Vila y Pamela anfitriones en su estancia de San Isidro,provincia de Mendoza. La reunión se convirtió en una de las más importantes del país en materia de acciones benéficas.
Vila y Pamela anfitriones en su estancia de San Isidro,provincia de Mendoza. La reunión se convirtió en una de las más importantes del país en materia de acciones benéficas.

Nada pudo opaca la alegría de Daniel Vila: ni la espesa neblina ni la llovizna que el domingo cubrió el cielo mendocino. Claro, la recaudación récord lograda en la Vendimia Solidaria, evento que él mismo creó hace catorce años, ya se había ganado su sonrisa.

"Había invitado a un grupo de entre 40 a 50 amigos a ver la Fiesta Nacional, y al otro día comimos un asado en casa. Ahí surgió el tema de no quedarnos en lo alegórico de la celebración, sino en darle otra trascendencia", cuenta el empresario, que ese mismo día tomó un micrófono y empezó a animar una subasta de objetos que terminó convirtiéndose en el primer fondo de lo que se convertiría en la actual Fundación Vendimia Solidaria.

–Hoy mencionó que por primera vez dudó si realizar o no este encuentro…

–La crisis que atraviesa la Argentina me llevó a pensar que no iba a ser posible la recaudación de fondos. Las empresas enfrentan problemas económicos y pensaba que no sería conveniente realizarlo, pero realmente me llevé una gratísima sorpresa. Tiene que ver con la confianza ganada hace ya tantos años.

–¿Es así?

–Sí, quienes ayudan ven concretamente a dónde van sus aportes. Nuestra preocupación es recaudar más cada año, para ayudar a quien lo necesita. Pueden visitar los comedores escolares, los hospitales con los que colaboramos, ver los playones deportivos y tantísimas obras. Además la Fundación es auditada en su contabilidad por una de las empresas más grandes. Hemos generado confianza, y hoy se vio el resultado.

–¿Quiénes lo animaron a seguir adelante?

–Principalmente mis hijas Barbarita y María Noel. Me dijeron: "Papá, tenemos que hacerlo". No se equivocaron.

El salón repleto. A benefico, a puro compromiso..
El salón repleto. A benefico, a puro compromiso..

–Hablemos de cómo está usted. El año pasado atravesó un momento difícil de salud.

–Me encuentro muy bien, pero la recuperación fue larga. Hace veinticinco años tuve una cirugía de columna, por un accidente deportivo. Con el paso del tiempo fue necesario seguir reparando el daño. En diciembre de 2017, una nueva intervención no salió bien; en abril de 2018, otra tampoco dio el resultado esperado.

–¿Ahí tomó la decisión de viajar a Nueva York?

–Sí, a operarme con el doctor Federico Girardi, una eminencia argentina. Fueron ocho horas en el quirófano y seis meses de rehabilitación. Como ya estaba allá, aproveché y me operé la rodilla. La misma que ahora, en febrero, terminaron reemplazándome en su totalidad. Gracias a Dios, me estoy recuperando muy satisfactoriamente.

–Su mujer, Pamela David, se emocionó al mencionar esos días en Nueva York…

–Sufrió muchísimo al verme así. Sin ella, todo habría sido más difícil… El proceso fue largo y angustiante. A eso se sumaba la distancia y que estábamos solos. Mis hijos y amigos también fueron una gran contención.

Agustín Vila _próximo a presidir el Comité Ejecutivo del Grupo América– y su esposa, Estefanía Tato Chediek.
Agustín Vila _próximo a presidir el Comité Ejecutivo del Grupo América– y su esposa, Estefanía Tato Chediek.

–Hace poco usted anunció que su hijo Agustín pasará a presidir el Comité Ejecutivo del Grupo América. ¿Por qué tomó esa decisión?

–Se van cumpliendo etapas: soy una persona joven, pero mayor (dice sonriendo). Hay que dar paso a las nuevas generaciones. ¡No se trata tampoco de que me jubile…! Seguiré presidiendo el Grupo y analizando las decisiones estratégicas, pero tomo distancia del día a día, que es muy desgastante.

–¿Por qué lo eligió a él para este puesto en la empresa?

–Reúne todas las condiciones, tanto objetivas como subjetivas: su formación profesional de abogado especializado en negocios en el exterior y sus años manejando un medio como La Red. No ha sido una decisión producto de ser su padre… ¡Todos los socios del Grupo coincidieron! Tiene la humildad de los grandes, firmeza en el manejo y muy buen trato. Se hace querer.

–Los medios atraviesan una enorme transformación en el aspecto tecnológico.

–Es un cambio imparable. Este proceso lo entiende mucho mejor una persona joven, para quien la tecnología es algo natural. Siempre le digo en chiste que él es digital y yo analógico.

Daniel Vila feliz, anunciando el récord de recaudación junto a los conductores del evento, Carolina Losada y Mariano Iúdica.
Daniel Vila feliz, anunciando el récord de recaudación junto a los conductores del evento, Carolina Losada y Mariano Iúdica.

–¿Cómo ve la política del país?

–Me preocupa que la famosa grieta no sólo no se cerró: se profundizó. No es bueno para el país. Para generar confianza tiene que haber un plan que diga hacia dónde se va a ir, y al menos 10 puntos indiscutiblemente prioritarios. Ahí deben estar la pobreza, la inseguridad, la inflación… Luego, un equipo de gente debe ponerse de acuerdo sobre esos ítems, con la participación de dirigentes de distintos partidos.

–Volvamos a la familia… ¿Cómo ve hoy a su esposa en Pamela a la tarde, incursionando en temas políticos?

–La evolución de Pamela ha sido espectacular. De las figuras de la televisión no sé si hay otra que haya crecido tanto. Todo eso requiere de un gran coraje, y ella lo tiene, pero además posee mucha curiosidad por entender la política, se prepara y estudia. Su carrera está en un momento excelente.

–Hace unos días, al volver con su nueva temporada en la televisión, ella le envió una indirecta respecto a agrandar la familia. ¿Qué dice usted?

–No, no, ya no. Estamos en una etapa de la vida donde entre los dos reunimos siete hijos. Nos merecemos vivir a pleno como pareja: lo que había que hacer ya lo hicimos. Hoy es tiempo de disfrutar de nuestros chicos, y de nosotros, amándonos como nos amamos.

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