Iguazú en concierto: la cumbre de orquestas juveniles que ya es todo un clásico

La experiencia cultural que reúne a formaciones musicales, bailarines y solistas de todos los hemisferios– vivió su novena edición a puro éxito. Más de 700 chicos de doce países y cuatro continentes dieron vida a una semana inolvidable, llena de talentos y con momentos de cooperación inigualables.

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El sábado 26 de mayo,
El sábado 26 de mayo, tras el concierto de cierre y sobre el escenario montado en el anfiteatro del Parque Nacional Iguazú, posan los músicos, bailarines, directores, maestros y organizadores de los 12 países que hicieron posible el evento.

El sol ya bajó y el pop latino se apodera de la escena. Se impone un bis de Echame la culpa, de Luis Fonsi, cuando las bailarinas del Instituto Superior de Arte del Teatro Colón pasan al frente y se olvidan de las líneas. Los violines –y sus violinistas– se balancean al compás del hit del momento.

Los músicos de la Opera de Shanghai agitan sus instrumentos de la China ancestral. Los contrabajos de la Orquesta Sinfónica de Chile giran sobre su eje para sumar movimiento. Y bien arriba se disparan las trompetas de la Swing Kids Jazz Band de Suiza.

Entonces, el maestro Enrique Diemecke, director de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires, guarda la batuta y empieza a filmar con su celular la fiesta que acaba de armarse a su alrededor. Y como no está dispuesto a perdérsela, se baja de la tarima para seguir la coreografía que improvisan sus dirigidos. Es el momento en que nadie dirige a nadie y la novena edición de Iguazú en Concierto llega a su fin.

Sobre el Salto Chico exponen
Sobre el Salto Chico exponen sus instrumentos los músicos chinos de la Orquesta de Shanghai: Zhu Kexin (15), Ziu Kiwei (16), Xu Shuoyong (15) y Ruanshitian (12)

MUCHO MÁS QUE VIENTOS Y CUERDAS. La convocatoria que trajo hasta Puerto Iguazú, en Misiones, a 700 chicos de doce países dice "del 22 al 26 de mayo" y tiene una consigna central: cuatro días de conciertos gratuitos con un cierre a toda orquesta en el anfiteatro del Parque Nacional.

Hasta acá llegaron chicos y chicas de entre cuatro y dieciocho años, desde Chile, Brasil, Colombia y distintos puntos de la Argentina, y también de Estados Unidos, Francia, Suiza, Letonia, Ucrania e incluso Zimbabue, Sudáfrica y China. Son músicos, bailarines y solistas que viajaron hasta tres días para participar de una semana de intercambio cultural que no tiene comparación.

El grupo tocó sobre el
El grupo tocó sobre el mirador, para sorpresa de los turistas.

Markus Seen, de 11 años, toca la trompeta desde los seis y es hijo de una violinista; integra la Swing Kids Band de Suiza y en un inglés limitado balbucea que está "un poco cansado de tantos ensayos, pero es cool hacer amigos de otros países" y que la de Zimbabue es su banda preferida.

Faltan sólo tres horas para el concierto de cierre y en su horario de almuerzo, Liam Claude, quien también tiene 11 años y toca el oboe en la Petites Mains Symphoniques, llegó desde Vosges, Francia. Se maneja con una profesora como traductora, que reproduce que al tocar su instrumento se siente simplemente feliz, pero se queda sin palabras –en su idioma natal– para contestar qué significa la música para él. Entonces una sonrisa tímida con los ojos brillosos resulta la respuesta.

En escena, las marimbas de
En escena, las marimbas de los sudafricanos, que fueron fabricadas en tiempo récord en Misiones, después de que las originales quedaran retenidas en la Aduana. Se hicieron con madera de incienso y tubos de PVC.

Sus sensaciones no son demasiado distintas a las de Francesca Ramírez Mujica, de 14, que toca el contrabajo en la Orquesta Liceo Bicentenario Oscar Castro Zúñiga, de Rancagua, Chile: "Viajé en avión por primera vez para venir acá. Nadie hacía música clásica en mi familia, pero yo tocaba la batucada en la Banda de Guerra del colegio y audicioné para entrar a la orquesta. Me gustaría ser directora… Porque nada me permite desahogarme, liberarme y expresarme como la música".

De Harare, la capital de Zimbabue, Ropofadzo Chigumadzi tiene 17 años y toca el violín en la Watershed and Wind Marimba Band. "Empecé con la música porque no era buena en deportes. ¡Algo había que hacer! Arranqué con el piano a los cinco y pasé al violín a los seis. Viajé casi 72 horas para llegar a Iguazú, pero valió la pena", apunta la adolescente, para después agregar que –como todos en su tierra– también toca las marimbas. "Quiero que el violín sea siempre un hobby, nunca una profesión. Voy a estudiar ingeniería informática", asegura.

Grand pas de quatre por
Grand pas de quatre por el Ballet del Instituto Superior de Arte del Teatro Colón.

MISIÓN EPICA. Si de marimbas hablamos, las protagonistas de la semana no fueron las de Zimbabue, sino las de Sudáfrica. Ocurrió en Iguazú, donde nada es imposible y todo parece mágico, y donde una falla del terreno se convirtió en maravilla natural hasta ser declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, en 1984.

Porque cuando el 12 de mayo las veinte marimbas sudafricanas quedaron retenidas en la Aduana de Ezeiza por un error de papeleo, Andrea Merenzón, directora artística de Iguazú en Concierto, esgrimió: "Empecemos a pensar en fabricarlas, por si no salen". Muchos la miraron como diciendo "¡estás loca!"…

De todas maneras, el 17 de mayo pusieron en marcha un operativo, porque "no podíamos seguir con todo un contingente de artistas sin tocar". Entonces Liliana Della Picca, directora general de Golden Company, productora del evento, detalla: "Los sudafricanos habían venido con sus luthiers. Así que empezamos por llevarlos a recorrer aserraderos para probar maderas. Llegamos hasta Andresito, a cien kilómetros de Posadas, y eligieron el incienso.

¿Los tubos de abajo? Caños de PVC de diferentes diámetros. Recorrimos más de diez ferreterías hasta conseguirlos. Mike, el director de la orquesta, se encargó de socavar a mano las 300 piezas. A último momento convocamos a padres y vecinos para armar, pulir y atornillar las marimbas. Fabricamos veinte en cuatro días… ¡cuando normalmente se tarda dos meses!".

Ahora, cuando faltan sólo minutos para el show final, Merenzón se conmueve al comentar que los sudafricanos están decorando sus nuevas marimbas made in Misiones con motivos de su tierra. Agrega que se las llevarán a Río de Janeiro, para seguir con su tour latinoamericano.

"Fue triste verlos tan decepcionados por el incidente de la Aduana", agrega Leslie Humphrey, directora de Arte y Cultura del Saint Stithians College de Johannesburgo, a cargo de los chicos. "Les compramos una pelota para que jugaran al fútbol, los llevamos a recorrer las Cataratas... pero ellos sólo querían ensayar. Son 'musical kids'… ¡Quieren hacer música!", agrega y celebra "esta linda historia de cooperación entre dos pueblos. Porque, al fin y al cabo, todo es cuestión de que puedan hacer música. Para eso estamos aquí".

Por Ana van Gelderen.
Fotos: Maximiliano Vernazza y Administración de Parques Nacionales.

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