
Dickson, Tennessee es una ciudad del interior de Estados Unidos tranquila con apenas 16 mil habitantes. Los policías solían recorrer la calle céntrica de Dickson con su taza de café en la mano. Nunca habían tenido mayores problemas. Quizás algún incidente de tránsito o las travesuras de los estudiantes de la escuela secundaria cuando llegaba el fin del curso.
El perfil de la víctima
Todo cambió el 4 de abril de 2018. La comisaría local, que tenía el calabozo vacío como casi siempre, recibió un llamado. Dickson ya no volvería a ser lo que había sido. Alrededor de las 6:30 de esa mañana, los oficiales de turno recibieron una llamada. Joseph Daniels informaba que su hijo autista de cinco años, Joe Clyde, que no hablaba, había desaparecido. Joseph dijo que fue a despertar a Joe para ir a la escuela y descubrió que no estaba. Él y su esposa, Krystal, buscaron en su casa y los alrededores durante aproximadamente una hora, antes de llamar a la policía.
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Joe Clyde Daniels nació el 30 de julio de 2012 y desde muy temprana edad se hizo evidente que era diferente a los demás niños. No hablaba y, finalmente, le diagnosticaron autismo. Había ciertas cosas que eran difíciles para Joe, como los ruidos fuertes, especialmente los truenos, que lo aterrorizaban. Aún así iba a la escuela de Dickson acompañado por una maestra especial que estaba pendiente de sus necesidades.

Después de que se denunciara la desaparición de Joe, la búsqueda comenzó en los alrededores de la casa familiar. Garner’s Creek Road era una zona rural, justo en las afueras de Dickson, rodeada de campos y bosques.
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Decenas de oficiales y vecinos salieron a peinar los bosques cercanos a la casa de los Daniels. Pisaban con sus botas en las hojas secas, mientras gritaban el nombre del chico. De vez en cuando, uno de los detectives se detenía y escuchaba atentamente cualquier sonido que pudiera conducirlos hasta Joe. A medida que pasaban las horas, el área de búsqueda se amplió, pero no había resultados.
El padre de Joe salió en coche con la detective Sarah McCartney a buscarlo. Mientras viajaban por los caminos rurales de Dickson, el hombre relataba lo mucho que amaba a su hijo. Hasta lagrimeó al recordar los ojitos de Joe cuando lo miraban para pedirle un postre tras la cena. Entre todo su relato, igual hubo algo que no le cerró a la oficial McCartney. En el medio de la charla al pasar, el hombre dijo que Joe había orinado en el suelo la noche anterior, pero dejó claro que no lo había castigado. Fue una declaración extraña y a la detective algo le quedó rondando en su cabeza.
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La búsqueda de Baby Joe
Mientras la búsqueda continuaba, los detectives recibieron un aviso de un hombre del lugar. Dijo que vio a un niño caminando por el costado de la ruta no muy lejos de la casa de la familia. Esto fue alrededor de la 1 de la madrugada, cinco horas antes de que se denunciara la desaparición del niño. Este supuesto avistamiento dio lugar a un escenario aterrador. ¿Qué pasaría si Joe hubiera sido secuestrado después de abandonar la casa familiar?

La búsqueda siguió por varios días. En Dickson no se hablaba de otra cosa. En el bar del pueblo algunos lanzaban hipótesis que incluían a camioneros de paso o algún tipo de efecto paranormal que causaba el bosque que rodeaba la casa de los Daniels.
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En la casa de la familia, Joseph y Krystal estaban rodeados por oficiales que veían a la pareja en estado de shock, exhaustos y angustiados. Los detectives les habían dicho que no podían participar en la búsqueda porque su olor podría confundir a los perros rastreadores. El padre de Joe habló con News 2 durante los operativos y dijo que temía que su hijo estuviera “solo, cansado, asustado y confundido”.
Se refería a él como “Baby Joe”, como lo llamaba toda la familia, y dijo que ya se había escapado antes. Sin embargo, siempre era durante el día y Joe siempre estaba cerca. Nunca se alejaba demasiado y, desde luego, no se adentraba en los densos bosques que rodeaban el vecindario de la familia.
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Joseph dijo que creía que su hijo los había visto abrir la puerta cerrada con candado y que había podido imitarlos. Sugirió que Joe se despertó en mitad de la noche, abrió la puerta y se fue. El hombre y Krystal consideraron posible que Joe se hubiera ido esa noche en busca de su abuelo camionero, con quien tenía una relación muy estrecha.
El misterio siguió durante unas pocas horas más, hasta que se hizo una confesión impactante. Y la verdad fue mucho más horrible de lo que nadie podría haber imaginado.
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La confesión del horror
Los detectives habían empezado a sospechar de Joseph y los comentarios que hizo en el vehículo habían quedado grabados en sus mentes. Lo llevaron para interrogarlo y negó vehementemente cualquier implicación en la desaparición de su hijo. Sin embargo, después de varias horas, aparentemente cambió de opinión y la conversación tomó un giro oscuro. Dijo que nunca creyó realmente que Joe fuera su hijo biológico y se refirió a él como “ese chico”. Lo dijo en forma despectiva y había perdido el tono de angustia anterior.
Joseph siguió con su relato sin interrupciones. Dijo que creía que Krystal lo había engañado y que habían tenido una discusión la noche en que Joe desapareció. Pero ese no fue el detonante. Dijo que esa noche lo despertó su hijastro, Alex, quien le dijo que Joe había orinado en el suelo. Según Joseph: “Estaba muy enfadado con él”. Dijo que golpeó a Joe con el puño cerrado varias veces en la cabeza y en la cara.
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Después de descubrir que Joe estaba muerto, Joseph dijo que lo llevó a un campo y lo arrojó allí. Sin embargo, luego cambió esta versión de los hechos y dijo que lo arrojó desde un puente. Según dijo, eligió hacerlo porque a su hijo “le encantaba el agua”. Joseph y los detectives fueron esa noche al lugar para que el hombre señalara dónde había tirado el cuerpo de su hijo, pero no pudieron encontrarlo.
Aunque la comunidad quedó atónita por el arresto de Joseph, se quedó aún más atónita cuando arrestaron a la madre de Joe, Krystal, el 9 de abril. Los detectives la acusaron de saber que Joe estaba siendo abusado y de saber que lo habían asesinado, pero no lo denunció. De hecho, Krystal no solo sabía que habían asesinado a su hijo, sino que estaba allí cuando sucedió. Krystal dijo a los detectives que había escuchado a Joe gritar la noche antes de que se denunciara su desaparición.7
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Krystal dijo que entró en su dormitorio y encontró a Joseph encima de Joe con el puño cerrado. El nene estaba inmóvil. Ella dijo que Joseph entonces la atacó y le dijo que si alguna vez decía algo, la mataría. En lugar de proteger a su hijo o pedir ayuda, Krystal simplemente salió de la habitación y se volvió a acostar como si nada. A la mañana siguiente, cuando denunciaron la desaparición del menor, la mujer nunca mencionó lo que había visto.

Tras las confesiones, Joseph fue acusado de asesinato en primer grado y Krystal de negligencia o peligro infantil agravado, la búsqueda de Joe continuó. Pero ahora, los voluntarios buscaban un cuerpo.
La fiscalía y la defensa ya se preparaban para el juicio cuando Krystal se retractó de la declaración. Su declaración incriminatoria era clave para la acusación, ya que no había pruebas físicas en el caso. Solo había un niño desaparecido y dos confesiones. De hecho, el propio Joseph ya se había retractado de su relato, lo que significaba que el caso de la fiscalía iba a ser complicado de probar.
Se embarra la causa
El juicio por asesinato contra Joseph comenzó el 3 de junio de 2021 y se lo juzgaba por separado de su esposa, Krystal. El fiscal de distrito Ray Crouch expuso el caso de la fiscalía y le dijo al jurado que Joseph admitió haber golpeado el cuerpo de su hijo contra una mesa, porque el niño había orinado en el suelo. El abogado defensor Jake Lockert dijo durante sus declaraciones iniciales que la confesión fue forzada. Describió a su cliente como “enfermo mental” y dijo que los detectives le dijeron que no iban a detener el interrogatorio hasta que les dijera lo que querían saber.
Cuando el sheriff Jeff Bledsoe testificó, también admitió que no había ninguna prueba directa que indicara que Joe había sido asesinado, o incluso muerto. Dijo que las labores de búsqueda fueron muy exhaustivas y meticulosas, y que se hizo un seguimiento de cada pista que recibieron. Sin embargo, no había ninguna prueba que demostrara que el nene estaba muerto.
La sala del tribunal quedó en silencio mientras el medio hermano de Joe, Alex, de 11 años, subió al estrado. Iba a ser el testigo principal de la acusación y tenía una historia muy perturbadora que compartir. Alex testificó que despertó a Joseph después de que Joe orinara en el suelo esa noche. Joseph entró en el dormitorio y golpeó a Joe con los puños. Después de eso, los hermanos volvieron a dormir.
Alex dijo que, un tiempo después, se despertó con el sonido de un fuerte golpe. Según la fiscalía, se trataba de Joseph golpeando a Joe nuevamente. Alex se quedó en el dormitorio unos minutos antes de ir a la sala de estar, donde vio a Joe tirado en el suelo. Alex testificó que vio a Joseph sacar a Joe por la puerta trasera.
Joseph le dijo a Alex que volviera a entrar, pero el nene de 11 años vio a Joseph llevar a Joe por el camino de entrada y por la calle fuera de la vista. Cuando se despertó a la mañana siguiente, Joseph le dijo que su hermano pequeño se había escapado de casa.
Luego se presentó un testimonio sobre la relación entre Joseph y Krystal, con varios mensajes que mostraban que Krystal planeaba dejar a su pareja en los días previos a la desaparición de Joe. Tenía un nuevo novio y recientemente le había dicho que había roto su certificado de matrimonio. La fiscalía descansó y la defensa optó por no llamar a ningún testigo.
El jurado finalmente declaró a Joseph Daniels culpable del asesinato de Joe Clyde Daniels. También lo condenaron por asesinato en segundo grado, abuso infantil agravado, presentación de un informe falso y manipulación de pruebas. Fue sentenciado a cadena perpetua con una pena mínima de 51 años. Krystal Daniels firmó un acuerdo de no impugnación justo antes de que comenzara su juicio. Fue sentenciada a 15 años de cárcel. Mientras tanto Joseph como Krystal permanecen tras las rejas, el cuerpo de Joe sigue desaparecido.
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