Nuevas pruebas indican que los vínculos sociales frecuentes protegen la memoria y la independencia de los adultos mayores

Según un estudio británico que analizó a más de 30.000 personas, mantener vínculos frecuentes reduce la vulnerabilidad al deterioro cognitivo y ayuda a conservar la memoria y la independencia

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La interacción social regular es
La interacción social regular es considerada esencial para mantener la vida independiente en la adultez mayor (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los adultos mayores con reducida vida social presentan un mayor riesgo de padecer un deterioro acelerado en la función cognitiva, según un estudio neurocientífico publicado en The Journals of Gerontology, Serie B: Psychological Sciences and Social Sciences.

La investigación señaló que pasar más tiempo en aislamiento incrementa la vulnerabilidad al declive cognitivo, incluso si las personas no reportan sentirse solas. Los autores destacaron que promover la interacción social en esta etapa debe considerarse esencial para mantener la autonomía y la vida independiente en la vejez.

Jo Hale, investigadora de la Universidad de St. Andrews, Reino Unido, dijo en un comunicado: “Entorno a las fiestas, muchos de nosotros pensamos mucho en lo importante que es estar rodeado de familia y amigos. Desde las fiestas paganas del invierno hasta los cuentos clásicos de Navidad, se nos recuerda que la interacción social es beneficiosa para nuestra salud mental”.

Y completó: “Esta investigación demuestra que también es importante para nuestra salud cognitiva. Como el Alzheimer es una de las principales causas de muerte de adultos mayores en el Reino Unido y Estados Unidos, construir el andamiaje para permitir la interacción social regular, especialmente para quienes no tienen familia o amigos cerca, debería ser una prioridad de salud pública”.

Las rutinas de socialización ayudan
Las rutinas de socialización ayudan a obtener mejores resultados en pruebas de memoria y operaciones mentales complejas (Imagen Ilustrativa Infobae)

Según los autores, "el aislamiento social se mide objetivamente, por ejemplo, como la sociabilidad, la pertenencia a organizaciones comunitarias y la participación religiosa, mientras que la soledad es un indicador subjetivo de la frecuencia con la que las personas se sienten solas. Si bien el aislamiento social y la soledad suelen considerarse asociados, parecen tener efectos independientes sobre la función cognitiva". 

La Organización Mundial de la Salud estima que para 2050 habrá 153 millones de personas con demencia en el mundo, casi el triple de los casos actuales. El aumento se relaciona con el envejecimiento poblacional y representa un reto para la salud global. Actualmente, más de 55 millones viven con esta enfermedad y cada año se suman unos diez millones de nuevos diagnósticos, según el organismo.

Existen 14 factores de riesgo que, si se ponen bajo control, podrían reducir en un 45% la probabilidad de desarrollar esta enfermedad neurodegenerativa. Entre ellos, se encuentra el aislamiento social.

Cómo se realizó el estudio

El contacto social regular protege
El contacto social regular protege parte de la función cerebral con una amortiguación de 0,2 puntos por evaluación cognitiva (Imagen Ilustrativa Infobae)

El trabajo, encabezado por Jo Hale, analizó datos de una base que integró los resultados de 137.653 pruebas cognitivas realizadas entre 2004 y 2018 a más de 30.000 adultos mayores de 50 años en el Reino Unido.

Este conjunto de personas participó en uno de los mayores estudios longitudinales sobre envejecimiento cerebral a nivel mundial, en el que también se incorporaron biomarcadores, indicadores de salud mental y condiciones sociales y de vida, lo que aporta solidez científica a los hallazgos presentados.

El análisis evidenció que el 31% de los adultos mayores de la muestra vivían aislados. Su edad promedio era de 72 años, mientras que el grupo con menor aislamiento tenía una edad promedio de 65 años.

Los resultados mostraron un patrón constante: el aislamiento social podría ejercer un efecto causal directo y perjudicial sobre la función cognitiva.

El efecto de la socialización
El efecto de la socialización sobre la cognición es acumulativo y puede conservar memoria y atención con el paso de los años (Imagen Ilustrativa Infobae)

El informe destacó que este impacto negativo es generalizado, ya que afecta por igual a hombres y mujeres, sin distinción de raza, etnia o nivel educativo. Además, quienes mantenían rutinas de socialización lograban mejores resultados tanto en pruebas de memoria como en ejercicios que involucran operaciones mentales complejas.

Según los datos recopilados a través de la escala cognitiva TICS-m (0 a 27 puntos), en promedio los adultos mayores pierden 9 puntos cada dos años en capacidad cognitiva. Sin embargo, el grupo que mantenía un contacto social regular consiguió proteger parte de su función cerebral, con una amortiguación de 0,2 puntos por evaluación cognitiva.

Si bien este número puede parecer pequeño, los expertos aclaran que el efecto es acumulativo y, a lo largo de los años, puede representar una mayor conservación de la memoria y la atención, así como retrasar la pérdida de autonomía para realizar actividades cotidianas en la vejez.

Por lo tanto, evitar el aislamiento social en la adultez es esencial para ayudar a la prevención del Alzheimer. “Participar en grupos de apoyo y mantener una vida social activa puede mejorar el estado de ánimo y la función cognitiva, proporcionando un sentido de pertenencia y reduciendo la soledad y la depresión, factores que pueden acelerar el declive cognitivo”, indicó la doctora Lucía Crivelli, jefa de neuropsicología en Fleni, a Infobae en una nota reciente.