Iris Rodríguez, “ángel guardián” de la laringe de Serrat, explica cómo cuidar las cuerdas vocales y prevenir el envejecimiento de la voz

El artista catalán la puso en el candelero cuando contó que ella le resolvió una afonía durante una gira. Especialista de la voz, esta médica oriunda del Chaco, atiende a muchos adultos mayores, esos “a los que no se les suele dar bolilla”, pero que ella le “encanta” atender y lo hace con toda la paciencia del mundo y de modo integral

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Iris Rodríguez, médica laringóloga, en
Iris Rodríguez, médica laringóloga, en el hall de entrada del Hospital Italiano de la Ciudad de Buenos Aires

Iris Rodríguez es médica laringóloga (MN 64010), especialista de la voz. Sus pacientes se dividen en dos grupos: el primero, son los profesionales de la voz (locutores, actores, cantantes). De hecho, uno de ellos, ni más ni menos Joan Manuel Serrat, la puso en el candelero cuando la llamó “ángel guardián de mi laringe”, luego de que ella le resolviera una afonía que tuvo durante una gira, en 2018.

Pero Iris Rodróguez es también “ángel guardián” de otro grupo de pacientes -que a veces se solapa con el primero-, que son los adultos mayores -”los viejitos”, como les dice ella cariñosamente- ya que con la edad no sólo se va perdiendo flexibilidad, agudeza visual, capacidad auditiva, etc., sino también potencia de voz.

“A los adultos mayores no se les suele dar bolilla. Pero a mí me encanta atenderlos, me encanta. Hay que tener paciencia. Algunos son medio malos”, dice riendo. Aunque su especialidad es la voz, en su consultorio en el Servicio de Otorrinolaringología del Hospital Italiano —Ciudad de Buenos Aires—, donde recibe a Infobae, los aconseja sobre muchas otras cosas. Cómo relacionarse con la familia, qué hobby practicar, tener un propósito de vida; todo ello en coordinación con otros servicios como foniatría -obviamente- pero también neurología, gastroenterología, etc.

Iris nació y se crió en el Chaco. Su primaria la hizo en una escuelita rural, de esas que tienen un solo maestro para varios niveles. Desde chica, supo que quería estudiar medicina. Pudo hacerlo cuando su familia se instaló en Resistencia. La facultad estaba en Corrientes, para cursar, cruzaba el Paraná todos los días por el puente General Belgrano. Con la carrera ya avanzada, pidió el pase y se recibió en la Universidad de Buenos Aires donde hizo también la especialización en otorrinolaringología. Luego hubo varias becas en el exterior -Francia, Estados Unidos, Alemania.

Además de docente de la Facultad de Medicina de la UBA, es una de las fundadoras de la Sociedad Argentina de la Voz (SAV) y miembro del Board of Director de International Association of Phonosurgery (IAP), de la Asociación Latinoamericana de Laringología y Fonocirugía (ALLF) y del Collegium Medicorum Theatri (CoMeT).

La doctora Iris Rodríguez en
La doctora Iris Rodríguez en su consultorio del Servicio de ORL del Hospital Italiano

— Cuando envejecemos, ¿qué pasa con las cuerdas vocales?

— Cuando alguien tiene envejecimiento vocal puede formarse un arco en las cuerdas vocales. Se llama hiatus, de la edad avanzada, en inglés bowing. Un hiatus laríngeo porque las cuerdas vocales, por diferentes motivos, no se cierran por completo al hablar.

— ¿Qué efecto hace eso en la voz?

— Bueno, por ese hueco se pierde aire y la voz pierde fuerza. Es porque todos los músculos están flojitos y viejitos. No sólo los de esa zona, sino los que movilizan el pulmón, los intercostales, el diafragma. Entonces cuesta sacar el aire. La voz, para poder funcionar, tiene que tener no solamente buena estructura, sino un tonismo de los músculos. Cuando eso falta, la persona no puede sostener la voz, se le agota. Ese hueco que se forma en las cuerdas vocales deja escapar el aire. Normalmente nosotros podemos decir “eeeeeeee……” Y sostener, sostener, sostener. Las personas mayores no, es “eee…” y se les acaba el aire. Es como tener un agujero en el tanque.

— Entonces, la persona que hace gimnasia y se mantiene en forma, ¿puede llegar a contrarrestar esto?

— Sí, la gimnasia es buena para todo.

— Si una persona mantiene tonificados los músculos del cuello, tórax, diafragma… ¿Eso ayuda también a la voz?

— Exactamente. Esto pasa con los viejitos. Van perdiendo fuerza, van perdiendo la memoria... Es un proceso general. Van perdiendo ilación cerebral, van perdiendo la cadena de sinapsis neuronal. Todo eso impacta. Acá tenemos un grupo de personas mayores que cantan, con la fonoaudióloga. Eso es muy bueno. Hasta hay gente a la que hubo que sacarle toda la laringe y tiene solamente el agujerito y canta. El grupo se llama la Nueva Voz. Es supervisado por una fonoaudióloga y una maestra de canto.

— ¿Les aconsejan ir a cantar?

— Sí, se les aconseja ir a cantar. “¿Qué puede hacer, doctora? Tiene 90 años”, preguntan los hijos o la persona que los acompaña. Es que esta nueva longevidad trajo esto: que se jubilan a los 65 y tienen entre 20 y 30 años mínimo por delante. La mayoría son mujeres porque en general el marido muere antes, ella se queda sola, los hijos se fueron, los nietos se fueron. Pierde la familia en común, se mueren algunas amigas. Empieza a quedarse sordas porque uno pierde el oído. Opta por callarse en la reunión familiar porque, como no escucha bien, pierde el hilo de la conversación. Los jóvenes hablan fuerte o todos al mismo tiempo. Entonces, está contenta porque los hijos la visitaron, pero no participó en nada, no habló porque no escuchó. Se aísla. Se van todos, ella sigue como cuando vinieron. Al otro día sigue sola, nadie le habla y el no uso de la voz también le hace perder lo poquito que podría tener.

— ¿Cómo se puede contrarrestar eso?

— Un consejo que les damos a los hijos: “Llámenla por teléfono, vayan, aunque sea un ratito”. Tengo pacientes de 90, 95 años. Les digo que lean en voz alta. La fonoaudióloga, les da cierta ejercitación para que vean cómo usar el diafragma, los músculos intercostales, cómo aflojar el cuello. Y les digo que hablen, que recen el rosario -muchas lo hacen- en voz alta, que si tienen recuerdos, los recuerden en voz alta. Total, están solos. Que usen la voz. Y los que quieren y pueden, vienen al coro.

— ¿Es un coro del hospital?

— Sí, es un grupo presbilaringe, “presbi” es todo lo que envejece. Presbicia, usamos anteojos. Presbiacusia, pérdida de la capacidad auditiva. Y presbifonía, los que vamos perdiendo la voz por los años. Los alentamos a que vayan a un coro. Siempre primero los ve la fonoaudióloga. Te dicen: “Pero no doctora, a mí no me sale, ya no puedo porque no lo sigo”. “Bueno, ok, no vaya al coro, pero vaya a narración”. Va a un hospital y le cuenta cuentos a los chicos o, cuando se junta con sus amigas, se ponen a leer. Hay que incentivarlos con ideas que a ellos por ahí no se les ocurren. Creen que la vida está acabada.

A sus pacientes adultos mayores,
A sus pacientes adultos mayores, Iris les receta ir a un coro, cantar. Con supervisión de la fonoaudióloga, desde ya

— Es frecuente que algunos médicos le digan a la gente grande: “Esto es normal a su edad”. Como decir “resígnese”.

— Si el clínico dice: “Es normal la ronquera”, no, nada de que la ronquera es normal. Ninguna ronquera es normal. Siempre es preferible consultar. Con la edad, va a tener una voz diferente, claro, pero esa voz tiene que ser saludable.

— ¿A qué se debe la dificultad para tragar que suele aparecer en estas edades?

— La encrucijada aerodigestiva. La dificultad para tragar. Fijate (muestra imagen del sistema aerodigestivo): esto es para producir la voz y la respiración. El aire entra por acá, viaja hacia los pulmones. Y viene por aquí, cuando sale, ese mismo aire que entró sale hecho palabra. Pero este aire que entra por acá comparte la ruta con la comida. Entonces, hay una coordinación cerebral impresionantemente exacta para que, cuando nosotros metemos un bocado, en el momento de tragar, cerremos la laringe. Cerramos las cuerdas vocales para que la comida pase al esófago. Boca, faringe, esófago. Pero muchas veces, por ejemplo nos estamos riendo y no tenemos un buen cierre y nos ahogamos. Un arrocito entró donde no debía.

Esquema que muestra la cercanía
Esquema que muestra la cercanía entre el camino que recorre el aire y el de la comida

— ¿Qué pasa con la edad?

— En la gente muy mayor, esto es una cosa muy común, porque han perdido esa coordinación, está más lenta. Entonces, se ahogan mucho, y les empieza a pasar comida despacito, por microaspiraciones, al pulmón. Consecuencia: neumonía. Por alimento que entra en el pulmón, y anda dando vueltas hasta que lo infecta.

— ¿Por eso es tan común la neumonía en la gente grande? Creía que se debía sólo…

— ¿…a los virus? Sí, pero viene también de microaspiraciones. Muchas veces esa filtración de comida hacia la vía aérea es notoria y la persona tose, pero muchas veces es silente. Cae todos los días, todos los días, hasta que empieza la infección y uno se pregunta ¿dónde, cómo?, si estuvo todo el día en la casa…

— ¿Cómo pasa?

— El aire que ingresa por la nariz, pasa por la tráquea, y llena los pulmones. En el momento de hablar, con las costillas y los músculos y el diafragma vamos cerrando los pulmones y el aire sale hecho palabra. Eso exige una excelente coordinación fono-respiratoria. El aire hecho palabra tiene que ir siendo dosificado para poder decir lo que pretendemos decir. Eso es lo que entrenan los cantantes.

— ¿La gente mayor podría también entrenar eso?

— ¿Qué le decimos a la gente muy mayor? Que como todo esto está viejo, o tienen juventud acumulada —eso se lo copié a Fanny Maldenbaum—, la fonoaudióloga los entrena, en cómo tonificar los músculos y dosificar el aire, y en usar frases cortas, porque se quedan a la mitad sin aire. Por ejemplo no es: “Hijo, este, vino la luz y me vino muy cara y no sé qué...’. No, todo eso no. Es: “Hijo, vino la luz”. Punto y pausa. “Vino muy cara”. “¿Cuándo la podés pagar?” Una cosa así. Entonces: entrenarse con la fonoaudióloga y cantar.

— Para la respiración consciente, el yoga es muy bueno. Te enseñan eso: cerrar las costillas, subir el diafragma.

— Así es. La voz es el vehículo de la palabra, del pensamiento, de la emoción. En los adultos mayores, las emociones, los recuerdos, las pérdidas, todas esas situaciones afectan un montón. Cuando se altera, es disfonía, y cuando se pierde, afonía. Pero a la persona mayor siempre hay que estudiarla en conjunto: el cardiólogo, el neumonólogo, el otorrino, el cirujano maxilofacial, el psicólogo.

"La voz es el vehículo
"La voz es el vehículo de la palabra, del pensamiento, de la emoción. En los adultos mayores, las emociones, los recuerdos, las pérdidas, afectan un montón", dice esta doctora que por eso tiene un enfoque integral e interdisciplinario

— ¿Cuales son los tratamientos para las disfunciones de las cuerdas vocales?

— Con fonoterapia, con medicamentos, con cirugía, etc. En el caso de parálisis de la cuerda vocal se inyecta bótox, ácido hialurónico, antibióticos, corticoides o grasa para darle más volumen a la cuerda vocal, si está paralizada. Es ambulatorio.

— ¿Trasplante?

— Se está trabajando en Holanda, en Francia. Lo están haciendo, pero es muy difícil. Porque la cuerda vocal es como un tendón.

— El cierre de la glotis, la sensación de no poder tragar, ¿tiene que ver con la edad o es algo que le puede pasar a cualquiera?

— Le puede pasar a cualquiera.

— ¿Es nervioso?

— Puede ser nervioso. A los viejitos les pasa bastante. También puede ser inflamatorio por alguna infección que inflama las cuerdas vocales y éstas se cierran. Y si esto está muy cerrado, no pasa la comida.

— ¿Se puede evitar, prevenir?

— En la gente muy mayor suele ser por la falta de coordinación. Pero también el tabaco deforma las cuerdas vocales; el cigarrillo te engruesa las cuerdas vocales. Por eso se dice voz de fumador, por eso la ronquera.

— ¿Eso se puede revertir? ¿Basta con dejar el cigarrillo?

— No, deja el cigarrillo y se desinflama, pero a veces no es suficiente y si es una persona que trabaja con la voz tal vez sea necesaria una cirugía para dibujar la cuerda de nuevo. Igual, en esto menos es más. Cuanto menos toques, es mejor. Por ejemplo, un cantante sólo se opera si no hay otra. Otro problema es la laringe con reflujo, con ácido del estómago.

Joan Manuel Serrat la consultó
Joan Manuel Serrat la consultó por una afonía en plena gira

— ¿El reflujo también puede afectar a las cuerdas vocales?

— Absolutamente. Se aflojan todos los músculos y también los del estómago y se produce la hernia de hiato. Mirá este caso (muestra una imagen), toda esta hipertrofia (de las cuerdas vocales) es por el reflujo constante que tiene y sobre todo a la noche. Al fumar, la nicotina del cigarrillo relaja los esfínteres de las válvulas, las compuertas del esófago. Al acostarse, se agrava el problema. Por eso hay que comer temprano. La cocina se cierra a las siete, ocho, ocho y media, cena liviana. Y no acostarse enseguida. En todo caso, si te dio un poquito de hambre, una manzana con cáscara.

— ¿La manzana ayuda?

— Sí. Tiene poder de saciedad. Lo mismo que dos o tres nueces.

— La voz gruesa, no me refiero a la ronquera pasajera, sino a la voz gruesa, ¿es solo por el cigarrillo o puede haber otro motivo?

— Una de las primeras razones es el cigarrillo. La segunda es el reflujo. La tercera es la tos crónica que lesiona. La tos crónica a su vez puede deberse al reflujo y al cigarrillo. Cuando las cuerdas vocales vibran lo hacen con altísima frecuencia por segundo. Cuando tosés, mucho más, son como trescientas cachetadas que les das en un segundo. Imaginate si tenés una tos crónica...

— O sea que la tos afecta a las cuerdas vocales.

— La tos afecta las cuerdas vocales. Puede llegar a formar lesiones, que llamamos injurias y que pueden formar pólipos, nódulos, y a la larga lesiones y desgarro del borde libre de la cuerda vocal.

— ¿Por qué se dice que un cantante o una cantante pierde la voz?

— Hay diversos motivos pero por ejemplo, cuando avanza en edad, a la mujer se le agrava la voz por la pérdida de los estrógenos. En la menopausia puede bajar hasta una octava. Es lo que les pasa a las cantantes que no están preparadas para eso y tienen que dejar de cantar. Eso le sucedió a la (cantante de ópera María) Callas. Ella decía: “Perdí mi voz y perdí a Onassis. No tengo motivo para vivir”. En el hombre es más gradual. Se puede ver que cuando tienen ochenta y pico, empiezan a tener una voz aflautadita, aguda, y las mujeres, una voz más gruesa. Y si encima fuman, a veces del otro lado del teléfono dicen: “Buenas tardes, señor” (risas). Es porque fuma y además le bajó el espectro vocal.

Iris Rodríguez atiende a dos
Iris Rodríguez atiende a dos tipos de pacientes: a los profesionales de la voz y a adultos mayores

— ¿El alcohol también afecta?

— El alcohol afecta vía reflujo. El alcohol genera reflujo. Pero también deseca, deshidrata las cuerdas vocales.

— El carraspeo, que también es frecuente en la gente grande, ¿a qué se debe?

— Otra vez, reflujo, mucosidad y falta de hidratación. El viejito se olvida de que el agua existe. Yo trabajo con una botella de agua a mano, Y en casa, en la mesa de la cocina tengo una botella bonita, que llama la atención, con dos vasos, para mí y para mi marido. Entonces, cada vez que pasás por ahí, te acordás de tomar agua.

— Tu esposo también es médico, tengo entendido.

— Cirujano maxilofacial. De paso, tener los dientes y los maxilares bien, es importante para la voz. Es importante para la articulación, porque la voz no es solamente esta producción sonora en la laringe, sino todo lo que viene arriba, lengua, paladar, dientes… A la generación silver las articulaciones se le anquilosan, los músculos pierden fuerza. Es importante cuidar eso porque hay que tener calidad de vida hasta el último segundo. Al perder una pieza dental, el maxilar se reabsorbe. La solución es el implante para que el hueso no pierda consistencia. Tener todos los dientes y que estén bien alineados, impacta en la producción de la voz, no en el sonido, pero sí en la articulación.

— Volviendo al carraspeo, ¿qué se hace?

— Lo primero es no tomarlo como normal. Hay que tomar un traguito de agua lo más seguido posible. Una causa son las alergias, que generan irritación en toda esa zona.

— Tus pacientes, ¿son en su mayoría gente grande?

— Tengo dos tipos de pacientes: los cantantes y los profesionales de la voz. Y luego los adultos mayores. No se les suele dar bolilla. Pero a mí me encanta atenderlos, me encanta. Hay que tener paciencia. Algunos son viejitos medio malos. Uno envejece como ha sido en la vida. Lo dijo García Márquez.

— Hace poco publicamos una nota que tuvo mucho éxito de una psicóloga española que enumeraba 14 actitudes de la gente de edad que molestan a su entorno, matizando cierta versión edulcorada de esa etapa.

— Y sí, por ejemplo, se sientan ahí y empiezan: “¿Qué me va a hacer? No sé para qué me traen. Yo no quería venir”. Hay que empezar a explicar de a poco. Pero al final todos, sin excepción, terminan rendidos. Pero ¿con qué? Con el amor con el que vos le decís: “Vamos a hacer una cosa, vamos a probar, deme una oportunidad, yo tengo muchas ganas de llegar a su edad. Y me gustaría que una mujer amorosa como yo, linda como yo, me atienda”. Y ahí, ¡pum!, se empiezan a reír. A veces digo eso, a veces otra cosa. Todos se aflojan cuando los tratás dulcemente, cuando los tratás bien. Me dicen: “Gracias, doctora. Nunca nadie me dio tanto tiempo y nadie me explicó”. Tratarlos bien es la clave.

“¿Qué me va a hacer?
“¿Qué me va a hacer? No sé para qué me traen. Yo no quería venir”, le dicen muchos pacientes mayores

— ¿Y el oído? La pérdida auditiva es algo tan frecuente con la edad...

— Actualmente hay una amplia gama de otoamplifonos, de audífonos. Acá tenemos también la última generación de audiómetros y de aparatos que hacen selección de audífonos. Entonces, te mandan a comprarte exactamente el audífono con el que vos sentís confort. Y son unos hilitos finitos, finitos, que casi no se notan. Hasta parecen aritos. Es muy bueno porque ese es el gran problema de los viejitos también, van a ver una película o una obra de teatro y no entienden nada. Otro consejo que les doy es que cuando reciben visitas tengan actitud de dueña de casa, digo dueña porque la mayoría son mujeres. “Dígale a sus hijos que usted escucha menos, que le hablen de a uno por vez, de frente y con frases cortas”.

— ¿Notaste en estos años de ejercer la medicina un cambio en la gente mayor? ¿Hay más adultos mayores?

— Muchos más.

— ¿Llegan mejor a la edad avanzada? ¿Se nota eso?

— Se nota mucho. Tengo muchos pacientes de edad, cada vez más.

— ¿Cuáles son los problemas por los que vienen a verte?

— Que están disfónicos. Que no tienen voz, que no se pueden comunicar. Disfonía, carraspeo constante, tos. El carraspeo se debe mucho a la sequedad, como dije, porque no toman agua. Además toman ochocientos medicamentos y algunos tienen ese efecto. Otro tema, justamente, es la polifarmacia. Nosotros tratamos de barrerles todo lo que podemos. Es paradójico porque tenemos una medicina que los ayuda a vivir mucho tiempo, pero los atiborra de medicamentos. El de la presión está bien, el de la diabetes está bien, pero hay algunos que... El otro gran problema es el sobrepeso. El peso y la edad. Llegan con todo un problema metabólico instalado, producto de ese sobrepeso. Llegar a la vejez con sobrepeso es un gran problema.

— Claro, y muy frecuente…

— Sí, y luego está la falta de propósito de vida. Hay que ayudarlos a tener uno. Los que nos ocupamos de la voz podemos alentarlos a que vayan a un coro. A los viejitos les encanta. Van, a veces se juntan con amigos. Hasta encuentran, no voy a decir novios o novias, pero sí compañeros en el coro. El viejito la pasa a buscar para ir al coro. No solamente se juntan para cantar, o para hablar de los problemas médicos. Otro gran tema: comer acompañados. Muchos adultos mayores ni siquiera comen, se saltean la comida.

— Contemplás todo, no sólo la garganta…

— Es que hay todo un mundo para explorar en la vejez y yo estoy muy interesada en eso. Sobre todo porque pienso en cómo me gustaría que me traten a mí.

"A mis pacientes adultos mayores
"A mis pacientes adultos mayores los trato con la paciencia y el amor con que quiero que me traten a mí", dice Iris

— Resumiendo, a nivel prevención, la clave sería actividad física para evitar perder tono muscular, sobrepeso excesivo...

— Una dieta cuidada. No fumar, obviamente. No acostarse con el estómago lleno (ríe). Socializar. Tener un propósito de vida. No importa cuál. Desde ocuparse de las plantas hasta de sus nietos que van a venir a comer una vez a la semana. Y también educar a la familia, en lo posible. Educar a los niños, a los adolescentes, a los mayores, que en el mejor de los casos, eso es lo que les espera. Entonces, no perder el tiempo y prevenir desde los cuarenta años. En realidad, prevenir desde siempre, porque eso uno lo lleva desde la casa. Yo crecí en una familia en la que me enseñaron a respetar a los viejitos, a escucharlos, a tratarlos de usted, a cuidarlos.

— Es un privilegio conocer y convivir con los abuelos, siempre lo digo. Criarse con los abuelos es bárbaro.

— Sí, es bárbaro.

[FOTOS: Adrián Escandar y archivo]

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