¿Es demasiado ambicioso tu plan estratégico? ¿O no lo es lo suficiente?

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BC-HBRNI-700-AMBITIOUS-STRATEGIC-PLANS-ART-NYTSF — Is our Strategic Plan Too Ambitious? Or Not Ambitious Enough? (Tony Cenicola/The New York Times) — ONLY FOR USE WITH ARTICLE SLUGGED — BC-HBRNI-700-AMBITIOUS-STRATEGIC-PLANS-ART-NYTSF — OTHER USE PROHIBITED.
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De HBR.org

Estás considerando un plan para entrar a un nuevo mercado, lanzar una nueva oferta o crear una nueva división de negocios. Tienes en mente unos puntos de referencia y una idea aproximada del costo. Lo que no sabes es si tu idea es lo suficientemente ambiciosa como para que valga la pena.

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Tu objetivo puede fallar en más de un sentido, dice Sheena Iyengar, profesora de la Escuela de Negocios de Columbia y autora de Think Bigger: How to Innovate. "Puede ser muy alto y te estarías preparando para el fracaso. Puede ser muy bajo y te estarías conformando con la mediocridad", expresó. "O podría ser justo el adecuado: un poco desafiante, pero no tanto como para que la gente se rinda al ver que es inútil".

Elegir el objetivo correcto es una cosa; hacerlo realidad dentro de las condiciones de tu organización es otra, según Donald Sull, profesor de la MIT Sloan School of Management y coautor de The Upside of Turbulence: Seizing Opportunity in an Uncertain World. "Si solo expones objetivos ambiciosos y esperas que la organización los alcance, te encuentras en un punto entre la ingenuidad y la ilusión".

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Cómo calibrar la ambición de tu estrategia

Aquí hay ocho preguntas que te ayudarán a evaluar qué tan alto debes aspirar.

1. ¿Estás resolviendo el problema correcto?

Antes de poder juzgar si tu plan es lo suficientemente ambicioso, debes tener claro el problema que está resolviendo, dice Iyengar. Una vez que conozcas el problema y lo que se ganaría al resolverlo, tendrás una forma más concreta de evaluar la ambición de tu plan.

2. ¿Estás considerando más de un tipo de solución?

La tendencia a fijar objetivos conservadores está muy arraigada en muchas organizaciones. El antídoto, dice Iyengar, es la variedad. Ella sugiere incorporar al menos de tres a cinco alternativas distintas en tu plan: una que refleje lo que están haciendo los competidores y aproveche las oportunidades más accesibles, otra que sea más agresiva y al menos una que se salga de tu estrategia habitual.

3. ¿Cómo se financia tu plan?

Considera la solicitud de financiamiento de tu plan: una solicitud modesta podría ser un síntoma de ambición modesta --o una señal de que no has justificado por qué merece una inversión mayor.

4. ¿Cuenta con el personal apropiado para tener éxito?

Según Iyengar, cuando un plan se apega a lo que ya haces, puede funcionar con las habilidades que tú y tu equipo ya tienen. Sin embargo, con un plan audaz, "necesitas personas con diferentes especialidades y bases de conocimiento para ayudar a que la implementación sea concreta". El problema es que los mejores empleados siempre están muy solicitados y se inclinan por proyectos que los desafían. Analiza con cuidado quiénes forman parte de tu plan. La composición del equipo podría decirte más que las cifras.

Establecer el nivel adecuado de ambición también implica comprender qué es lo que motiva a tu equipo, dice Iyengar. Sin ese conocimiento, podrías evaluar mal hasta qué punto se puede exigir a tu equipo.

5. ¿Tu plan deja espacio para la incertidumbre?

En cuanto más incierto sea el resultado, más debe estar diseñado el plan para adaptarse conforme vayas aprendiendo. La forma de experimentar sin arriesgar todo es empezar poco a poco, pero apuntando alto.

6. ¿Tu horizonte temporal te está frenando?

Los ciclos de evaluación anuales tienden a ir en contra de la ambición, dice Sull. "Si les pides a las personas que innoven, pero estableces metas anuales, las empujarás hacia la innovación incremental en lugar de que apuesten por lo más ambicioso". En cambio, recomienda un horizonte más amplio, dividido en metas trimestrales más pequeñas y tácticas. Un horizonte más amplio es también lo que te permite apuntar más alto desde el principio.

7. ¿Cómo sabrás si está funcionando?

Un plan estratégico necesita una manera de demostrar el progreso a lo largo del camino, dice Sull. Esos puntos de referencia solo funcionan si son medibles, agrega Iyengar, "de lo contrario, siempre puedes felicitarte a ti mismo sin importar cuál sea el resultado".

8. ¿Cómo estás comparando tu plan con el de la competencia?

Por muy audaz que parezca tu plan por sí solo, ten en cuenta que compite contra rivales que también están haciendo sus propias apuestas y algunos de ellos tienen más margen para asumir riesgos que tú. Tu plan debe basarse en un análisis honesto del panorama, dice Iyengar. "Tienes que saber qué están haciendo tus competidores, cuáles son sus fortalezas y cuáles son sus limitaciones y después, tienes que saber lo mismo sobre ti". Esto te ayuda a decidir cómo avanzar. Él sugiere preguntar a un líder de una empresa emergente de tu campo: "Si fueras el director general de esta empresa con estos recursos, ¿qué aspirarías lograr?".

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