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Los 5 nombres que compiten por el puesto de Karoline Leavitt en la Casa Blanca y por qué será tan difícil reemplazarla

La salida de la secretaria de prensa desató una pugna en el entorno de Donald Trump para tomar el micrófono oficial. La administración busca un perfil capaz de asumir un rol de alta exposición y tensión constante con los medios

Karoline Leavitt renunció como secretaria de prensa de la Casa Blanca por razones familiares y dejará el cargo a fines de agosto de 2026 (REUTERS/Jonathan Ernst)
Karoline Leavitt renunció como secretaria de prensa de la Casa Blanca por razones familiares y dejará el cargo a fines de agosto de 2026 (REUTERS/Jonathan Ernst)
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Karoline Leavitt renunció el miércoles 13 de agosto como secretaria de prensa de la Casa Blanca por razones familiares y su salida abrió una pelea interna en el entorno de Donald Trump por uno de los puestos más expuestos de su administración. Cinco nombres circulan ya como posibles sucesores, aunque los analistas advierten que su perfil será muy difícil de igualar.

Leavitt escribió en redes sociales que tras el nacimiento de su segunda hija el 1 de mayo no podía ser “la mamá que sus hijos merecen” y al mismo tiempo dedicar el “tiempo, energía y atención constantes” que el cargo exige. Dejará el puesto a finales de agosto.

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La gestión de Karoline Leavitt en la Casa Blanca defendió las políticas de Donald Trump con un estilo de confrontación en las ruedas de prensa (REUTERS/Jonathan Ernst)
La gestión de Karoline Leavitt en la Casa Blanca defendió las políticas de Donald Trump con un estilo de confrontación en las ruedas de prensa (REUTERS/Jonathan Ernst)

El mandatario la calificó de una de sus “asistentes de mayor confianza” y anunció que seguirá como asesora externa.

Los cinco nombres que suenan para reemplazarla

Los perfiles que circulan en el entorno de Trump según CNN y The Guardian:

  • Stephen Cheung es el actual director de comunicaciones de la Casa Blanca y trabajó junto a Leavitt durante todo el segundo mandato. Cuando la elogió públicamente, ella respondió en redes que ambos habían sobrevivido “muchos ciclos de noticias” juntos.
  • Alina Habba, exabogada personal de Trump y brevísima fiscal federal para Nueva Jersey —un juez federal anuló su nombramiento—, es señalada con base en fuentes internas como la favorita inicial.
  • Anna Kelly es la actual subsecretaria de prensa principal, directamente bajo las órdenes de Leavitt. Antes fue portavoz de la campaña presidencial de 2024 y secretaria de prensa nacional del Comité Nacional Republicano.
  • Katie Miller, esposa del asesor presidencial Stephen Miller, fue directora de comunicaciones del llamado Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE) y secretaria de prensa del vicepresidente Mike Pence entre 2019 y 2021. Hoy conduce un podcast conservador de amplio alcance.
  • Taylor Budowich, exsubjefe de gabinete de la Casa Blanca que pasó al sector privado el año pasado, fue codemandado junto a Leavitt por la Associated Press tras la exclusión de ese medio de los eventos presidenciales.

Por qué el puesto es tan difícil de cubrir

Trump publica en redes a diario, cambia de posición sin previo aviso y contradice a sus propios funcionarios. En ese contexto, la “disciplina del mensaje” es una contradicción en términos, según Stephen Collinson en CNN.

Leavitt funcionó porque conocía al presidente desde adentro y estaba presente en los momentos de decisión. Esa cercanía le daba credibilidad real ante los periodistas. Collinson advirtió que, sin esa confianza directa, el sucesor puede quedar reducido a un portavoz sin peso.

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La ausencia de un plan de sucesión visible lleva a algunos a especular con que Trump podría absorber él mismo toda la tarea comunicativa, algo que los analistas no descartan.

La vocera que rompió el molde

Leavitt no explicaba políticas desde el podio: las defendía con agresividad. Según el análisis de Collinson para CNN, dominaba el lenguaje del movimiento trumpista “Make America Great Again” (MAGA) con más fluidez frente a las cámaras que cualquier persona fuera del propio presidente y sus ruedas de prensa eran demostraciones de desafío más que sesiones informativas.

El puesto de secretaria de prensa de la Casa Blanca es difícil de cubrir porque Donald Trump cambia de posición con frecuencia y contradice a sus funcionarios (REUTERS/Daniel Heuer)
El puesto de secretaria de prensa de la Casa Blanca es difícil de cubrir porque Donald Trump cambia de posición con frecuencia y contradice a sus funcionarios (REUTERS/Daniel Heuer)

A sus 28 años, Leavitt se convirtió en la portavoz más joven en ocupar ese cargo en la historia del país. Esa juventud no fue un obstáculo: tomó el control del sistema de acreditaciones que históricamente administró la asociación independiente de corresponsales.

Ella decidía quién entraba a los actos presidenciales y quién viajaba en el Air Force One. Sumó al cuerpo de prensa permanente a presentadores conservadores de radio, creadores de podcasts y figuras del movimiento MAGA, de acuerdo con CNN.

Donald Trump dijo que Karoline Leavitt fue una de sus asistentes de mayor confianza y anunció que seguirá como asesora externa (REUTERS/Jonathan Ernst)
Donald Trump dijo que Karoline Leavitt fue una de sus asistentes de mayor confianza y anunció que seguirá como asesora externa (REUTERS/Jonathan Ernst)

El anuncio de su renuncia llegó en medio de una controversia sobre si la Casa Blanca usó a los periodistas a bordo del Air Force One como señuelo durante un vuelo secreto desde Turquía, tras una alerta de seguridad el mes pasado, según la misma fuente.

Lo que Leavitt deja atrás en la relación con la prensa

El episodio que mejor define su gestión fue el veto a la Associated Press: Leavitt, bajo instrucción de Trump, excluyó a la agencia de ciertos eventos de prensa y del Air Force One porque se negó a adoptar el nombre “Golfo de América” en su manual de estilo, según CNN y The Guardian.

El representante demócrata James Walkinshaw dijo en CNN: “Su legado será el de haber degradado aún más la relación entre la Casa Blanca y la prensa”.

Los periodistas que cubren la Casa Blanca temen que sin ella el acceso al presidente sea todavía más restringido. Quien herede el puesto no solo tomará un micrófono: recibirá una relación con los medios que Leavitt dejó redefinida a fondo.

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