
Los productos elaborados con aceite de palta o aguacate ganaron espacio en el mercado de Estados Unidos como una alternativa asociada a ingredientes de mayor calidad. Chips, mayonesas y aderezos empezaron a presentarse con ese componente como rasgo distintivo, muchas veces con precios más altos que los de opciones comparables. En paralelo, otros aceites siguieron bajo análisis por sus efectos en la alimentación, como el aceite de oliva y sus propiedades dentro de la dieta mediterránea.
Esa expansión abrió una duda concreta: si un alimento procesado declara que fue hecho con aceite de aguacate, ¿su contenido coincide con ese ingrediente? El interrogante se suma a un debate más amplio sobre la calidad nutricional de los ingredientes y el lugar de los alimentos ultraprocesados en la dieta cotidiana. Un estudio publicado en la revista Applied Food Research evaluó si productos comprados en California y por internet entre 2025 y 2026, etiquetados con aceite de aguacate como único aceite comestible, presentaban una composición compatible con ese ingrediente.
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El resultado mostró que 48 de 54 productos procesados etiquetados con aceite de aguacate no coincidían con los parámetros de autenticidad usados en el estudio. Investigadores de la Universidad de California en Davis compararon además esos datos con alimentos elaborados con aceite de oliva y encontraron una tasa de fallas mucho menor en ese grupo.
Un relevamiento sobre productos procesados

La investigación no se concentró en botellas de aceite vendidas al público, sino en productos terminados que listaban aceite de aguacate como único aceite comestible. El equipo reunió una muestra de 54 alimentos procesados, integrada por chips, mayonesas y aderezos para ensalada adquiridos en tiendas físicas de California y en comercios en línea.
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De acuerdo con el comunicado difundido por la Universidad de California en Davis, el 93% de los chips, el 71% de las mayonesas y el 100% de los aderezos no superó las pruebas de autenticidad. Como contraste, los investigadores sometieron a la misma evaluación a 20 productos procesados que declaraban aceite de oliva como único aceite comestible y solo uno falló.
“Los consumidores pagan cada vez más por productos elaborados con aceite de aguacate o aceite de oliva. Merecen recibir aquello por lo que pagan, y los fabricantes de alimentos merecen tener confianza en que los ingredientes que compran a sus proveedores son auténticos”, afirmó Selina Wang, profesora de extensión cooperativa en el Departamento de Ciencia y Tecnología de los Alimentos de la universidad, según el comunicado de prensa.
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Cómo se comprobó la autenticidad

Para evaluar si el ingrediente declarado coincidía con el contenido real, los investigadores analizaron ácidos grasos y esteroles, compuestos cuya proporción característica permite identificar cada tipo de aceite. Esa combinación funciona como una huella química que ayuda a distinguir si una muestra responde al perfil esperado para aceite de aguacate o si se parece más a otros aceites vegetales.
Según se detalla en el estudio, una parte importante de las muestras dio a conocer perfiles más cercanos a aceites de soja, canola o cártamo que al aceite de aguacate auténtico. Uno de los interrogantes era si el procesamiento industrial podía alterar esa huella química. El equipo evaluó ese punto y, de acuerdo con el comunicado, detectó cambios mínimos.
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Wang explicó que el estudio también contempló variaciones naturales del ingrediente. “En nuestra experiencia, observamos que variables naturales, como el origen geográfico y la variedad del aguacate, pueden modificar estas huellas”, señaló, según el comunicado. La investigadora agregó que el equipo aplicó un margen de desvío del 10% y que, aun con esa tolerancia, el 89% de los productos con aceite de aguacate siguió fallando.
Qué muestran los hallazgos

Los resultados no implican por sí solos una definición legal sobre las empresas que venden estos alimentos ni establecen una sanción regulatoria. Lo que el estudio documenta es una falta de correspondencia entre la composición analizada y el ingrediente declarado como único aceite comestible en una gran mayoría de los productos evaluados.
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El comunicado de la Universidad de California en Davis añade que algunas compañías podrían no saber que el aceite adquirido está adulterado, ya que muchas veces compran ese insumo a terceros o trabajan con varios proveedores. Según esa explicación, la dificultad podría originarse en etapas previas de la cadena de suministro.
“Si los consumidores compran papas fritas que dicen estar hechas con 100% aceite de aguacate, eso debería ser exactamente lo que reciben”, sostuvo Wang, según el comunicado de prensa. La comparación con el aceite de oliva aporta además otra pista de contexto: mientras su autenticidad lleva décadas bajo examen, el aceite de aguacate es una categoría más reciente y con menor nivel de monitoreo.
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