La fragilidad social aumenta un 50% el riesgo de demencia en adultos mayores

La investigación, desarrollada a lo largo de más de una década, señaló que la reducción de vínculos personales y la falta de interacción frecuente se convierten en un factor decisivo para el deterioro mental en la vejez

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mujer anciana adulto mayor deterioro cognitivo demencia soledad (freepik)
Un estudio internacional revela que la fragilidad social incrementa en un 50% el riesgo de demencia en adultos mayores (Freepik)

La fragilidad social afecta el desarrollo de demencia en personas mayores. Así lo afirma un estudio difundido por The Journals of Gerontology. El informe analizó a 851 adultos mayores de 70 años, que no presentaban señales de deterioro cognitivo al inicio del estudio. Durante 12 años, los expertos siguieron la evolución de estos individuos y examinaron su red de relaciones y actividades sociales.

El análisis arrojó que aquellas personas con menos lazos sociales y menos contactos cercanos tuvieron un riesgo notablemente mayor de padecer trastornos de memoria. La exploración del vínculo entre relaciones sociales y salud mental identificó que el aislamiento y la falta de apoyo o interacción recurrente influyeron directamente en la aparición de demencia.

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Adulto mayor, depresión, soledad - Perú - 15 de marzo
La falta de vínculos personales y la escasa interacción social se identifican como factores clave en el deterioro cognitivo de la vejez (RGT Consultores Internacionales)

El dato principal indica que quienes presentan fragilidad social tienen un 50% más de posibilidades de desarrollar demencia respecto a los que mantienen vínculos activos y cercanos.

Identifican la importancia de las conexiones sociales para la función cognitiva

Según Suraj Samtani, psicólogo clínico del Centro para el Envejecimiento Cerebral Saludable de la Universidad de Nueva Gales del Sur, la fragilidad social incluye la soledad, pero abarca también el tamaño y la calidad de las redes de apoyo de una persona. La ausencia de relaciones sólidas, la falta de personas con confianza mutua o de contactos en quien confiar resultaron determinantes en la evolución cognitiva de los participantes.

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Señora mayor disfruta de la lectura en solitario en un banco de parque, evidenciando cómo los momentos de tranquilidad pueden ser un refugio contra la soledad y el aislamiento. La imagen invita a considerar el impacto de la falta de interacciones sociales en la salud mental, y la necesidad de abordar estos temas a través de la psicología y la terapia. (Imagen ilustrativa Infobae)
Especialistas destacan que la calidad y el tamaño de la red de apoyo social influyen directamente en la aparición de demencia (Imagen ilustrativa Infobae)

Asimismo, la socióloga Brea Perry, de la Universidad de Indiana, explicó que la población suele subestimar la influencia que la conexión social ejerce sobre la salud física y mental. De acuerdo con Perry, existe una relación con la mortalidad y la morbilidad incluso más fuerte que la asociada a otros factores clásicos.

Diversos estudios previos reflejan que la calidad de las relaciones sociales incide de forma significativa en el ritmo de deterioro cognitivo en la vejez.

Una señora mayor se sienta sola en el transporte público, rodeada de asientos vacíos, simbolizando el aislamiento y la soledad en la vida cotidiana. La imagen subraya la necesidad de atención psicológica y terapéutica para aquellos que enfrentan la tristeza y la falta de compañía en su día a día. (Imagen ilustrativa Infobae)
La investigación, realizada durante 12 años, analizó a 851 adultos mayores sin deterioro cognitivo inicial y su evolución social (Imagen ilustrativa Infobae)

Los datos obtenidos señalaron que la soledad no constituye el único aspecto medible. Otros factores considerados fueron la frecuencia del contacto presencial, los niveles de actividad social y la estabilidad económica. De acuerdo con Samtani, las personas con mejores lazos sociales mostraron menos incidencia de problemas de memoria y menos deterioro relacionado con la edad.

El equipo de investigadores utilizó cinco instrumentos de evaluación de la fragilidad social para determinar cuál predecía mejor el desarrollo de demencia. Todos esos índices incluyeron preguntas sobre actividades, frecuencia de interacción, sensación de soledad y situación financiera de los participantes.

Adulta mayor experimenta soledad en un bar, mostrando la realidad del aislamiento en la vejez. La imagen evidencia cómo la falta de conexiones sociales puede afectar la salud mental, subrayando la relevancia de la intervención psicológica y psiquiátrica para mejorar el bienestar emocional. (Imagen ilustrativa Infobae)
La investigación, realizada durante 12 años, analizó a 851 adultos mayores sin deterioro cognitivo inicial y su evolución social (Imagen ilustrativa Infobae)

Durante el período del estudio, 260 personas desarrollaron demencia. El análisis llamó la atención sobre la importancia de la prevención en el entorno social, un factor que puede detectarse en consultas médicas mediante exámenes sencillos, según los especialistas. Samtani remarcó que la fragilidad social debería considerarse un indicador de riesgo similar al de otras afecciones médicas.

Frente a la evidencia, surge el debate sobre posibles intervenciones. El informe destacó que fortalecer los vínculos sociales y promover la interacción podría contribuir a preservar la función cognitiva y retrasar síntomas. Sin embargo, los expertos continúan investigando qué tipo de relación social representa el factor de protección más eficaz.

Adulto mayor experimentando soledad mientras mira vidrieras en un paseo solitario, destacando la necesidad de atención en psiquiatría y terapia para abordar el aislamiento y promover el bienestar emocional. La escena subraya la importancia de la conexión social y el apoyo psicológico. (Imagen ilustrativa Infobae)
El aislamiento social, la soledad y la inestabilidad económica se asocian con mayor incidencia de problemas de memoria en ancianos (Imagen ilustrativa Infobae)

A partir de estos resultados, los científicos comenzaron a explorar el uso de asistentes virtuales para combatir el aislamiento en ancianos con demencia o en riesgo, de acuerdo con la Universidad de Nueva Gales del Sur.

En la actualidad, un equipo liderado por Samtani prueba un asistente virtual llamado Viv y Friends en hogares de cuidado para adultos mayores en Australia. Este asistente, instalado en tabletas, mantiene conversaciones y ayuda a los usuarios a realizar actividades cotidianas.

Según precisó National Geographic, los primeros ensayos mostraron que algunos residentes experimentaron mejoras en su estado de ánimo tras interactuar con la inteligencia artificial.

Adulto mayor experimentando soledad en una sala de teatro vacía, simbolizando el impacto del aislamiento en la salud mental. La imagen sugiere la importancia de abordar temas como la falta de amigos, la psicología y el bienestar emocional en la vejez. (Imagen ilustrativa Infobae)
El uso de asistentes virtuales como Viv y Friends se prueba en hogares de cuidado para combatir el aislamiento en adultos mayores (Imagen ilustrativa Infobae)

Los responsables del proyecto buscan que Viv ayude a disminuir la ansiedad, ayude con recordatorios y fomente el ejercicio de la memoria mediante charlas y juegos cognitivos. Aun así, los especialistas subrayan que la tecnología debe complementar, pero no reemplazar, el contacto humano directo.

El epidemiológico Sachin Shah, de la Escuela de Medicina de Harvard, advirtió sobre la necesidad de cautela ante las innovaciones tecnológicas. Según Shah, la asistencia virtual puede colaborar en la atención, pero no sustituye la importancia del entorno humano para preservar la calidad de vida.

De acuerdo con los especialistas, recordar momentos del pasado y compartir vivencias produce beneficios psicológicos y suele formar parte de terapias recomendadas para retrasar el avance de la demencia. La terapia de reminiscencia permite que personas con problemas de memoria mantengan una mejor salud emocional y continúen participando de la vida social, aunque sea a través de medios digitales.

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