Cómo contar la vida de Margarita Barrientos, cómo contar la pobreza

Escribir la biografía de la fundadora del comedor Los Piletones no es tarea fácil. El libro “Margarita Barrientos. Una crónica sobre la pobreza, el poder y la solidaridad” habla sobre la desigualdad en Argentina y sobre la necesidad y la importancia de dar. Esta nota cuenta la compleja y paciente construcción de una historia de vida.

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(Foto: Horacio A. Agulla)

¿Quién es Margarita Barrientos? Muchos conocemos su historia trágica y épica a la vez; sabemos que nació en la pobreza absoluta y que trascendió por alimentar en su comedor comunitario a cientos de personas cada día, pero… ¿Por qué hace lo que hace? ¿De qué se trata vivir rodeada de hambre, de necesidad, de marginalidad, de desprotección? ¿Cómo logra pasar de transitar ese mundo, a sentarse en la mesa de Mirtha Legrand sin volcar resentimiento o frustración frente a una realidad de pobreza estructural que con los años ha cambiado poco y nada? ¿Cómo contar aquel mundo desde la mirada de quien no pertenece a esa clase social, sin que se cuele el paternalismo, el rechazo o la culpa? Escribir Margarita Barrientos. Una crónica sobre la pobreza, el poder y la solidaridad, libro que Paidós reedita en una versión revisada y actualizada, me tomó tres años de trabajo intenso entre 2008 y 2011.

Un año y medio, dos o tres veces por semana, sentada varias horas por día en un rincón del Comedor Margarita Barrientos, entrevistando a las personas del lugar o viendo las escenas pasar frente a mí, caminando por Los Piletones y hablando con los personas fundamentales en la vida de Margarita, sus hijos, sus aliados y también, sus enemigos. Cada vez que volvía escribía crónicas viscerales, pasaba mis notas en limpio sobre los temas que se iban presentando, sobre las situaciones que se jugaban en la Fundación. Como aquella vez que se acercó un ingeniero con su amigo para sugerirle a ella la posibilidad de comprar un bebé a alguna mujer pobre para un conocido suyo que no podía tener hijos. O cuando me encontré con la camioneta de los Barrientos destruida en una gresca entre clanes enemigos. Un mediodía de diciembre de 2009 caminé sobre las cenizas de una manzana, la más precaria de la entonces villa -ahora semiurbanizada-, que había ardido horas antes, con mujeres, niños y hombres que a mi alrededor se refugiaban del sol encaramados bajo chapas paradas en diagonal, esperando a que el Estado viniera a censarlos y a ofrecerles alguna solución a su desgracia.  

El siguiente año y medio fue armar el rompecabezas de las crónicas, de la investigación de archivo y de las cien entrevistas, y trabajar en una estructura narrativa que fuera y viniera entre el pasado y el presente de Margarita y mantuviera la tensión, el suspenso, el interés del lector por saber el final de la historia, por conocerla de verdad. Y mientras lo hacía, encontré cabos sueltos en su pasado, y tuve que volver "al trabajo de campo". Decidí entonces que el cronista fuera contando a la par del pasado de Margarita, también, los hilos de su propia investigación. Ese cronista que, también fue una decisión narrativa, no intenta mimetizarse con un lugar al que no pertenece, que manifiesta su extranjeridad y actúa como puente entre el lector y aquel mundo de escasez y precariedad material.

Tapa del libro “Margarita Barrientos.
Tapa del libro “Margarita Barrientos. Una crónica sobre la pobreza, el poder y la solidaridad”

Para este libro, también, hizo falta un viaje. De la mano de Margarita, su marido Isidro, dos de sus nietas y una nena que entonces ella había rescatado de las calles heladas revolviendo la basura, descalza, por pedido desesperado de su madre adicta al paco, me embarqué hacia los orígenes de su vida. Esta aventura hacia el paraje donde nació, cerca de Añatuya, inaugura un libro que es, en definitiva, un viaje hacia el interior de su ser.

Este libro intentó escribirse contra los lugares comunes con los que se suele signar la pobreza; intenta ser un puente que nos ayude a mirar con menos paternalismo y más empatía, a entender que las personas que hacen el bien no son perfectas (los libros que más me interesan son los que no santifican a "los buenos" ni demonizan a "los malos"; los que buscan las complejidades). Escribirlo me hizo madurar.

Margarita Barrientos cuenta vidas que, de lo contrario, serían olvidadas; deja rastros de trayectorias que configuran la historia social, económica y política de una Argentina que lidia con una pobreza estructural desde hace décadas. En abril de 2017 falleció Isidro, el compañero de Margarita de 40 años, tras un pico de glucemia y un accidente cerebrovascular. Hijo de una familia muy pobre que trabajaba en una gran estancia, Isidro fue peón rural en los campos arroceros de Corrientes desde los 9. Aprendió a sumar y a restar con un palo en la tierra. Se formó como mecánico y el servicio militar lo alfabetizó, le enseñó a cuidar su salud, los modales que nunca había aprendido. Trabajó toda su vida en negro y perdió el brazo derecho en un accidente de trabajo. Así salió a cartonear para mantener a su familia de siete hijos, que seguía creciendo. Y con ese esfuerzo, y el de Margarita y su magro sueldo de empleada doméstica, empezó a dar de comer a los que tenían aún menos que ellos. Son las historias de vida ligadas a la pobreza que no se escuchan comúnmente en los medios de comunicación, pero que merecen ser recordadas.

Cuando se publicó la primera edición de este libro, Margarita mostró cierta resistencia. La idea desde el principio de la investigación era -lo habíamos aclarado- que esta no sería una hagiografía (historia de la vida de los Santos), sino un retrato justo e imparcial. No es fácil sentirse evaluado, encontrarse con las propias sombras, abrir el corazón a escrutinio, sentirse diseccionada. Con el tiempo ella pudo entender y reconocer el valor de un libro que la retrata compleja, humana, que además de su obra, da cuenta de su personalidad. Esto es lo que hace que perdure, lo que debe tener una biografía de un gran personaje. En esta reedición revisada y actualizada le propuse que escribiera el prólogo. Volvimos a encontrarnos en el respeto mutuo y en la amistad.

Luciana Mantero (Foto: Alejandro Guyot)
Luciana Mantero (Foto: Alejandro Guyot)

Este libro tiene también la actualización, a pie de página, de todos los indicadores sociales. Muchos de los anteriores provenían de consultoras privadas, pues estábamos en pleno apagón estadístico.  El objetivo es darle más herramientas al lector para que pueda analizar el devenir del país. En 2011 la pobreza era de 30%; en 2017 no había variado.

Por último, decidí incluir un epílogo que actualiza lo que pasó en su vida en estos últimos cinco años, con la confianza de que todos sus devenires se explican con la lectura de las páginas previas. Este es un libro que habla de la pobreza -del contexto en el que ella vive y que parece adherido a nuestro ADN País-, del poder -del poder de Margarita de gestionar su imagen y negociar con la política- y sobre todo de amor y de solidaridad, pues da cuenta de la profunda capacidad de conmoverse que tiene con lo que le pasa al otro y que es, en definitiva, lo que la transformó en un ícono de nuestros tiempos.

 

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