
En el 2011 Pity Álvarez (46) ingresó a la clínica de salud mental Dharma por orden de un juez. Es que el cantante de Intoxicados y Viejas Locas había amenazado a una camarógrafo, le robó su cámara y días después le disparó en la pierna a un productor en el barrio de Palermo.
La justicia entendió que la sangre de Pity estaba demasiado contaminada por químicos que alteraban su personalidad. Todo eso producto de su adicción al crack (este nombre onomatopéyico responde al ruido que hacen las piedras de cocaína cuando se las procesa), lo que le ocasionaba "un trastorno confusional".

En la madrugada del jueves 12 de julio de 2018 y en el mismo barrio Samore donde sucedieron los hechos con el camarógrafo, Pity habría matado de tres disparos a un amigo de 36 años y se dio a la fuga.

Su prontuario y conflictividad tampoco terminan en estos hechos, aunque la gravedad del último parece ser su fin. En 2006 fue acusado de robar un remise en Entre Ríos; en el 2009 fue internado en el Güemes por intoxicación; en el 2012 protagonizó un accidente al chocar con su moto a una camioneta en La Paternal; en 2014 tuvo otro accidente similar y ese mismo año fue internado en el Dupuytren luego de arrojarse de una escalera a varios metros de altura bajo los efectos de una alta dosis de rivotril.

En septiembre de 2015 escupió fuego desde un escenario y fue arrestado bajo los cargos de "tentativa de estragos" y en 2016 fue denunciado por dos mujeres por violencia de género.

Sus problemas con las drogas lo acompañan desde su adolescencia. Confesó públicamente que comenzó a consumir marihuana a los 14 años y luego cocaína, LSD, éxtasis, crack, codeína, pasta base, alcohol y tabaco. Las canciones de sus grupos ponen en evidencia su relación con las drogas.
Fue su abuela quien alentó su carrera musical. Ella era quien lo encubría cuando se rateaba del colegio para ensayar. Su relación era tan intensa que hicieron un pacto: cuando ella muriera él iba a hacer un velador con su craneo para que ella pudiera enviarle mensajes desde el más allá. Aunque Pity no pudo cumplir la promesa porque su abuela murió antes que el sea mayor de edad y pueda reclamar el cuerpo, asegura que recibe mensajes de ella.

Cuando terminó el secundario con el título de técnico electro-mecánico consiguió trabajo en una fábrica como encargado de seguridad e higiene. Según relata él mismo en un documental, una de sus demandas era que se cargaran los matafuegos. Paradójicamente el lugar se incendió y Cristian sufrió quemaduras de segundo grado en el 80 por ciento de su cuerpo. Este accidente le dejó secuelas psicológicas y comenzó a tener alucinaciones sobre cosa incendiándose todo el tiempo. Fuego es una de sus canciones y la escribió después de que la casa de su pareja Marcela se incendiara.
Entre el 1989 y el 2000 fue el líder de la banda Viejas Locas. Al separarse formó con amigos Intoxicados que se disolvió después de 9 años. Desde el 2009 hasta ahora, Pity cantaba en La vuelta de Viejas Locas.
Cristian tuvo tres mujeres en su vida. Su novia de la adolescencia, Eli con quien mantuvo una relación desde los 17 a los 26 años. Marcela Crespo que también fue la encargada de manejar su carrera y la última Mariangeles Giovanonne con quien tiene una hija de seis años, Blondie Álvarez.
Por L. V.
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