El sobreviviente de los campos de concentración nazis que se convirtió en un despiadado asesino de prostitutas

Fritz Honka fue descubierto por casualidad cuando se produjo un incendio en el departamento de su vecino. Los bomberos entraron a su casa para evitar que se incendie y destaparon el horror. Cómo fue su infancia atravesada por su detención en un campo de concentración. Cómo elegía a sus víctimas

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Fritz Honka
Fritz Honka fue detenido tras el incendio en el departamento de un vecino de su edificio

Sonó la alarma en el parque de bomberos de Ottensen, en la ciudad alemana de Hamburgo. Había un incendio en Zeißstrasse 74. Tras los preparativos y las corridas, los bomberos llegaron al lugar en unos pocos minutos. En el segundo piso, un marinero noruego al que le cortaron la electricidad se quedó dormido a la luz de las velas. Ahora hay un incendio en su departamento. Las llamas devoran el techo. Los bomberos también tienen que sofocar el fuego en el ático. Allí vivía el inquilino Friedrich “Fritz” Honka. Se comienza a descubrir el horror que había escondido en su casa este asesino serial.

Los bomberos avanzan entre el humo y descubren cadáveres en un entrepiso del apartamento de Honka e informan a la policía. Todavía con las paredes calientes por el incendio, la policía acordona el área con las tradicionales cintas amarillas. Enseguida, llegan los detectives con pilotos y bebiendo café en vasos de plástico. Comenzaba a destaparse la locura de Honka.

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Descubrir el horror

Los oficiales abren el suelo y derriban paredes. Al final, en los nichos del tejado y en el ático encuentran partes de las víctimas de Honka en estado de putrefacción. Son cuatro mujeres momificadas. El asesino serial vivía con los cuerpos en su departamento. Allí, tomaba café, se vestía para ir al trabajo y quizás imaginaba su nuevo ataque.

Honka no estaba en ese momento en su casa. Trabajaba de vigilancia nocturno en la otra punta de Hamburgo. Se acerca a su edificio y lo rodeado por los bomberos. No sospecha nada y mantiene su paso firme rumbo a su hogar. Enseguida lo detiene la policía cuando intenta entrar a su casa.

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Fritz Honka
Honka asesinó a 4 mujeres que conoció en el barrio rojo de Hamburgo

Los investigadores interrogaron al hombre de 39 años durante horas. Finalmente, Honka le dice al detective sin inmutarse que mató a tres mujeres en su departamento. Los oficiales se miran entre ellos y están por esposarlo. El asesino agrega un dato más. Escondió los cuerpos para que no lo descubran, admite. Queda detenido.

El caso electriza a los habitantes de Hamburgo. Por un tiempo no se habla de otra cosa en los mercados y en las paradas de los colectivos de la ciudad. Es relatar lo que se sabe de los crímenes y preguntarse cuándo dejará de llover. La prensa analiza los detalles: “Cuatro mujeres descuartizadas por el vigilante nocturno”, titula el periódico Bild. El periódico Hamburger Abendblatt informa que celebró “orgías crueles”. El “Morgenpost” presenta “La tabla en la que Honka cortó por la mitad a las mujeres muertas”.

Encerrado en prisión, volverá a revivir los horrores de su infancia. Honka nació el 31 de julio de 1935 en Leipzig. Dos años antes, ya estaba en el poder Adolf Hitler y comenzaban las persecuciones a judíos, pero también a opositores políticos y otras minorías que vivían en Alemania.

Honka, víctima del nazismo

El padre era carpintero y solía concurrir a las reuniones del Partido Comunista de Leipzig. Allí, se tejían teorías sobre cómo destituir a Hitler y llevar a Alemania hacia una alianza con la Unión Soviética. Al poco tiempo, la Gestapo comenzó a fichar a los opositores al nazismo. Era inminente la detención de toda la familia. El niño vio muchas veces discutir a sus padres. Su mamá planteaba la necesidad de abandonar el país porque corrían peligro. Sin embargo se quedaron. Al poco tiempo fueron detenidos y llevados a un campo de concentración.

Fritz Honka casa asesino serial
El ático en el que Honka había escondido el cuerpo de una de sus víctimas (Wikipedia)

Los Honka vivieron toda la guerra haciendo trabajos forzados para la industria de guerra, mientras comían muy poco y eran torturados por los SS que los obligaban a picar piedra o cumplir jornadas extenuantes en alguna fábrica de las afueras de Leipzig.

Terminó la guerra y la familia fue liberada tras la caída del nazismo y el suicidio de Hitler. El papá de Fritz nunca logró recuperarse del horror que vivió en el campo de concentración. Se volcó a la bebida y murió un año después de terminada la Segunda Guerra Mundial, en 1946.

Sin poder mantener a sus 10 hijos, la mujer envió a Honka a un orfanato. Allí, veía pasar a las familias que buscaban adoptar un hijo. Casi todos pasaban de largo cuando lo veían tan grande, casi adolescente. A los 15 años dejó el hogar y empezó a trabajar de albañil y en algunos campos cercanos a Hamburgo.

En 1956 tuvo un accidente mientras trabajaba en un astillero. La caída desde lo alto de un barco en reparación le desfiguró la nariz y le quebró varios dientes. El joven pensaba que no podría gustarle a ninguna chica debido a su aspecto. Su alma empezaba a cocinar el odio que lo convertiría en un asesino serial temible.

Pese a su desesperanza, el joven Fritz logró formar pareja con una joven alemana que también trabajaba en el astillero. Honka se casa con Inge y tienen un hijo al poco tiempo, en 1957. Pese a los esfuerzos de la mujer, la convivencia era insoportable. Las peleas eran casi constantes y tuvieron varias rupturas hasta que se divorciaron en 1967.

Padres de Fritz Honka asesino serial
Los padres de Honka en una imagen anterior a sufrir el horror del nazismo (Wikipedia)

A Honka la ruptura lo dejó en un estado de depresión muy profunda. Se muda a las afueras de Hamburgo. Allí, vivirá en un departamento de apenas veinte metros cuadrados. La dirección es Zeißstrasse 74. Es la casa del horror.

El descenso de Fritz

Cada día que pasa toma más alcohol. Se ve reflejado en el triste final de su padre tras la salida del campo de concentración. En su pequeña casa convivió con una mujer que conoció en uno de los bares a los que solía ir a emborracharse. Todo terminó mal. La chica lo denunció por intento de violación y abandonó la casa.

Comienza el descenso a los infiernos de Honka. Su hígado empieza a complicarse. Apenas toma unas copas se emborracha. Es sacado a empujones de los bares y rechazado por mujeres a la que intenta acercarse en las barras de los locales nocturnos. Fritz siente que la nube negra lo persigue. Y entra en ese círculo vicioso.

Mientras aumenta el consumo de alcohol, Honka empieza a ir en forma constante la zona de Reeperbahn, el barrio rojo de Hamburgo.

En sus recorridas, Honka busca mujeres solitarias y mayores de 40 años. Son chicas que trabajan como prostitutas ocasionales en el barrio. Por una copa son amables con los hombres, por cinco marcos tienen sexo con su acompañante ocasional. No tienen lugar de residencia permanente. A menudo, comparten con Fritz los problemas con el alcohol. Cuando desaparecen, nadie las busca ni preguntan por ellas.

La primera víctima de Honka es Gertraud Bräuer, de 42 años. A principios de diciembre de 1970 se emborracharon juntos. En algún momento la chica se quedó dormida borracha. Honka la forzó a tener sexo. Ella se resiste, él la viola y la estrangula con una cortina. El 2 de noviembre de 1971, la cabeza cortada y otras partes del cuerpo de Bräuer fueron encontradas en un terreno baldío cerca de su casa. Honka esconde el resto del cuerpo en su departamento.

FRitz honka asesino serial juicio
Fritz Honka fue enviado a un neuropsiquiátrico

Después del asesinato de Bräuer, pasan cuatro años hasta que vuelve a matar. En 1974 asesinó a Anna Beuschel (54) y Frieda Roblick (57), y en 1975 a Ruth Schult (52). Intenta tapar el olor a descomposición con piedras aromatizantes. Coloca decenas que huelen a abeto. Los vecinos se quejan con el conserje e incluso llaman a la policía. Al final, el molesto olor se lo achacan a los residentes extranjeros. “Siempre cocinan con muchas especias exóticas”, afirman ante la policía que desiste de seguir con la investigación.

Juicio al asesino serial

El juicio por asesinato comienza en noviembre de 1976. Durante el juicio, Honka se aleja de su extensa confesión, que hizo doce días después del descubrimiento de los cadáveres. Pero aún admite haber desmembrado los cuerpos. No puede explicar por qué escondió los cuerpos, si no cometió los crímenes. Hasta sus abogados le desconfían.

La estrategia de defensa es lograr que el juez lo declare inimputable. Incluyen el consumo de alcohol y su paso por los campos de concentración nazi como argumento. La Justicia lo tiene en cuenta y lo internan en un neuropsiquiátrico. La sentencia de diciembre de 1976 se refería a la “anomalía mental del acusado”.

Honka cumple su condena en la clínica Ochsenzoll de Hamburgo. Después de 15 años, se le permite salir ocasionalmente y luego queda en libertad condicional. Fue puesto en libertad oficialmente en 1996. Honka se muda a una residencia de ancianos en Scharbeutz, junto al Mar Báltico, bajo el seudónimo de Peter Jensen.

El 19 de octubre de 1998, Fritz Honka murió a la edad de 63 años a consecuencia de insuficiencia cardíaca y asma. La casa de la Zeißstrasse sigue en pie hoy. Allí no queda ninguna referencia para recordar a las mujeres muertas. Los vecinos guardan silencio cuando algún curioso se acerca y pregunta por el asesino serial.

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