
La proporción de habitantes en Estados Unidos que comparten el hogar con familiares de distintas edades alcanzó el 18% en 2021, frente al 7% en 1971, según datos del Pew Research Center.
Este crecimiento, sostenido a lo largo de cinco décadas, refleja una transformación profunda en los modelos familiares, con la convivencia multigeneracional convertida en una estrategia habitual y no solo en reacción a crisis puntuales.
Por factores económicos y sociales, la convivencia multigeneracional se consolida como opción estructural.
El World Economic Forum destaca que la dificultad para acceder a la independencia residencial y la reorganización de la vida cotidiana han fortalecido esta tendencia.
El mercado inmobiliario acompaña el cambio. Según la National Association of Realtors, el 17% de quienes compraron vivienda en 2024 optó por hogares multigeneracionales, alentados por el ahorro en alquiler e hipoteca y por la posibilidad de cuidado a padres mayores.

Un estudio de Veterans United Home Loans señala que el 28% de los compradores planea viviendas apropiadas para varias generaciones, resaltando la importancia de unir economía familiar y fortalecer los lazos afectivos.
Para los adultos mayores, la preferencia es envejecer en su propio hogar. Un análisis de AARP muestra que la mayoría de personas de 50 años o más desea permanecer en su casa, aunque el acceso a cuidados asequibles y la necesidad de modificar la vivienda resultan determinantes.
La organización indica que compartir la vivienda favorece el bienestar emocional y financiero y reduce la soledad, sobre todo cuando las redes familiares mantienen su presencia.
A nivel cultural, la convivencia multigeneracional evidencia una transformación en la percepción social. Según Business Insider y el Pew Research Center, se ha debilitado el estigma que asociaba vivir con varias generaciones a un fracaso económico. Ahora se enfatiza la racionalidad de repartir gastos, organizar cuidados y aprovechar recursos familiares. Este modelo, vigente en comunidades migrantes, también gana terreno fuera de esos entornos.
El impacto se observa en el diseño residencial y el mercado de viviendas. Distintos informes reportan un auge en casas con unidades anexas y en reformas de accesibilidad, como rampas, baños adaptados y entradas independientes.
Plataformas como Zillow señalan un aumento en las búsquedas de este tipo de propiedades en 2025. La vivienda pasa así de ser un espacio privado a convertirse en una infraestructura para el cuidado y la vida colectiva.
No obstante, existen desafíos. Estudios advierten sobre la sobrecarga de cuidados, que recae mayormente en mujeres, y sobre la falta de privacidad derivada de casas no adaptadas a convivencias prolongadas.

Robyn Stone, vicepresidenta ejecutiva de LeadingAge, declaró a Business Insider: “No existen suficientes opciones de vivienda accesible para personas con ingresos modestos”. Esta brecha también afecta a quienes envejecen solos o sin redes familiares activas.
Bob Kramer, del National Investment Center for Seniors Housing and Care, señaló: “Tenemos cada vez más personas mayores sin hijos o sin relaciones familiares activas”.
Frente a estos límites, surgen alternativas en forma de comunidades intencionales y proyectos intergeneracionales.
One Flushing, en Queens, Nueva York, es un complejo que reserva parte de sus departamentos a adultos mayores e involucra a estudiantes de secundaria en actividades de apoyo y enseñanza digital. Otras propuestas en Oregón, Massachusetts e Illinois integran diferentes generaciones y familias de crianza, creando redes de respaldo más allá del parentesco.
La especialista Sara Zeff Geber, citada por Business Insider, sostiene que “la clave para quienes envejecen solos es la comunidad, ya sea de manera creativa o tradicional”. No existe, según los expertos, una fórmula única que se adapte a todas las generaciones, presupuestos o necesidades.
Las experiencias compartidas muestran, sin embargo, que la convivencia multigeneracional impulsa nuevas soluciones para responder a la incertidumbre en torno a la vivienda, el acompañamiento y la salud en la vejez.
La expansión de los hogares multigeneracionales en Estados Unidos apunta a una adaptación estructural, en la que familias y comunidades articulan respuestas colectivas frente a los desafíos de la vivienda, el aislamiento y el envejecimiento. El fenómeno anticipa un cambio durable en la manera de habitar y convivir.
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