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Clonadores vacían tarjetas de ayuda social en EE. UU.: el Servicio Secreto alerta por ola de robos

Una advertencia federal revela cómo una maniobra silenciosa está dejando a familias vulnerables sin acceso al dinero que necesitan para cubrir sus gastos más urgentes

Dos terminales de pago Ingenico. Uno muestra una app de cupones digitales y tiene un teclado. El otro es un teclado separado manipulado por manos enguantadas
El Servicio Secreto de Estados Unidos advirtió que la clonación de tarjetas en cajeros automáticos y terminales de pago está en aumento y provoca pérdidas de más de USD 1.000 millones al año
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El Servicio Secreto de Estados Unidos advirtió que la clonación de tarjetas con dispositivos instalados en terminales de pago y cajeros automáticos está en aumento. Solo en 2025 retiró más de 400 dispositivos ilegales y, según la agencia, el fraude provoca pérdidas de más de USD 1.000 millones al año.

El delito se concreta en cuestión de segundos y no requiere un operativo sofisticado a la vista del público. El medio acompañó a agentes en una patrulla por cientos de comercios de Los Ángeles, donde buscaron aparatos capaces de capturar datos de cuentas y números de identificación personal de tarjetas bancarias y de beneficios gubernamentales.

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Según la cobertura, esos dispositivos pueden colocarse rápidamente sobre lectores de débito y crédito.

Una vez instalados, registran la información cada vez que una tarjeta es deslizada. Vince Porter, analista del Servicio Secreto, explicó a CBS News, cadena de televisión estadounidense, que muchos de esos aparatos incorporan transmisores inalámbricos ocultos que envían los datos directamente a los estafadores.

El propio Porter sostuvo que las autoridades creen que un solo dispositivo puede generar hasta USD 1 millón en fondos robados, y agregó que no existe forma de determinar cuánto tiempo lleva colocado uno de estos mecanismos cuando es descubierto.

Una investigación de CBS News, cadena de televisión estadounidense, identificó además 32 pesquisas federales activas en 15 estados.

Cómo opera y qué daño puede causar

Los dispositivos de clonación de tarjetas capturan datos y números de identificación personal en segundos y pueden transmitir la información de forma inalámbrica a los estafadores  (Visual IA)
Los dispositivos de clonación de tarjetas capturan datos y números de identificación personal en segundos y pueden transmitir la información de forma inalámbrica a los estafadores (Visual IA)

El riesgo, de acuerdo con lo relevado por la agencia, no se limita a una zona o a un tipo de comercio. La dinámica del fraude hace que un punto vulnerable se convierta en una puerta de entrada a múltiples cuentas: basta con que el dispositivo permanezca activo el tiempo suficiente para recolectar la información de quienes pagan allí.

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En esa lógica, el impacto no se mide solo por el número de aparatos incautados, sino por la cantidad de transacciones capturadas antes de que alguien note la manipulación.

La mayor exposición recae sobre las tarjetas de beneficios públicos

Componente electrónico transparente con cuadrícula de rectángulos azules y trazas. A la derecha, símbolo de pago sin contacto. Fijado con cinta adhesiva
El Servicio Secreto señaló que las tarjetas EBT y otras tarjetas de ayuda social en EE. UU. son las más expuestas por el uso de banda magnética sin chip ni pago sin contacto

Una preocupación, según explicó el Servicio Secreto, es la exposición de las tarjetas de beneficios públicos. Los delincuentes suelen concentrarse en tiendas que aceptan tarjetas EBT, tarjetas de transferencia electrónica de beneficios, utilizadas para distribuir fondos de asistencia. En esos plásticos pueden acreditarse miles de dólares mensuales a través de programas federales y estatales, como cupones de alimentos y subsidios de vivienda de la Sección 8.

Porter señaló que el problema se agrava porque muchas de esas tarjetas deben pasar por banda magnética y no cuentan con la protección adicional del pago sin contacto o del chip. En ese marco, cuando un comercio anuncia que acepta esos fondos, puede transformarse en objetivo.

La vulnerabilidad, entonces, no está solo en el dispositivo adulterado, sino en el tipo de operación que el usuario se ve obligado a realizar para concretar el pago.

“Es un delito que se comete en un solo lugar”, dijo Porter. La frase sintetiza una modalidad en la que el robo ocurre en el punto de pago, pero sus efectos se expanden de inmediato a personas que dependen de ese dinero para gastos básicos.

El golpe llega sin aviso: el usuario puede descubrirlo recién cuando intenta comprar alimentos o pagar una cuenta y el saldo ya no está.

Las víctimas, además, suelen tener pocas alternativas para recuperar los beneficios sustraídos. El analista indicó que, una vez robadas las prestaciones, recuperarlas puede resultar casi imposible por la cantidad de organismos implicados en la distribución de esos fondos.

La consecuencia práctica es que el daño no se limita a una pérdida financiera: puede convertirse en un problema inmediato de subsistencia.

En la cobertura citada por la agencia, Mary Bowen, madre de seis hijos que depende de la asistencia social, contó que no podía pagar el alquiler ni comprar alimentos después de que le robaran sus beneficios la semana pasada.

“Simplemente desapareció. Ni siquiera tengo dinero en efectivo aquí”, afirmó. Su testimonio retrató el costado más urgente de la estafa: la caída repentina de un ingreso destinado a necesidades elementales.

“Literalmente, he estado recibiendo comida de mis amigos porque se llevaron todo. Me lo quitaron todo”, agregó Bowen. El episodio, tal como fue narrado, mostró cómo el fraude puede dejar a una familia sin margen de maniobra en cuestión de días, incluso cuando el robo ocurrió lejos de su casa y sin un contacto directo con el delincuente.

El Servicio Secreto vinculó la maniobra con redes delictivas extranjeras

Manos de una persona interactuando con el teclado de una terminal de pago en un mostrador, con una pantalla que muestra opciones de transacción
El Servicio Secreto vinculó la clonación de tarjetas con redes delictivas extranjeras que ingresan a Estados Unidos desde Europa del Este, Asia y América Central y del Sur

La agencia también apuntó a un componente organizado detrás de estas maniobras. Michael J. Peck, agente especial adjunto a cargo de la División de Investigación Criminal del Servicio Secreto, sostuvo que detrás de estas estafas operan grupos delictivos organizados procedentes del extranjero. Según dijo, ingresan a Estados Unidos desde Europa del Este, Asia y América Central y del Sur.

Peck afirmó que muchos cruzan la frontera entre Estados Unidos y México para entrar al país. También relató a CBS News, cadena de televisión estadounidense, que una persona fue detenida después de viajar desde Canadá en una moto acuática.

En su descripción, el esquema no se reduce a delitos aislados: incluye movimientos transfronterizos y la capacidad de desplegar dispositivos en distintos puntos para repetir el mismo patrón de robo.

El Servicio Secreto y sus socios en las fuerzas de seguridad detectaron un incremento de la actividad en los últimos dos años. Ese crecimiento, según indicaron, se reflejó tanto en la cantidad de dispositivos hallados como en el volumen económico del fraude.

Como parte de una operación en California, las autoridades visitaron 328 negocios e inspeccionaron 1.749 dispositivos. En ese despliegue se incautaron 16 aparatos de clonación, lo que evitó pérdidas estimadas en USD 16,6 millones, de acuerdo con la agencia. Operativos similares ya se realizaron en decenas de ciudades estadounidenses.

Aunque el riesgo es mayor en grandes áreas urbanas como Los Ángeles, Peck advirtió que los dispositivos también representan una amenaza en pueblos pequeños.

La lógica del fraude, según planteó, no depende de la densidad poblacional sino de la posibilidad de instalar el equipo sin ser detectado y de capturar la mayor cantidad de datos antes de que el comercio o un cliente adviertan una irregularidad.

En ese contexto, el mensaje preventivo de las autoridades apuntó a cambiar hábitos en el punto de pago. La recomendación principal es evitar, en la medida de lo posible, deslizar la tarjeta. Peck indicó que, para quienes tienen alternativa, usar el pago sin contacto es “la mejor manera de protegerse como consumidor”.

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