El 18 de junio de 1975, dos adolescentes de 14 años, Darlene Zetterower y Barbara Schreiber, caminaban por las inmediaciones de Stirling Road, en el condado de Broward, Florida. Tal como informó South Florida Sun Sentinel, habían recibido sus boletines de octavo grado esa misma tarde y, según los registros policiales, estaban emocionadas por comenzar juntas la escuela secundaria. Esa fue la última vez que se las vio con vida.
Al día siguiente, sus cuerpos fueron encontrados en el borde de los Everglades, cerca de la autopista U.S. 27. Ambas habían sido violadas y asesinadas de un disparo. Durante casi medio siglo, el crimen permaneció sin resolver, convirtiéndose en uno de los casos más antiguos de homicidio sin cerrar en el sur de Florida.
Cincuenta años de silencio
Durante décadas, las investigaciones no arrojaron resultados concluyentes. Las pruebas disponibles en 1975 no permitieron identificar a los responsables. Pero en 2019, la Unidad de Casos Fríos de la Oficina del Sheriff de Broward (BSO) reabrió el expediente. En una conferencia de prensa reciente, el sheriff Gregory Tony y el detective de homicidios Andrew Gianino confirmaron que, tras una nueva serie de análisis genéticos y una revisión del expediente, finalmente se identificaron a los asesinos.
South Florida Sun Sentinel detalló que el punto de inflexión fue el uso de nuevas capacidades de prueba de ADN aplicadas a la ropa de una de las víctimas. A su vez, en 2023, esa evidencia forense permitió identificar a Robert Clark Keebler como uno de los agresores. Sin embargo, aún faltaba establecer una conexión clara con el crimen y confirmar la identidad del segundo sospechoso.

El detective Gianino localizó a una persona que había sido testigo visual, pero que nunca antes había sido entrevistada. Esta persona confirmó haber visto a las dos chicas subirse a una camioneta blanca la noche de su desaparición. “Realmente fue lo que abrió este caso”, aseguró el oficial en la conferencia de prensa.
Los asesinos: un rastro de violencia interestatal
Keebler no actuó solo. Junto a él estaba Lawrence Stein, su cómplice en una serie de delitos sexuales cometidos entre California, Arizona y Florida, desde 1972 en adelante. Ambos hombres ya están muertos: Stein falleció en 2005 y Keebler murió en 2019 en Miami, justo cuando el caso comenzaba a reabrirse.
Ninguno estaba bajo custodia en el momento de su muerte, aunque sí habían tenido antecedentes penales y entradas y salidas de prisión a lo largo de sus vidas. En palabras del detective Gianino, “no hubo nada más que tragedia y violencia en sus vidas”.
Familias rotas, décadas después
Kimberly Schreiber, hermana menor de Barbara que tenía apenas cinco años cuando ocurrió el crimen, estuvo presente en la conferencia de prensa brindada por la BSO, donde relató cómo el asesinato destruyó a su familia.
“La muerte de Barbara arruinó el matrimonio de mis padres. Se culpaban entre ellos”, recordó entre lágrimas, según South Florida Sun Sentinel. Además, añadió que imagina cómo se sentirían sus hermanos fallecidos si supieran que, al fin, se encontró a los responsables: “Este equipo hizo todo lo posible para encontrar a las personas que hicieron esto tan horrible a nuestra familia”.
Gianino, por su parte, le devolvió objetos personales de su hermana: una cadena con una cruz y un anillo, ambos recuperados en el marco de la investigación.

¿Más víctimas? Un lugar y múltiples cuerpos
La información, publicado por South Florida Sun Sentinel, destaca que aunque las autoridades no creen que este crimen esté vinculado con la serie de asesinatos conocidos como los “Flat Tire Murders”, que ocurrieron aproximadamente en la misma época y zona, el caso aún no está cerrado del todo.
“Estamos investigando si Keebler y Stein podrían estar vinculados a otros homicidios”, declaró Gianino. Según explicó, en el mismo lugar donde fueron hallados los cuerpos de Zetterower y Schreiber aparecieron numerosos cadáveres a lo largo de los años. Por ahora, esa conexión no ha sido confirmada.
Pese a que los acusados no están vivos para enfrentar un juicio, la Fiscalía del Condado de Broward procedió como si lo estuvieran. “No se trata de si están vivos o muertos- expresó el sheriff Tony -. “Nuestra obligación es encontrar justicia para esta comunidad”.
La resolución del caso, aunque tardía, ofrece algo de alivio a los familiares de las víctimas. Como dijo el detective Gianino: “Sueños incontables se perdieron a causa de esta violencia sin sentido”.
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