Tres muertes y una coincidencia macabra: Whitney Houston y su familia, una trágica historia marcada por las drogas

El primer día del año murió por una sobredosis Nick Gordon, el hijo del corazón de Whitney Houston y pareja de la hija de esta, Bobbi Kristina. La cantante y su hija también terminaron sus vidas sumergidas en las adicciones

Whitney Houston con Nick Gordon, el hijo del corazón de la cantante y pareja de la hija de esta, Bobbi Kristina. Los tres murieron por sobredosis
Whitney Houston con Nick Gordon, el hijo del corazón de la cantante y pareja de la hija de esta, Bobbi Kristina. Los tres murieron por sobredosis

El año llevaba sólo unas horas. Era la madrugada del 1 de enero del 2020 en un lujoso hotel de Florida. Un joven de 30 años colapsa. De su boca y de sus fosas nasales comienza a salir un líquido extraño, una especie de espuma negra. Parece que no respira.

Los amigos llaman a emergencias. Los paramédicos intentan reanimarlo pero el joven muere camino al hospital. Cuando preguntan el nombre dicen que se llama Nicholas Bouler. Pasadas unas horas, cuando aparecieron las identificaciones personales, se estableció que su verdadero nombre era el de Nick Gordon.

La espuma negra es característica de los muertes por sobredosis de opiáceos -muy probablemente fentanilo-. De inmediato los tabloides de todo el mundo se frotaron las manos. Otra tragedia en una saga familiar repleta de ellas.

Nick Gordon había sido una especie de hijo adoptivo de Whitney Houston y pareja de Bobbi Kristina, la hija de ella. Los tres murieron de sobredosis.

La historia trágica de Whitney Houston y su familia producto del abuso de drogas sumó apenas comenzó el 2020 un nuevo capítulo.

Whitney Houston, dotada con genio vocal como pocos cantantes en el Siglo XX, tuvo una carrera fulgurante. Su voz era prodigiosa, un instrumento natural perfecto. Además, el entrenamiento de su madre Cissy Houston había sido eficaz: tenía presencia escénica, simpatía, bailaba (Shutterstock)
Whitney Houston, dotada con genio vocal como pocos cantantes en el Siglo XX, tuvo una carrera fulgurante. Su voz era prodigiosa, un instrumento natural perfecto. Además, el entrenamiento de su madre Cissy Houston había sido eficaz: tenía presencia escénica, simpatía, bailaba (Shutterstock)

El 11 de febrero de 2012, a la tarde, una mujer ingresa a una de las lujosas suites del Beverly Hotel. Cuando pisa la alfombra siente algo extraño bajo sus pies. Luego de unos pasos, el agua caliente le llega hasta los tobillos. Siguió caminando hasta el baño. Antes de abrir la puerta ella, como asistente de la cantante durante años, sabía lo que encontraría. La falta de sorpresa no mitigaba su dolor. Al empujar la puerta una pequeña ola de agua caliente la golpeó. Algunas gotas quemaron sus muslos. En el jacuzzi rebalsado, flotaba sin vida el cuerpo desnudo de una mujer. Whitney Houston estaba muerta.

Una última y desesperada decisión de los miembros de esa familia (y signo de estos tiempos): cada muerte tuvo su llamado al 911 que en pocos días se filtró a los medios.

La asistente llamó, sin desesperación, sin levantar la voz, apenas con algunas lágrimas atragantadas a la recepción del hotel. Avisó que se trataba de una emergencia. Dudó entre pedir que acudiera la policía o una ambulancia. “Vengan rápido, por favor”, pidió. “Creo que Whitney Houston está muerta”.

La tapa del National Enquirer con el trágico final de la cantante contó con detalles escandalosos qué había ocurrido en el hotel esa última noche
La tapa del National Enquirer con el trágico final de la cantante contó con detalles escandalosos qué había ocurrido en el hotel esa última noche

Cuando los paramédicos y la policía subieron a la habitación del cuarto piso en la que se alojaba la estrella, encontraron rastros, en cada metro cuadrado del departamento, que hicieron innecesario esperar la autopsia y el informe toxicológico para averiguar cuáles fueron las causas de la muerte de la mujer de 48 años.

Un plato con una sustancia en polvo de color blanco, marihuana, una cuchara quemada con restos que parecían haber sido de metanfetaminas, dos decenas de frascos con medicinas legales (calmantes, relajantes musculares, Xanax y otros).

Esa noche se celebraba una de las fiestas más esperadas y tradicionales de la industria música, la que organiza el productor Clive Davis la noche previa a la entrega de los premios Grammy. Davis, una leyenda que descubrió entre otros a Janis Joplin, Santana, Bruce Springsteen o Aerosmith, fue el mentor de Whitney Houston. Él le firmó el primer contrato y la condujo al estrellato. La noticia de la muerte de Whitney llegó tres horas antes del inicio de la fiesta, que se llevó a cabo cuatro pisos abajo de dónde los investigadores seguían recabando pruebas para determinar de manera fehaciente la muerte de la estrella.

Whitney Houston, dotada con genio vocal como pocos cantantes en el Siglo XX, tuvo una carrera fulgurante. Su voz era prodigiosa, un instrumento natural perfecto. Pero era mucho más que eso. Parecía saberlo todo. El entrenamiento de su madre Cissy Houston había sido eficaz. Tenía presencia escénica, simpatía, bailaba. A su don (sobre) natural le añadía una técnica depurada. No era un talento salvaje. Podía llegar a cualquier nota y mantenerla por el tiempo que fuera necesario. Era el crossover que el mercado y el público esperaban. Estaba el sentimiento del soul, la fuerza del R&B, la ligereza y la alegría del pop.

Whitney Houston y su madre, Cissy (The Grosby Group)
Whitney Houston y su madre, Cissy (The Grosby Group)

El éxito le llegó desde su primer disco. Tuvo el récord de 7 canciones consecutivas encabezando los rankings. Luego de tres álbumes muy exitosos llegó la película (y su banda e sonido) El Guardaespaldas. Aunque pareciera imposible el suceso se multiplicó. Daba la impresión que nada la podía parar. Pero a partir de ese momento comenzó a deslizarse hacia las profundidades del horror. La caída fue al principio lenta, luego abrupta. Pero siempre sin control.

Su decadencia fue mucho más extensa que sus años plenos. Fueron casi dos décadas de escándalos, rumores, presentaciones frustradas, conciertos truncos, tapas de tabloides. El deterioro fue a la vista de todo el mundo. En los últimos tiempos cada una de sus escasas apariciones públicas rompía el corazón. El desmejoramiento era evidente. Delgadez extrema, la mirada hueca, la conducta errática, una imagen endeble, la sensación que con cada paso, con cada respiración se escapaba algo de lo poco de vida que le quedaba. De aquella cantante exultante y prodigiosa sólo le quedaba el nombre. Hasta había perdido la voz. En esos últimos años, ese instrumento perfecto se transformó en un graznido triste y ronco, desganado y desafinado. Una parodia amarga de lo que había sido.

¿Por qué ocurrió esto? ¿Cuál fue la causa del derrumbe? Los sobrevivientes enarbolaron las más diversas teorías. Los del círculo cercano se acusaron entre sí. Algunos apuntaron a Robyn Crawford, su amiga y asistente durante muchos años, con la que se sostenía que mantenía una relación íntima. Otros a Bobby Brown, el cantante al que conoció en 1989 en la entrega de los premios Soul Train y con el que se casó al poco tiempo. Dicen que él fue quien la arrastro al infierno de las drogas. También están los que señalan a Cissy Houston, su madre y las presiones a las que la sometió para que tuviera la carrera que ella no pudo tener (y para que se alejara de Crawford). Se habló de abusos que la cantante habría sufrido en la infancia por parte de una prima mayor. No faltó el que culpara a la prensa, a la presión de la fama y a las exigencias desmedidas de la industria discográfica.

Bobby Brown con Whitney y su asistente Robyn Crawford en épocas felices. El marido de la cantante aseguró que la estrella había mantenido  una relación con Eobyn (Shutterstock)
Bobby Brown con Whitney y su asistente Robyn Crawford en épocas felices. El marido de la cantante aseguró que la estrella había mantenido una relación con Eobyn (Shutterstock)

Bobby Brown, un par de años atrás, publicó Every Little Step, sus memorias. Esas páginas están repletas de afirmaciones escandalosas sobre sexo, drogas y peleas siempre protagonizadas por famosos. Brown afirma que, contrariamente a lo que la gente cree, él no fue quien arrastró a Whitney a las drogas. Sino que fue al revés. Cuando se conocieron ella ya consumía. Lo que no se suele recordar es que Brown también era una gran estrella en ese momento. Había sido el líder del grupo juvenil New Edition y a caballo del hit My Prerrogative y su imagen de chico malo, su disco Don´t be cruel lideró las listas durante largo tiempo. Bobby Brown fue el artista más vendedor de 1989. Después no pudo repetir ese suceso, quedó a la sombra de su esposa y cada vez que llegó a los medios fue por arrestos, declaraciones estentóreas o algún escándalo público.

El 4 de marzo de 1993 nació la hija de Whitney y Bobby. Bobbi Kristina Brown es otro eslabón en la tragedia de esta familia. Muy posiblemente, el más trágico.

El 4 de marzo de 1993 nació la hija de Whitney y Bobby. Bobbi Kristina Brown es otro eslabón en la tragedia de esta familia (Shutterstock)
El 4 de marzo de 1993 nació la hija de Whitney y Bobby. Bobbi Kristina Brown es otro eslabón en la tragedia de esta familia (Shutterstock)

Creció en una casa en la que los padres estaban encerrados en uno de los cuartos drogándose, del que salían muy de vez en cuando, mientras ella era cuidada por tías abuelas e institutrices. Desde muy chica fue carne del periodismo sensacionalista. Desde apariciones en brazos de su madre en entregas de premios hasta ser una especie de actriz de reparto en el reality show de su padre en 2005. Being Bobby Brown fue un reality bizarro (casi una redundancia) en el que se veía a Brown y a Houston pelearse, estar visiblemente afectados por el consumo, disfrutar de una vida lujosa, desvariar en cámara, mientras Bobbi, la hija de 12 años, intentaba hacer su vida como fondo de cada escena. Los pocos capítulos de ese programa tal vez funcionen como mejor y más gráfica explicación de lo que fueron los siguientes escasos años de vida de la chica. En 2007 llegó la separación final y el divorcio. Whitney se quedó con la custodia pero hay muchos testimonios que coinciden en que Bobbi ya tenía demasiada independencia (y dinero disponible) para su edad. A los 15 sufrió su primera hospitalización por exceso de consumo de drogas. A los 16 circularon las primeras imágenes en los tabloides de ella con amigos bebiendo y aspirando cocaína.

A los 19, a pocos días de la muerte de su madre, otra vez debieron hospitalizar a Bobbi. Dos veces en cuestión de horas. Las versiones oficiales hablaron de colapso nervioso en una ocasión y la otra de haber tomado demasiado alcohol (AP)
A los 19, a pocos días de la muerte de su madre, otra vez debieron hospitalizar a Bobbi. Dos veces en cuestión de horas. Las versiones oficiales hablaron de colapso nervioso en una ocasión y la otra de haber tomado demasiado alcohol (AP)

A los 19, a pocos días de la muerte de su madre, otra vez debieron hospitalizarla. Dos veces en cuestión de horas. Las versiones oficiales hablaron de colapso nervioso en una ocasión y la otra de haber tomado demasiado alcohol por la angustia de la pérdida y que unos familiares la sedaron para tranquilizarla; la mezcla de esos elementos habría producido un desequilibrio que obligó la intervención de los médicos, alegó la familia. A partir de ese momento, cada aparición de Bobbi hacia recordar a la de los últimos años de la vida de su madre. Estaba demacrada, había perdido muchísimo peso, su conducta era errática, sus palabras confusas.

Luego participó de otro reality show, Los Houston motorizado por sus tías que estaban desesperadas por obtener todo el dinero posible mientras el nombre de Whitney fuera rentable. Mientras tanto, Bobbi Kristina fue declarada única heredera de la fortuna materna. 115 millones de dólares de los cuales recibiría una decena anuales hasta cumplir los 30 años en los que tendría la disposición total de los bienes. También hubo disputa por la administración de esas sumas. Varios familiares quisieron tener el manejo y las peleas se extendieron por meses. Otra vez juicios, tabloides y paparazzi.

Bobbi Kristina Brown y su pareja Nick Gordon (AFP)
Bobbi Kristina Brown y su pareja Nick Gordon (AFP)

Estaba en pareja con Nick Gordon. Eso provocó un nuevo escándalo. Nick fue a vivir con ellos cuando tenía 12 años. Whitney decía que era su hijo adoptivo y le daba ese trato. Es decir sería una especie de hermanastro de Bobbi. Ella, a pesar de que no estaban casados, lo llamaba “mi marido”. Cissy Houston volvió a aparecer y condenó la relación. No titubeó en llamarla “una pareja incestuosa”. Nick y Bobbi siguieron el patrón de relación de los padres de ella. Peleas públicas, agresiones físicas, denuncias, excesos.

El 31 de enero de 2015 poco más de tres años de la muerte de Whitney Houston, Bobbi Kristina fue también encontrada flotando boca abajo en su bañera. Una simetría macabra pero poco sorpresiva. Dentro del cuerpo tenía un cóctel fatal de drogas, alcohol y calmantes. Nick Gordon y Max Lomas, un amigo de la pareja, llamaron a los médicos. Fue llevada de urgencia al hospital. Todavía tenía vida pero también un daño cerebral irreparable. Estuvo en un coma inducido por 6 meses hasta que murió el 26 de julio de 2015. Tenía sólo 22 años.

Max Lomas, el mejor amigo de Bobbi, el que la encontró flotando en la bañera, también tuvo una muerte prematura. En este caso se trató de sobredosis de Fentanilo en el 2018.

En la portada del Enquirer, la última foto de la estrella durante su funeral
En la portada del Enquirer, la última foto de la estrella durante su funeral

Bobby Brown se volvió a casar y tiene tres hijas. Nunca pudo replicar el resplandor pasado. Su último hit lo consiguió en 1992. En sus entrevistas, siempre a la defensiva, trata de desligarse de las muertes de su ex esposa y su hija. Prefiere reafirmar que él ya está limpio y rehabilitado desde hace unos años.

La muerte de Nick Gordon fue, hasta ahora, el último eslabón de una historia familiar desgraciada en las que las muertes por sobredosis se acumulan de manera insensata. Una historia en la que el talento (o el genio en el caso de Whitney), el dinero y la fama no alcanzaron para evitar un derrumbe desolador. La madre, la hija y el hijo adoptivo (o el yerno) estragados y muertos por la adicción.

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