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Andy Burnham cuestionó la continuidad de Gianni Infantino al frente de la FIFA: “No es la persona adecuada”

El primer ministro del Reino Unido afirmó que el presidente del organismo perdió la confianza de una parte importante del fútbol internacional tras el fracaso de su proyecto para abrir el Mundial a inversores privados

El primer ministro británico, Andy Burnham, durante una actividad oficial en Sheffield, Inglaterra (REUTERS/Archivo)
El primer ministro británico, Andy Burnham, durante una actividad oficial en Sheffield, Inglaterra (REUTERS/Archivo)
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El primer ministro del Reino Unido, Andy Burnham, cuestionó la continuidad de Gianni Infantino al frente de la FIFA al considerar que el dirigente suizo perdió la confianza de una parte importante del fútbol internacional tras el fallido intento de reformar el modelo comercial de la Copa del Mundo.

Burnham sostuvo que el episodio dejó al descubierto una crisis de confianza en la conducción de la FIFA.

No creo que sea la persona adecuada para liderar el fútbol en el escenario mundial”, afirmó el mandatario británico. También aseguró que la propuesta impulsada por Infantino “resultó ofensiva para muchas personas vinculadas al fútbol en todo el mundo” y añadió que “no puede ser que simplemente pasemos página y olvidemos lo ocurrido; no fue aceptable”.

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Las palabras del jefe del Gobierno británico se suman a una creciente ola de cuestionamientos contra la actual dirección de la FIFA. Aunque Infantino terminó retirando el proyecto, el debate abrió una discusión sobre la forma en que se toman las decisiones dentro del organismo y sobre el futuro de su liderazgo.

Díptico que muestra a un hombre con gafas y traje oscuro con el dedo en la boca y a otro hombre calvo con traje oscuro gesticulando en un podio
Andy Burnham, primer ministro británico, y Gianni Infantino, presidente de la FIFA

La propuesta contemplaba la creación de una filial comercial encargada de gestionar los principales torneos organizados por la FIFA, incluidos los Mundiales masculino y femenino. Esa sociedad tendría la posibilidad de incorporar capital privado mediante la venta de participaciones, una medida que, según sus promotores, permitiría generar nuevos recursos económicos para impulsar el desarrollo del fútbol.

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Sin embargo, la iniciativa encontró una fuerte resistencia. Varias confederaciones consideraron que el proyecto modificaba profundamente el modelo de gestión del torneo más importante del fútbol sin haber sido suficientemente debatido con las federaciones nacionales ni con los demás actores involucrados.

Ante ese escenario, Infantino anunció el retiro definitivo de la propuesta. En un comunicado explicó que, tras escuchar las distintas posiciones, llegó a la conclusión de que el proyecto estaba generando divisiones incompatibles con los objetivos de la organización.

Después de escuchar atentamente todas las opiniones, ha quedado claro que este proyecto ha creado divisiones”, señaló, al tiempo que agregó que “nuestro propósito siempre ha sido, y seguirá siendo, unir y hacer crecer el fútbol”, motivo por el cual decidió no continuar con la iniciativa.

El repliegue, sin embargo, no logró cerrar la controversia. La UEFA manifestó que la decisión no era suficiente para recuperar la confianza perdida y anunció que trabajará junto con otras confederaciones para revisar los mecanismos de gobernanza de la FIFA y evitar que una situación similar vuelva a repetirse.

El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, y el titular de la UEFA, Aleksander Ceferin, durante el Congreso Ordinario de la UEFA celebrado en Bruselas (REUTERS/Benoit Tessier/Archivo)
El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, y el titular de la UEFA, Aleksander Ceferin, durante el Congreso Ordinario de la UEFA celebrado en Bruselas (REUTERS/Benoit Tessier/Archivo)

En un comunicado, el organismo europeo describió el proyecto como un acuerdo elaborado sin la transparencia necesaria y cuestionó la forma en que fue impulsado. Además, sostuvo que la actual conducción de la FIFA “no solo ha perdido la confianza de la UEFA, sino también la de muchos otros miembros de la familia del fútbol”.

La oposición tampoco quedó limitada al continente europeo. La Confederación de Norteamérica, Centroamérica y el Caribe (Concacaf) afirmó que la dirección de la FIFA había dejado de poner al fútbol en el centro de sus decisiones, mientras que la Confederación Asiática también expresó su rechazo al plan.

El punto de mayor tensión se produjo cuando las 55 asociaciones que integran la UEFA acordaron promover un boicot a la Copa del Mundo y al resto de las competiciones organizadas por la FIFA si la propuesta seguía adelante. Ese frente común terminó dejando a Infantino sin el respaldo político necesario para sostener el proyecto y lo obligó a dar marcha atrás.

La controversia también tuvo consecuencias dentro del propio organismo. Entre ellas se destacaron las salidas del asesor principal Carlos Cordeiro y del director de operaciones Kevin Lamour, quienes dejaron sus cargos durante el desarrollo de la crisis.

Imagen de archivo de la final del Mundial 2026, cuya organización quedó en el centro del debate tras la polémica por el plan comercial impulsado por la FIFA (REUTERS)
Imagen de archivo de la final del Mundial 2026, cuya organización quedó en el centro del debate tras la polémica por el plan comercial impulsado por la FIFA (REUTERS)

Mientras tanto, la atención comienza a centrarse en las próximas elecciones para la presidencia de la FIFA, previstas para marzo en Rabat, Marruecos. El plazo para la presentación de candidaturas concluirá el 18 de noviembre y, tras el fracaso del proyecto y las críticas formuladas por gobiernos y organismos del fútbol, el liderazgo de Gianni Infantino enfrenta uno de los mayores desafíos desde que asumió la conducción de la entidad.

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