La tragedia de Débora Pérez Violpin: en el banquillo, Diego Bialolenkier –endoscopista–(izquierda), y Nélida Puente –anestesista– (derecha). (Foto: Julio César Ruíz)
La tragedia de Débora Pérez Violpin: en el banquillo, Diego Bialolenkier –endoscopista–(izquierda), y Nélida Puente –anestesista– (derecha). (Foto: Julio César Ruíz)

"La muerte ocurrió mientras Diego Bialolenkier (36) y Nélida Inés Puente (61) realizaban una video endoscopía (VEDA). El como especialista gastroenterólogo y endoscopista, ella como anestesista con años de experiencia. El la perforó con el equipo endoscópico, ella no se dio cuenta de que la paciente mostró enseguida signos de perforación, posiblemente porque estaba distraída, y sin lugar a dudas, porque no preparó todo el equipamiento completo para poder advertirlo a tiempo (…) Particularmente, el multi-paramétrico –monitor cardíaco– no estaba funcionando en su totalidad, tal como consta en los registros obrantes en autos (…)

“Yo no fui”, coincidieron los dos profesionales, Diego Bialolenkier –endoscopista– Nélida Puente –anestesista–. (Foto: Julio César Ruíz)
“Yo no fui”, coincidieron los dos profesionales, Diego Bialolenkier –endoscopista– Nélida Puente –anestesista–. (Foto: Julio César Ruíz)
Diego Bialolenkier. (Foto: Julio César Ruíz)
Diego Bialolenkier. (Foto: Julio César Ruíz)

Ambos vieron el cuerpo de Pérez Volpin hincharse hasta no poder distinguir si se trataba de un hombre o de una mujer, la vieron luchar por su vida con evidentes signos de perforación; y ninguno, a pesar de su vasta experiencia, actuó como correspondía, y mucho menos, diagnosticó a tiempo aquello que estaba sucediendo, para poder proceder en consecuencia (…)

El la perforó y la dejó morir; ella no vio que empezaba a morir, y una vez que lo advirtiera empeoró el cuadro insuflando más aire, perdiendo así los preciados segundos que hubieran cambiado el desenlace final, mostrando una sorprendente impericia en el procedimiento de intubación; procedimiento que, por cierto, otro médico pudo concretar en tan sólo UN minuto (…)

Bialolenkier y Puente actuaron con total negligencia e impericia en su profesión, en su arte de curar. En vez de curar, provocaron aquel riesgo que ambos conocían, pues se ocuparon de especificarlo en los consentimientos informados que hacían firmar a los pacientes; y que en este caso suscribió la propia Pérez Volpin junto con Bialolenkier, y el que Puente le explicara durante la entrevista previa que mantuvo con aquella antes de empezar el estudio (tal como hizo constar la anestesista en la historia clínica de la paciente) (…)

Cuando fueron a prestar declaración indagatoria. Puente recurrió a su largacabellera para evitar que se le viera el rostro. (Foto: Julio César Ruíz)
Cuando fueron a prestar declaración indagatoria. Puente recurrió a su largacabellera para evitar que se le viera el rostro. (Foto: Julio César Ruíz)

Como si ello fuera poco, ante la insistente pregunta del Señor Juez sobre qué podría haber ocurrido por parte de quienes fueron a socorrer a la paciente que ambos dejaron casi sin posibilidades de vivir, los imputados continuaron con esa impericia que llevó a Pérez Volpin a la muerte: ninguno de los dos supo qué contestar".

Nélida Puente (Foto: Julio César Ruíz)
Nélida Puente (Foto: Julio César Ruíz)

Hasta acá, una mínima parte de la solicitud de procesamiento en calidad de "autores penalmente responsables del homicidio de la señora Débora Pérez Volpin –ocurrida el 6 de febrero de 2018 en la clínica La Trinidad de Palermo–, conducta que deberá ser subsumida en la figura penal de homicidio culposo prevista y reprimida en el art. 84 del CP" –que prevé una pena de hasta cinco años de prisión–, que los abogados de la víctima, Diego Pirota y Deborah Lichtmann, querellantes en representación de Marta Lea Volpin –madre de la fallecida–, presentaron el lunes 11 de junio ante la Justicia, y a la que GENTE tuvo acceso en exclusiva.

El abogado de la familia de Débora, Diego Pirota, afirma que fue este profesional quien provocó la lesión en el esófago, y por eso murió.(Foto: Julio César Ruíz)
El abogado de la familia de Débora, Diego Pirota, afirma que fue este profesional quien provocó la lesión en el esófago, y por eso murió.(Foto: Julio César Ruíz)

Ambos letrados se respaldan en los resultados de la autopsia y estudios complementarios, que a juicio de ellos son más que contundentes: "Aparecen tres hematomas longitudinales en el esófago. En uno de ellos puede verse la perforación y el sangrado. Esto no es opinable, es la cruel realidad. Para nosotros le habría colocado la pinza que se usa para las biopsias, y de esa manera darle rigidez. Seguro que le insufló el oxígeno que está en la pared, el aire fue para el resto del cuerpo y lo infló como un globo. Y la anestesista, en lugar de pinchar las costillas para que saliera el oxígeno, le insufló aún más y aumentó el desastre", agrega Pirota.

¿Cómo se defendieron ambos médicos ante semejante acusación?
La anestesista Nélida Inés Puente declaró el 7 de junio ante el Juzgado en lo Criminal y Correccional Nº 57, sito en Lavalle 1638, ciudad de Buenos Aires, y dijo: "… que cuando retira el endoscopio, Bialolenkier no le dijo nada sobre una posible lesión y/o diagnóstico sobre qué ocurrió. Por ello, infirió inicialmente que podría tratarse de una reacción alérgica (…) Preguntada si le encuentra explicación al cuadro que ocurrió, pensándolo hoy retrospectivamente, dice que concluye que hubo una perforación en el esófago por donde ingresó aire, no hay otro lugar por donde el aire pueda pasar al mediastino sino por la lesión y por el aire insuflado del aparato endoscópico. 'Es una paciente que si bien estaba en paro, como estaba saturada debió haber salido'".

Débora Pérez Vopin
Débora Pérez Vopin

Un día antes, el 6 de junio, el endoscopista Diego Bialolenkier expresó también por escrito: "Al quitar el endoscopio se encontraba normal, igual que al ingreso. Recién la paciente se puso cianótica al momento de la reanimación. Desconoce el motivo de la desaturación. Está seguro que el deponente no provocó ninguna lesión durante la VEDA ni tuvo ninguna complicación durante el procedimiento (…) Cuando terminó, a la paciente se la pone decúbito dorsal, estaba igual que cuando comenzó el procedimiento y la anestesista buscó la saturación por medio de la máscara Ambu (ingreso de aire por presión positiva); cuando vio que era insuficiente, intentó intubarla, ya que se encontraba enfisematizada en el proceso de reanimación. No entiende cómo por 3 mm puede pasar tanta cantidad de aire".

Según los especialistas, Bialolenkier dice que cuando retiró el endoscopio no advirtió nada extraño. Puente habla de una reacción alérgica intempestiva. Y afirma que la perforación fue provocada. Lo que sigue es una lucha sin cuartel para adjudicarse responsabilidades mutuas. Dicen los expertos: "Imagínense lo que pasaría si la paciente no fuera una periodista y legisladora reconocida, sin acceso a buenos abogados..."

Por Miguel Braillard.

Fotos: Julio César Ruíz.

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