Primeras impresiones de “Watch Dogs: Legion”: una experiencia tan familiar como innovadora

La tercera entrega de la saga de hackers de Ubisoft se mueve por caminos ya recorridos, pero incorpora una mecánica que cambia el paradigma

Trailer de Watch Dogs: Legion

Desde el anuncio de la tercera entrega de Watch Dogs, mucho se habló sobre una mecánica ambiciosa que prometía cambiar en demasía el paradigma que hasta el momento presentaba la franquicia de hackers de Ubisoft: la posibilidad de controlar a cualquier personaje que habita la gigantesca ciudad de Londres. ¿Cumple con lo que prometía? ¿Aporta mucha más profundidad en cuanto a jugabilidad respecta? Después de dedicarle varias horas a Watch Dogs: Legion, y en una impresión preliminar, debo decir que sí.

Este nuevo sistema está muy bien justificado por los acontecimientos que dan inicio al videojuego, los cuales culminan con la disolución de DedSec (la principal agrupación de hackers de toda la saga). Instantes más tarde, los jugadores se encontrarán con la tarea de refundar este grupo de rebeldes para poder darle pelea a Albion, la fuerza de seguridad dictatorial que ha tomado las calles de la ciudad. Para sumar adeptos a las filas, sólo es cuestión de hablar con cualquier personaje –literalmente, con cualquiera– que resulte de interés e invitarlo a colaborar con la causa. Aunque, claro está, todo por algo a cambio.

Por lo general, cada posible miembro pondrá condiciones para sumarse a DedSec. Después del primer contacto, van a demandar que el jugador cumpla una misión para ellos, la cual habrá que completar de manera obligatoria si lo que se quiere es contar con su presencia en la organización. Una vez reclutados, es posible intercambiar entre ellos desde el menú en cualquier momento, menos en determinados pasajes como infiltraciones o locaciones especiales.

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Después de elegir al primer agente, el encargado de darle inicio a la tarea de restituir DedSec, comenzará un periplo que no dista mucho de lo que hasta ahora ofrecía la saga. Ir de un punto a otro del mapa, entrar en una zona restringida, usar habilidades de hackeo para conseguir algún dato importante y escapar con algún tiroteo de por medio. Pero el verdadero condimento de esta edición está en la mecánica descrita en el párrafo anterior.

Aunque la mayoría de las misiones –por lo menos durante los primeros pasajes de la aventura– pueden cumplirse sin problemas con cualquier personaje. A medida que se avanza, es mandatorio contar con otros agentes, cuyas habilidades o ítems permitan que los encargos puedan llevarse a cabo de manera más sencilla. O por lo menos, de una manera que haga más interesante el desarrollo de los mismos.

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El ritmo con el cual transcurren las primeras horas del juego instan a descubrir este sistema de una manera bastante natural, aunque no escasean las misiones secundarias exclusivas de reclutamiento de entrada. El principal interrogante que surge después de un tiempo es cuánto se podrá sostener esta mecánica, la cual recorre de manera transversal todo el título, sin que pierda sentido, se vuelva repetitiva o, en el peor de los casos, resulte casi innecesaria.

En primera instancia, esto expande notablemente las posibilidades. Al final del día Watch Dogs: Legion se siente como un verdadero sandbox, en el cual hay una infinidad de posibilidades por descubrir. Pero lo que no puedo asegurar en estas primeras impresiones –lo haré cuando se publique la reseña completa– es cuánto modifica el flujo del juego en el largo plazo. En otras palabras, las innovaciones técnicas a nivel jugable siempre suelen ser llamativas e invitan a ser exploradas, pero el verdadero valor está en que las mismas no pierdan su esencia con el pasar de las horas.

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Haciendo un pantallazo rápido, sostengo lo que dije al comienzo de este artículo. Es una idea con un gran potencial, la cual realmente hace que el título destaque por sobre sus antecesores. No obstante, debo admitir que puede llegar a resultar algo abrumadora al comienzo, sobre todo por el recelo con el que está recreada la vida en la ciudad y la enorme cantidad de personajes desparramados en ella.

Más allá de esta nueva incorporación no hay grandes cambios que, en una instancia preliminar, puedan destacar sobremanera en esta entrega. A grandes rasgos, Watch Dogs: Legion circula por los mismos caminos que hace dos ediciones atrás y probablemente –en el caso de que haya una cuarta parte– lo siga haciendo. Sin embargo, eso no significa algo negativo en el corto plazo, ya que en mayor o menor medida, la franquicia siempre supo ofrecer grandes momentos.

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Por último, hay un detalle que quizás es el que más puede llegar a impactar negativamente de entrada y es la falta de un protagonista “real”, como lo fue Aiden Pearce en el primero, o Marcus Holloway en el segundo juego. Pero no señalo esto por la falta del mismo per se, sino por el efecto que produce a nivel narrativo. ¿En qué se traduce esto? Escenas cinematográficas genéricas, personajes poco expresivos, diálogos que no suelen tener mucha chispa y una despersonificación de la historia en general, lo que –muy a nivel personal– genera cierta distancia con el relato que se pone sobre la mesa.

Watch Dogs: Legion tiene la espalda para ser la mejor entrega de la trilogía sin ningún problema. Comienza dando pasos firmes y no da mucho lugar a la duda. Sacando la nueva mecánica que da sentido al juego, todo transcurre por un camino gastado, pero firme al fin.

El título de Ubisoft está disponible en PlayStation 4, Xbox One, Google Stadia y PC. También se lanzará en las consolas de la próxima generación: llegará el 10 de noviembre a Xbox Series X/S y el 12 de de noviembre a PlayStation 5.

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