
A 15 años de la desaparición de Cristina Siekavizza, su familia volvió a pedir este seis de julio de 2026 información sobre el paradero de sus restos y reclamó al Estado de Guatemala que retome las diligencias pendientes, con el argumento de que la justicia sigue incompleta mientras no se determine dónde está.
El llamado incluyó dos vías concretas para aportar datos de forma anónima: la línea del Ministerio Público 31 92 46 42 y el teléfono de Fundación Sobrevivientes 22 45 3000. La familia insistió en que cualquier detalle, por pequeño que parezca, puede ayudar a cerrar una búsqueda que comenzó en julio de 2011 y que continúa abierta.
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La conferencia fue convocada por María Mercedes y Roberto José Siekavizza, hijos de Cristina, junto con otros familiares. El mensaje central fue doble: mantener viva su memoria y pedir colaboración ciudadana para localizar sus restos.
Juan Luis Siekavizza reconstruyó la cronología del caso. Relató que el siete de julio la familia tenía previsto almorzar con Cristina, pero desde el mediodía dejaron de obtener respuesta a sus llamadas y, cuando intentaron llegar a su casa para buscarla, no se les permitió el ingreso.
Según esa exposición, más tarde Roberto Eduardo Barrera les pidió recoger a los niños en un restaurante y les dijo que Cristina había salido a caminar. La familia sostuvo que esa versión nunca fue respaldada y que luego quedó contradicha por el avance de la investigación.
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La familia denunció maniobras que, según su relato, dificultaron la búsqueda desde los primeros días
El 14 de julio por la noche, recordó Juan Luis Siekavizza, Barrera y su madre acudieron a un juzgado de turno para presentar una denuncia por violencia intrafamiliar en su contra. Afirmó que esa acción lo obligó a mantenerse apartado de esa parte de la familia, incluidos sus nietos, y la definió como la primera de varias maniobras destinadas a obstruir la búsqueda y, más adelante, el proceso judicial contra el principal sospechoso.
Otro momento que la familia considera determinante ocurrió el 20 de julio, cuando una prueba de ADN realizada en la casa dio resultado positivo. Según su relato, esa información no les fue comunicada sino hasta semanas después y, a su juicio, descartaba que Cristina hubiera abandonado voluntariamente el lugar.
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Esa misma noche, siempre de acuerdo con la reconstrucción familiar, Barrera salió de la casa y el rastreo de su celular lo ubicó hasta la frontera de Petén con México. Dos días después regresó a Guatemala y el tres de agosto de 2011 huyó de forma definitiva con los niños; al día siguiente se emitió una orden de captura en su contra.

La familia explicó que 27 meses más tarde recibió una denuncia inicialmente anónima desde México. A partir de esa información se confirmaron las identidades de Barrera y de los niños, que ya tenían nombres cambiados, se rescató a los menores y se concretó la captura en noviembre de 2013.
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Tras el regreso desde México, un tribunal de turno otorgó la entrega y custodia definitiva de los dos nietos a sus abuelos y prohibió la cercanía con la otra familia, según expuso Juan Luis Sicavisa. Añadió que, pese a esa resolución, hasta la pandemia de COVID-19 enfrentaron demandas consecutivas en tribunales de familia que buscaban quitarles a los niños.
Siete años después de iniciada la causa, el caso logró avanzar hacia debate, pero el cierre del país por la epidemia de COVID-19 interrumpió ese proceso. En 2020 murió, “como dice la ley”, el principal sospechoso, señaló el familiar, lo que dejó sin juicio una parte central del expediente.
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La familia sostuvo que la búsqueda de los restos siguió, pero con menos capacidad institucional
Durante la conferencia se afirmó que la fiscalía especial del caso, creada con la misión de rescatar a los niños, fue reducida con el tiempo en capacidad y recursos. También se indicó que la incorporación de otros expedientes limitó sus posibilidades de obtener información y continuar las búsquedas.
En nombre de la familia, una de las intervenciones leyó un reclamo directo a las autoridades guatemaltecas: “No pedimos privilegios ni favores. Pedimos que se cumpla el deber de buscarla hasta encontrarla, recuperarla y devolvérnosla con dignidad”.
Los hijos de Cristina también hablaron en el acto. Roberto José pidió a quien tenga información que “pierda el miedo y comparta”, mientras María Mercedes sostuvo que, después de estos años, mantienen la esperanza de que alguien escuche el mensaje y ayude a encontrar a su madre.
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Desde Fundación Sobrevivientes se reforzó esa idea con una advertencia: cada número representa una vida y una familia que sigue buscando justicia. La organización pidió prevenir que la violencia escale hasta una desaparición o un femicidio y reiteró que cualquier persona que tenga información sobre Cristina puede comunicarse al 31 92 46 42, al 22 45 3000 o escribir al correo de la fundación.
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