Ciudades para todas las edades: el giro humano y urbano que propone la nueva Ley de Cuidado de Mayores en un país nórdico

El impulso internacional por entornos inclusivos y el fortalecimiento intergeneracional revela el impacto positivo de adaptar políticas públicas a trayectorias de vida diversas

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Personas de distintas edades en un parque accesible. Un hombre en silla de ruedas, dos mujeres mayores y una pareja joven interactúan. Se ven bancos verdes y rampas.
El nuevo modelo danés impulsa el urbanismo intergeneracional como clave para eliminar barreras arquitectónicas y fortalecer la cohesión social. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La reciente adopción de la Ley de Cuidado de Mayores en Dinamarca representa un giro significativo en las políticas sociales al potenciar la autodeterminación de las personas mayores, rechazar la visión homogénea de la vejez y promover el diseño urbano intergeneracional.

La iniciativa, respaldada tanto por la ONU como por la Organización Mundial de la Salud, y analizada en la conferencia Ageing is Living en Copenhague, posiciona a Dinamarca como referente de una sociedad inclusiva en el ámbito internacional, según el Nordic Welfare Centre.

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La Ley de Cuidado de Mayores de Dinamarca establece principios innovadores al anteponer la autodeterminación, la flexibilidad y la diversidad en la atención a personas mayores. Su propósito es garantizar entornos accesibles, eliminar barreras arquitectónicas y sociales, y desterrar la idea de un envejecimiento uniforme, en línea con los estándares de los derechos humanos y la tendencia global hacia ciudades incluyentes.

Según la ministra de Personas Mayores, Mette Kierkgaard, citada por el Nordic Welfare Centre, “las personas mayores que reciben atención son tan diversas como el resto de la sociedad, por eso necesitamos flexibilidad en el sistema de atención”. La ministra subrayó que el modelo previo priorizaba la centralización y los horarios rígidos, lo que perjudicaba la efectividad del sistema.

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El texto legal apuesta ahora por la confianza, la autonomía y la colaboración entre profesionales, gestores y organizaciones civiles. Kierkgaard destacó que el diseño de ciudades adaptadas a la vejez debe surgir desde la base social, integrando tanto a arquitectos como a la sociedad civil. La ministra remarcó que la construcción de sociedades amigables para personas mayores no debe limitarse a los gobiernos; debe ser un movimiento público.

Diseño urbano intergeneracional y entornos accesibles

Especialistas de la Organización Mundial de la Salud y la Organización de las Naciones Unidas coinciden en que el urbanismo accesible es esencial frente al envejecimiento demográfico global. La directora de Sistemas de Salud de la OMS Europa, Natasha Azzopardi-Muscat, afirmó que vivir en entornos amigables para mayores es una de las cinco prioridades principales del organismo.

Seis personas de diversas edades y etnias sentadas en una mesa redonda de madera con sillas amarillas, en el exterior de un edificio moderno de madera.
La reforma legislativa rechaza la visión uniforme de la vejez y prioriza la flexibilidad para atender las distintas trayectorias vitales de cada persona. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Durante la conferencia Ageing is Living, celebrada en Copenhague, se analizó cómo las comunidades intergeneracionales fortalecen la cohesión social y suman la visión de jóvenes y mayores en la vida pública. El encuentro reunió aproximadamente a 180 participantes de diez países, triplicando la asistencia de la edición anterior, según el Nordic Welfare Centre, lo que refleja el interés internacional por estos modelos.

La OMS identifica ocho áreas básicas para una ciudad adaptada a las diferentes edades: atención comunitaria y de salud, transporte, vivienda, participación social, espacios públicos, respeto e inclusión, empleo y acceso a la información. Este enfoque busca erradicar obstáculos y transformar a la vejez en un activo para la vida social.

Hacia una atención individualizada para las personas mayores

Un principio clave, subrayado por expertos y legisladores, es que la población mayor no forma un grupo homogéneo. El nuevo enfoque insiste en que cada proceso de envejecimiento es particular, por lo que los servicios públicos deben adaptarse a esta diversidad.

La ministra Kierkgaard recalcó que la flexibilidad y la personalización resultan imprescindibles para evitar una atención fragmentada y responder a las diferentes trayectorias vitales. Esta visión fue apoyada en los foros internacionales por representantes de la OMS y de la ONU, quienes consideraron necesario eliminar estereotipos sobre la vejez.

Desde la ONU, la comisionada Chitralekha Marie Massey resaltó la función de los jóvenes en este nuevo contrato social. Expresó que el reto exige involucrar activamente a las nuevas generaciones y que estas lo asuman como una inversión en su propio futuro. Servicios individualizados y convivencia intergeneracional refuerzan así la cohesión social y la dignidad de cada persona mayor.

Referente internacional y derechos humanos en la atención a mayores

La reforma en Dinamarca se encuadra en una agenda global para sociedades inclusivas y en la defensa de los derechos humanos de las personas mayores. En abril, ochenta y seis Estados miembros del Consejo de Derechos Humanos de la ONU apoyaron la creación de una convención internacional legalmente vinculante sobre derechos de la población mayor.

Primer plano de una mano arrugada de adulto mayor que sostiene un bastón sobre una baranda de acero inoxidable con símbolos de accesibilidad, fondo urbano danés borroso.
El avance de Dinamarca coincide con el respaldo histórico de 86 Estados de la ONU para garantizar legalmente la dignidad y los derechos de la población mayor. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Massey señaló que, tras veinte años de debate internacional, este avance brinda la oportunidad de transformar los sistemas y garantizar la dignidad a todas las edades. Añadió que los derechos humanos son interdependientes y que al promover uno, se generan “ondas positivas” sobre otros aspectos de la vida social, ampliando las oportunidades.

El próximo Congreso Mundial de Ciudades Amigables con la Edad, previsto en España, reunirá a especialistas y responsables públicos para intercambiar experiencias sobre entornos inclusivos, resiliencia ante desafíos globales y políticas para personas mayores.

Facilitar entornos que respondan a las necesidades de todas las edades, desde la infancia hasta la vejez, demuestra que el avance hacia ciudades inclusivas y socialmente cohesionadas beneficia a la sociedad en su conjunto, sin distinciones generacionales.

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