Outriders es el ejemplo de que no hace falta perfección para disfrutar de un juego

People Can Fly nos presenta un looter shooter generoso en contenido, sin las ataduras clásicas del género que lo hacen sentir un trabajo: algo se venía echando en falta

Outriders - 15 minutos de gameplay

Las primeras horas con Outriders pueden ser bastante duras, en especial si intentaron jugarlo desde el momento en el que fue lanzado, el pasado 1 de abril. Distintos problemas de servidores impidieron a los jugadores disfrutar del nuevo título de People Can Fly ya que la infraestructura colapsó por completo por un lapso eterno de 72 horas corridas. Lo cual es bastante curioso: Outriders no se planta como un “juego como servicio” a la usanza de Destiny o The Division 2; tampoco nos lleva a interactuar con otros jugadores durante las misiones, ya que no transcurre en un universo persistente ni nada que se le parezca. Outriders ni siquiera tiene microtransacciones: se trata de un juego completo, con un principio y un final, de una estructura más similar a un Diablo o Borderlands que a cualquier juego que nos invita a vivir -y trabajar- ahí.

Outriders se arrastra durante sus primeras horas, problemas de conectividad aparte, por la forma en la que nos plantea el prólogo. Somos un “Outrider”, es decir, un miembro de una fuerza de élite que debe descender a Enoch: un planeta que se perfila como el futuro de la humanidad, y el objetivo de una misión de supervivencia en la que la tierra lanza dos naves repletas de humanos en estado criogénico para garantizar la subsistencia de la raza humana ante la inminente implosión del planeta tierra. Como suele suceder, nada es lo que parece: Enoch nos espera con los botines de punta y pone patas arriba la expedición, y después de un par de giros predecibles y poco efectivos, llega por fin el momento de poner el dedo en el gatillo y empezar a jugar. A estas alturas queda claro que el fuerte de Outriders no tiene que ver con la narrativa: la historia está repleta de clichés del género de la ciencia ficción y realmente es imposible conectar con ningún personaje.

(Square Enix/People Can Fly)
(Square Enix/People Can Fly)

Lo cual es una pena, porque a People Can Fly no le tiembla el pulso a la hora de ponerle pimienta al relato, aniquilando una y otra vez a personajes que se presentan como importantes dentro del contexto de las misiones e incluso dentro del arco que plantea el juego como campaña principal. Con lo justo, la historia cumple para acompañar y darle matices a la parte jugable de Outriders, que es su faceta más efectiva. Estamos ante un shooter en tercera persona a la usanza de Gears of War. People Can Fly maneja este dialecto a la perfección, siendo ellos responsables de Gears of War: Judgment y más adelante Bulletstorm; dos juegos que entienden muy bien cómo se debería sentir disparar y cubrirse en un videojuego. En este sentido, Outriders no defrauda e incluso sorprende. Más allá de la eficaz respuesta de los controles y el amplísimo arsenal que vamos obteniendo a medida que jugamos, también incorpora una serie de habilidades exclusivas que convierten al sistema de combate en una auténtica aplanadora.

Porque en el cóctel de Outriders también hay elementos de rol. Esto en principio está delimitado por la selección inicial de clases un total de cuatro clases -soporte, tanque, hechicero y “balanceado”- que nos permitirán avanzar a través de 30 niveles ganando puntos para mejorar y desbloquear habilidades. En mi caso utilicé un tanque que tiene la habilidad de blindarse y generar blindaje con cada baja ocasionada, además de otros efectos muy vistosos y devastadores como por ejemplo, convertirse en un aluvión de rocas volcánicas, o generar un poderoso terremoto. Cada clase tiene sus usos y los efectos que provocan encajan unos con otros con la precisión de un engranaje de reloj suizo: de ahí que es un juego ideal para jugar con amigos, conformando partidas de hasta tres jugadores a la vez.

(Square Enix/People Can Fly)
(Square Enix/People Can Fly)

A medida que jugamos, Outriders nos va subiendo -o bajando- lo que da a conocer como “World Tier”: una especie de dificultad dinámica que cuanto más alta es, mejor es el “loot” que van a desprender los enemigos abatidos. Sí, es posible que Outriders se convierta en un “grind” bastante intenso, pero las recompensas siempre valen la pena por sus características y ventajas dentro del campo de batalla, pero también por lo bien realizado desde lo estético que están. Es realmente loable que People Can Fly haya entendido tan bien qué es lo que nos impulsa a jugar reiteradamente este tipo de juegos, mientras que otros -hablamos de vos, Avengers- hayan estado tan lejos de esta situación ideal. Lo mejor que tiene Outriders es que no se siente un trabajo como otros juegos con looteo: podés entrar y salir en cualquier momento y siempre pasarla bien. Es un juego que pondera la diversión por sobre todas las cosas; un título que entiende perfectamente qué es lo que sabe hacer bien y nos regala con eso durante toda la estadía, que puede superar las 50 horas según quieran completarlo todo.

La campaña está dividida en distintos capítulos, los cuales presentan distintos entornos del planeta Enoch. La variedad y el diseño artístico están bien, pero son sumamente lineales en su diseño: no poseen nada particularmente atractivo o bien emplazado que nos llame la atención. Hay numerosos puntos para realizar “viajes rápidos” e ir directamente al punto donde queremos y tienen, más allá de las misiones principales, misiones secundarias o sidequests muy entretenidas. Sobre todas las cosas, los escenarios están poblados de enemigos de toda clase: enemigos rasos, blindados, con armas de cuerpo a cuerpo, con lanzallamas. Y de distintos rangos: los capitanes son una suerte de mini jefes letales y al final de cada capítulo tendremos la batalla contra el jefe del rigor. Son enemigos por demás inteligentes sobre cómo buscan la ruta hacia nosotros y cómo se organizan por escalafones y cualidades de combate, al punto de que en los World Tier más elevados, el juego se puede volver cuesta arriba para los lobos solitarios.

Y aunque puede suscitar algo de frustración, cuando se pone difícil es cuando Outriders brilla porque nos obliga a utilizar todo el abanico de posibilidades que presenta el sistema de combate, crafteo y habilidades, para obtener la mejor performance posible. De nuevo, a través de su jugabilidad vuelve a parchar elementos que no están del todo bien resueltos, haciendo que los pasemos por alto. Esto es lo que a grandes rasgos define la experiencia con Outriders: un juego muy bueno cuando nos sentamos con el control en la mano y nos ponemos a disparar. Ofrece el loop de juego de los mejores looter shooters sin el compromiso que otros piden a cambio, entendiendo que en ese sentido, menos es más.

Desde el punto de vista técnico, Outriders ofrece un rendimiento óptimo en Xbox Series X -la versión utilizada para este análisis- sin presentar ningún tipo de glitch visual o bugs extraños, más allá de alguna que otra secuencia cinemática que se arrastraba por alguna razón no del todo clara. No es el juego que va a ser utilizado para medir la potencia de las nuevas consolas o tarjetas gráficas, pero es un gran ejemplo de optimización en pos de la jugabilidad. Los tiempos de carga son prácticamente inexistentes, siendo más largo el tiempo de espera que debemos afrontar cada vez que iniciamos una partida y el título se conecta al servidor. Una vez más -y al igual que todo el paquete- Outriders ofrece un balance acertado desde lo audiovisual.

Como habrán podido notar hasta acá, Outriders tiene unos cuantos bordes ásperos que lo alejan de la excelencia. La historia no logra llegar al impacto que busca todo el tiempo; los niveles podrían tener un diseño mucho más agraciado; el requisito de estar siempre conectado es difícil de justificar y tiene pequeños detalles en cuanto a los valores de producción que hablan de un título un tanto desparejo. Así y todo, Outriders es absolutamente recomendable; esto se debe por supuesto, a su espléndida jugabilidad y gamefeel, el sistema de combate y decisiones de diseño muy inteligentes como el “leech system”, que nos lleva a arriesgarlo todo para conseguir el combo más beneficioso posible. Ofrece una enorme cantidad de contenido, muchísima diversión, estupenda acción cooperativa y lo mejor, es que es sólo el comienzo. Ideal para jugar solos o con amigos, en especial si tienen Xbox: el juego está disponible desde el primer momento para Xbox Game Pass.

Desarrolla: People Can Fly

Distribuye: Square Enix

Fecha de lanzamiento: 1 de abril de 2021

Plataformas: PC, Xbox One, Xbox Series X/S, PlayStation 4 / 5

Versión analizada: Xbox Series X