
La noche del 26 de mayo, seis jóvenes fueron arrestados y acusados de secuestro luego de que, según documentos federales citados por CBS News Miami y Fox News, dos personas fueran privadas de su libertad, golpeadas y extorsionadas en el entorno del Margaritaville Hollywood Beach Resort, en el condado de Broward, Florida.
El caso, que involucra también a una menor de 17 años, captó la atención por la brutalidad de los hechos y la minuciosidad con la que los acusados planearon el ataque.
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De acuerdo con la denuncia penal, Saul Alfonso Fajardo, de 19 años, conocido como “Gordo”, se acercó a una de las víctimas y a un testigo con la excusa de asistir a una exhibición de autos en el remoto West Broward Boat Ramp. La cita inicial, facilitada por la confianza previa entre algunas de las partes, fue el punto de partida para una serie de hechos violentos que continuaron en las inmediaciones del resort, un punto emblemático de la costa atlántica de Florida.
Todos los acusados adultos —Fajardo, Justin Phihoang Le, Amari Tamire Hill, Anthony Teruel Hernandez (18), Marikevies McNichols Jr. (19) y Weilen Hernandez (20)— enfrentan cargos federales por secuestro y conspiración para cometer secuestro. CBS News Miami informó que los abogados defensores fueron contactados por la prensa, aunque no se difundieron declaraciones oficiales.
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Secuestro, amenazas y tortura: el desarrollo del caso
Según narraron las víctimas en la denuncia y reconstruyeron los medios estadounidenses, los involucrados condujeron a los afectados hasta el cuarto piso del estacionamiento del Margaritaville, donde otros cuatro hombres y la adolescente los esperaban.
Todos portaban armas semiautomáticas y cubrían sus rostros con máscaras de tela, tipo shiesty, además de usar guantes de látex.
En ese momento, los acusados obligaron a las dos víctimas a entrar en dos vehículos diferentes a punta de pistola. Durante el trayecto, Justin Phihoang Le, de 20 años, amenazó a uno de los secuestrados: “Si intentas salir, voy a acabar con tu vida. Voy a matarte a ti y a tu familia”, declaró la víctima, según los documentos recogidos por CBS News Miami.
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Para aumentar la presión, le mostró unas pinzas y le advirtió: “Si no consigo mi dinero, cada 10 minutos te voy a arrancar una uña”.
Los secuestradores exigieron a las víctimas que realizaran llamadas telefónicas para conseguir dinero. Una de ellas fue forzada a transferir USD 400 a través de la app de pagos digitales Zelle.

La amenaza física se intensificó al llegar a la rampa para botes de Broward, donde Le utilizó un soplete para quemar el tatuaje de una de las víctimas, según confirmó la acusación federal. La frase “voy a torturarte” fue registrada en el expediente.
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En ese lugar, ambas víctimas fueron despojadas de sus teléfonos, joyas, ropa y otros objetos personales. Además, los obligaron a quedarse en ropa interior y a arrodillarse a punta de pistola, según informa Fox News.
En medio del cautiverio, Amari Tamire Hill, de 21 años, disparó al aire durante una videollamada para intimidar a una de las personas contactadas por las víctimas.
Fuga, hallazgos y proceso judicial
La situación dio un giro cuando los secuestradores se percataron de que una de las víctimas portaba un monitor electrónico de tobillo, dispositivo que podía alertar a las autoridades sobre su ubicación.
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Temiendo ser descubiertos, decidieron abandonar a esta persona en una subdivisión de Cooper City, desde donde pudo llegar, solo en ropa interior, a la casa de un familiar y pedir ayuda.
La otra víctima, aún bajo custodia de los agresores, observó cómo “quemaban algo” en la rampa para botes. Los acusados discutieron la necesidad de destruir evidencias. Aprovechando el desconcierto, fingió una convulsión, estrategia que le permitió ser arrojada fuera del vehículo y ponerse a salvo.
Posteriormente, las autoridades hallaron ropa quemada y otras pertenencias de las víctimas en el sitio, así como grabaciones de cámaras de seguridad que refuerzan la acusación.
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El expediente judicial también incluye mensajes entre la menor implicada y Fajardo; uno de ellos señala: “Tiene lesiones de golpiza”, mientras que otro instruía: “BORRA INSTA”, en alusión a eliminar pruebas en redes sociales.
El caso continúa bajo investigación de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI), que trabaja en colaboración con el Broward County Sheriff’s Office.
El expediente destaca que, a pesar de la violencia y la planificación, las víctimas sobrevivieron y lograron colaborar con las autoridades. La acusación no detalla el motivo exacto del secuestro, aunque apunta a que existía una relación previa entre algunos de los implicados.
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