Elsa Osorio (Alejandra López)
Elsa Osorio (Alejandra López)

La escritora Elsa Osorio sufre en carne propia la clásica situación de no ser profeta en su tierra. Tremendamente exitosa en el exterior —sus libros se han traducido a más de 20 idiomas; el Ministerio de Cultura de Francia le ha otorgado la orden de los Caballeros de las Artes y las Letras— en Argentina, sin embargo, no tiene el reconocimiento que se merece. Tal vez porque se ocupa de temas que a veces es mejor no ver.

Autora de A veinte años, Luz —la primera novela que aborda la búsqueda de los nietos apropiados que persiguen su origen—, La capitana, y Mika, entre otros títulos, acaba de publicar Doble fondo (Tusquets), una novela con rasgos policiales o de pesquisa periodística.

Doble fondo sigue los pasos de una militante montonera, que fue secuestrada durante la dictadura y primero fue llevada a la Esma para luego, desde allí, siendo ya la protegida —¿amante?— de un marino, ser enviada a Europa donde realizaría trabajo esclavo en el Centro Piloto París. Muchos años después, la muerte de una mujer en un pueblito de Francia a la que tiraron a un río drogada con pentotal —como en los vuelos de la muerte— vuelve a abrir interrogantes sobre aquella militante: ¿qué fue de su vida?, ¿qué hizo para sobrevivir y salvar a su hijo?, ¿traicionó a los suyos?, ¿es ella la ahogada?

Elsa Osorio es una activa luchadora por los derechos humanos y desde ese lugar propone un debate incómodo. La gran pregunta de Doble fondo es cómo actuar frente a los dilemas éticos de la tragedia.

Osorio habló con Grandes Libros de su nueva novela:

¿La década del 70 sigue siendo rica narrativamente?

—Uno escribe lo que necesita escribir. Hoy, a la muerte en la novela le diríamos femicidio. Está la delicada cuestión de una mujer prisionera que mantiene una relación con un marino, pero él no le gusta ni tiene el síndrome de Estocolmo. Pienso que esta novela puede ser muy cuestionada, porque ella, en algún punto, cuestiona todo. Yo no pretendo dar ninguna lectura ideológica. Es muy difícil de entender, por eso es mejor narrar.

Lo que entiendo de tu respuesta es que ahora podés permitirte mirar los claroscuros de los militantes.

—Claro, porque con los años yo también pienso cosas diferentes, aunque no en lo esencial, por supuesto.

Doble fondo, la nueva novela de Elsa Osorio
Doble fondo, la nueva novela de Elsa Osorio

En aquellos años, ¿dónde militabas?

—No te lo quiero decir. Pero no era montonera. Por eso a mi personaje la hago de las FAR, para que estuvieran las ironías de la montonera "oficial" que le marca "esa culpa por no haber sido peronista desde chiquitita". Eso pasaba en los 70. Yo militaba en el sindicalismo, pero me abrí antes de que empezara la dictadura porque no estaba de acuerdo con lo que estaba pasando. Lo que sí tengo muy claro es que zafé, pero podría no haber zafado. Para mí, todos ellos fueron víctimas.

¿Hay un lavado de la lucha armada hoy en día? En A quien corresponda, Caparrós le hace decir a un personaje: "Se acuerdan de cuando matamos gente"?

—En la novela yo pongo lo que piensa el personaje. Pongo que creía en la lucha armada hasta el 73, pero no durante un gobierno democrático. Sin embargo, como oficial montonera iba a hacer lo que le dijeran. Si me pedís mi opinión, yo nunca estuve con la lucha armada, pero eso no significa que no me parezca una absoluta brutalidad la manera de combatirla.

¿Por qué desde 1983, los ex detenidos-desaparecidos no siguieron por la vía de la lucha armada?

—Sin los ex detenidos-desaparecidos no se podrían haber hecho los juicios. En ese tiempo vivía yo en España y formé parte de la Asociación Argentina Pro Derechos Humanos de Madrid. El trabajo de los ex detenidos fue muy importante, porque con su colaboración se pudo reconstruir cada campo clandestino. Lo que pasa es que también son muy particulares porque incluso dentro de los propios organismos hay gente que dice "Ellos sobrevivieron". Es muy duro.

¿La culpa del sobreviviente?

—Yo no estuve en ningún campo y también la tengo.

¿Cómo evaluás la situación de los derechos humanos actualmente?

—Estoy muy preocupada. Por un lado, estoy tranquila por la reacción masiva de la gente oponiéndose al 2 x 1. Pero también escucho cosas espantosas. Me parece horroroso que se discuta el número. ¿Qué estamos haciendo, una rebajita? 30.000 es un cálculo. Personalmente estoy orgullosa de las luchas de las Madres y las Abuelas. Algunas personas no me gustan nada; prefiero decir hasta ahí. Pero su lucha me parece admirable. Otra cosa de un empobrecimiento absoluto es la posición que plantea elegir entre Julio López y Santiago Maldonado. A mí me interesan Julio López, Maldonado y los que desaparecieron.

¿Néstor Kirchner y Cristina Kirchner tienen responsabilidad en la manera en que se dividió la opinión pública frente a los derechos humanos?

—Lo que me importa es que se haga. Yo hubiera preferido que los organismos tuvieran una mayor independencia frente a cualquier poder político. Pero también entiendo que es una gestión gubernamental la que llevó a los juicios y a que toda la sociedad respire de otra manera. Los juicios no son ni K ni no-K. Espero que la política de derechos humanos actual siga cumpliendo con estos juicios y que se terminen, porque va a ser bueno para todos: para nosotros, para nuestros hijos, para nuestros nietos.

LEER MÁS: