considerable para cualquier peatón, especialmente en condiciones meteorológicas adversas.
El esfuerzo para repatriar los cuerpos
El dolor de la familia Huszti se vio agravado por las dificultades económicas que enfrentaron para repatriar los restos de Henrietta y Eliza tras su muerte en Escocia. El hermano de las gemelas, József Huszti, relató en entrevistas con medios húngaros que el traslado tradicional en ataúdes resultó imposible de costear para ellos. Según sus declaraciones, el costo de repatriar ambos cuerpos hasta Hungría ascendía a unos 60.000 dólares, una cifra inaccesible para la economía familiar.
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Frente a ese obstáculo, la familia tuvo que tomar una decisión dolorosa: organizar la cremación de las hermanas en el Reino Unido. József explicó que, tras completar los trámites, acudieron al departamento donde vivían en Aberdeen para recoger sus pertenencias y preparar el regreso. La única opción viable fue transportar las urnas con los restos cremados en una mochila durante el viaje de vuelta a Hungría.
Esta imagen, la de los familiares llevando a casa las cenizas de las jóvenes en una mochila, se convirtió en un símbolo del desamparo y la impotencia que sintieron ante la tragedia. József admitió: “Tuvimos que organizar la cremación porque no teníamos suficiente dinero para traerlos a casa en ataúdes”. Ya en su ciudad natal, organizaron el entierro de las hermanas y encendieron velas en su memoria, como relataron a los medios.
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La familia subrayó que, pese al paso del tiempo, siguen sin poder asimilar lo ocurrido y que el aniversario del suceso resultó especialmente doloroso. Además del duelo, la experiencia de tener que transportar los restos de sus hijas de este modo marcó profundamente a todos los allegados, que continúan buscando respuestas sobre lo que sucedió en Aberdeen.
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