Cuando empezó a hacerlo por Mataderos, Urquiza o Pilar, no se imaginaba que iba a terminar corriendo la maratón neoyorquina.
Cuando empezó a hacerlo por Mataderos, Urquiza o Pilar, no se imaginaba que iba a terminar corriendo la maratón neoyorquina.

"Cuando dejé de fumar, hace casi dos años, empecé a entrenar y a preocuparme un poco más por mi cuerpo y mi estado físico. Descubrí que correr es una pasión que tenía oculta", cuenta Nicolás Cabré (38), quien hace cinco meses comenzó a entrenar, para vivir la gran experiencia de participar en una de las seis grandes citas que tiene el circuito anual World Marathon Majors.

Pero no fue para él una tarea fácil entrenar. Tuvo que lidiar con dolores, lesiones y combinar el tiempo libre que le dejaban Sugar y las grabaciones de Mi hermano es un clon, de las que se ausentó el jueves para poder viajar a Nueva York.El domingo lo hizo por primera vez y alcanzó el puesto 13.055, de un total de 52.704 atletas inscriptos.

A dos años de haber dejado de fumar y luego de un arduo entrenamiento, Nicolás completó una hazaña, 42 km. de carrera.
A dos años de haber dejado de fumar y luego de un arduo entrenamiento, Nicolás completó una hazaña, 42 km. de carrera.

El domingo, se levantó muy temprano en el Double Tree Metropolitan, en Lexington Avenue. Tenía un viaje de casi cuarenta minutos para llegar hasta la entrada del puente de Verrazano, en Staten Island. Llegó al lugar dos horas antes y empezó a calentar, con el número 27.112 en el pecho. Cabré fue uno de los 300 argentinos que compitieron en el maratón, entre 52.704 anotados del mundo.

En New York junto a los 300 argentinos que corrieron un clásico de los maratonistas.
En New York junto a los 300 argentinos que corrieron un clásico de los maratonistas.

A las 10.10 de la mañana sonó la señal de largada. Cabré corrió por Brooklyn, Queens, llegó a Queensboro Bridge –donde cruzó el East River– y después, ya en Manhattan, comenzó a subir por la Primera Avenida hasta el Bronx, donde hizo un kilómetro y medio por este distrito hasta la Quinta Avenida. Luego cruzó el Central Park, salió por el hotel Plaza y se dirigió al Columbus Circle, donde debió volver hacia el Central Park para afrontar el último kilómetro y llegar, después de 42 kilómetros, a la meta, en Tavern on the Green.
Cuando llegó estaba cansado y feliz: tardó menos de cuatro horas (3: 56: 50). Por ser su primera carrera, un tiempo excelente: quedó en el puesto 13.055, de un total de 52.704 competidores.

El domingo lo hizo por primera vez y alcanzó el puesto 13.055, de un total de 52.704 atletas inscriptos.
El domingo lo hizo por primera vez y alcanzó el puesto 13.055, de un total de 52.704 atletas inscriptos.

Tras la competencia se entregó a una sesión de masajes y le comentó a la gente de New Balance –que lo invitó– y al periodista deportivo Daniel Arcucci: "Mi objetivo no fue ganar, sino llegar a la meta. Mientras corría recordé todas las cosas que hice para llegar hasta acá, los días que me esperaba mi hija (Rufina –5–, fruto de su relación con la China Suárez) para entrenar, para dar una vueltita juntos, y lo que me bancó Laura (Fernández, 27). La gente que me rodea sabe que ésta es mi pasión, y me apoyó para poder lograr lo que logré. Estoy muy contento con los resultados", remató antes de ir –también corriendo– a Bill's Bar & Burger, donde ahora una buena comida pretendía saciar su hambre.

Mi objetivo no fue ganar sino llegar a la meta. Mientras corría recordé todas las cosas que hice para llegar acá.
Mi objetivo no fue ganar sino llegar a la meta. Mientras corría recordé todas las cosas que hice para llegar acá.

Por Pablo Procopio. Fotos: New Balance y Surreal.

SEGUÍ LEYENDO: