El retraso en las exenciones de visa J-1 pone en riesgo la permanencia de médicos extranjeros en Estados Unidos

La demora prolongada en la revisión de solicitudes amenaza con obligar a profesionales médicos formados en hospitales estadounidenses a abandonar el país, lo que podría afectar servicios en regiones ya marcadas por la escasez de personal sanitario

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Pasillo de hospital. Una enfermera en uniforme azul camina de espaldas junto a un monitor de signos vitales. El suelo tiene un patrón geométrico azul, blanco y verde
El Departamento de Salud y Servicios Humanos mantiene paralizadas desde hace meses las solicitudes de exención de visa para médicos no ciudadanos (Reuters).

Cientos de médicos extranjeros que completan su formación en Estados Unidos enfrentan la posibilidad de tener que abandonar el país antes del verano si el Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) no resuelve una acumulación de solicitudes de exención de visa que lleva meses paralizada, según advirtieron abogados de inmigración en un informe que publicó KFF Health News.

El retraso afecta al Programa de Visitantes de Intercambio del HHS, que gestiona las exenciones de visa J-1 para médicos no ciudadanos que desean permanecer en el país tras terminar su residencia o fellowship. A cambio de la exención, los profesionales se comprometen a trabajar durante al menos tres años en zonas con escasez de proveedores de salud.

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El programa recibió 750 solicitudes el año pasado, según los abogados Jennifer Minear y Charles Wintersteen, y está reservado para especialidades como pediatría, psiquiatría, medicina familiar e interna, obstetricia y ginecología.

Causas y consecuencias del retraso en el procesamiento de exenciones J-1

En años recientes, el HHS procesaba las solicitudes en 1 a 3 semanas. Minear, abogada especializada en inmigración para el sector sanitario con sede en Virginia, indicó que el organismo dejó de procesar aplicaciones a finales de septiembre o principios de octubre y que si bien retomó el trámite hace unos meses, “el ritmo es mucho más lento de lo habitual”.

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Otros cuatro abogados consultados por KFF Health News coincidieron en que existe actualmente una acumulación de cientos de expedientes pendientes. Estas solicitudes deben ser revisadas por el Departamento de Estado y aprobadas Servicio de Ciudadanía e Inmigración (USCIS) antes del 30 de julio.

Si ese plazo no se cumple, los médicos deberán salir del país, a menos que obtengan otro tipo de visa, tramiten una exención a través de un programa estatal o federal distinto, o extiendan su visa actual mediante exámenes de certificación o formación adicional.

Vista exterior de la entrada principal de un edificio de USCIS con su letrero, el sello del Departamento de Seguridad Nacional y banderas, con personas afuera
El Servicio de Ciudadanía e Inmigración de EE.UU. (USCIS) debe aprobar las solicitudes de visado médico antes de la fecha límite (Reuters).

John Whyte, director ejecutivo de la Asociación Médica Americana (AMA), señaló en una carta que el programa habitualmente debe enviar sus recomendaciones al Departamento de Estado a mediados de marzo. Whyte pidió al Programa de Visitantes de Intercambio aplicar un “procesamiento de emergencia por lotes” para los médicos con contratos que comienzan este verano.

Por su parte, la portavoz del HHS Emily Hilliard no respondió preguntas sobre el número de solicitudes pendientes ni sobre las causas del retraso. Precisó que el programa revisó todas las solicitudes clínicas de exención J-1 del año fiscal 2025, así como algunas correspondientes a 2026, y que el departamento está “implementando mejoras clave en los procesos para prevenir retrasos futuros” y “trabaja diligentemente” para evaluar las solicitudes restantes antes del 30 de julio.

Impacto del retraso en los pacientes y el sistema de salud

Un psiquiatra atrapado en el limbo administrativo, cuya identidad KFF Health News acordó no revelar por temor a represalias del gobierno, describió la situación con crudeza: “Los pacientes serán los que más sufran, porque en unos tres meses habrá cientos de lugares que no contarán con el médico que deberían tener”.

El profesional, formado en medicina en Europa con residencia y fellowship en Estados Unidos, tiene previsto comenzar a trabajar el 1 de julio en Nueva York con pacientes vulnerables y en situación de desventaja. Entre su futura población de atención mencionó a sobrevivientes de trata de personas, personas en situación de calle y reclusos. “Esa es la población con la que quiero trabajar”, declaró al medio.

La acumulación de solicitudes pendientes afecta la continuidad de la atención a pacientes vulnerables (REUTERS/Allison Joyce).
La acumulación de solicitudes pendientes afecta la continuidad de la atención a pacientes vulnerables (REUTERS/Allison Joyce).

Asimismo, el psiquiatra advirtió que los empleadores que contratan médicos con exención J-1 deben demostrar que no pudieron cubrir esos puestos con trabajadores estadounidenses. Si los médicos no llegan a tiempo, o no llegan en absoluto, los pacientes deberán esperar aún más para que esas vacantes se cubran.

Charles Wintersteen, abogado de Chicago, fue contundente al evaluar el escenario: “Los contribuyentes que financian esa formación no obtendrán el beneficio de ella”. Y sobre el rumbo que toma la situación, añadió: “Ese es el precipicio hacia el que se dirige este tren”.

Por otro lado, Efrén Manjarrez, presidente de la Sociedad de Medicina Hospitalaria, que representa a médicos en unidades de hospitalización, también reclamó en una carta medidas de emergencia ante el retraso en las exenciones J-1: “Cada día que persiste este retraso es un día en que los pacientes hospitalizados en estas comunidades se enfrentan a un mayor riesgo”.

El retraso administrativo del Departamento de Salud y Servicios Humanos pone en riesgo la atención médica en regiones con escasez de personal sanitario en Estados Unidos (REUTERS/Allison Joyce).
El retraso administrativo del Departamento de Salud y Servicios Humanos pone en riesgo la atención médica en regiones con escasez de personal sanitario en Estados Unidos (REUTERS/Allison Joyce).

Obstáculos financieros en la contratación de personal médico extranjero

Si los médicos deben salir del país, sus empleadores tendrían que abonar una nueva tarifa de USD 100.000 asociada a la visa de trabajo H-1B para recontratarlos desde el exterior. El pago, establecido por una proclamación del presidente Donald Trump en septiembre, aplica a trabajadores de todos los sectores que residan fuera de Estados Unidos, aunque no a quienes ya se encuentren en el país.

Barry Walker, abogado de Tupelo, Mississippi, especializado en inmigración para la fuerza laboral de salud, calificó esa tarifa como “un factor decisivo que acaba con todo, especialmente para los hospitales pequeños y rurales”. De acuerdo con el abogado, la cifra se suma a los gastos que ya han invertido los empleadores en reclutadores y abogados para gestionar el proceso de exención.

El psiquiatra en espera afirmó que el hospital que planea contratarlo no puede pagar la tarifa de un vuelo de regreso y aseguró: “Muchos hospitales que contratan médicos con visa J-1 se encuentran en zonas desatendidas, por lo que atienden a pacientes de Medicare y Medicaid. Por definición, en su mayoría, no son hospitales ricos”.

Los abogados consultados indicaron que la mayoría de los empleadores patrocina visas H-1B principalmente para médicos en especialidades de alta rentabilidad, como cardiología u ortopedia, donde es posible recuperar el costo invertido.

Los centros de salud son considerablemente menos propensos a asumir la tarifa para contratar enfermeras extranjeras, técnicos de laboratorio u otros profesionales sanitarios. Si bien la normativa permite a los empleadores solicitar exenciones, ninguno de los abogados entrevistados conocía hospitales o clínicas que hubieran logrado obtenerlas.

La mayoría de los empleadores solo financia visas H-1B para médicos en áreas de alta rentabilidad, como cardiología y ortopedia (REUTERS/Arin Yoon).
La mayoría de los empleadores solo financia visas H-1B para médicos en áreas de alta rentabilidad, como cardiología y ortopedia (REUTERS/Arin Yoon).

Acciones legislativas, litigios y migración de profesionales médicos

La Administración Trump no ha respondido a las cartas de hospitales, sociedades médicas y organizaciones de salud rural que solicitaron una excepción a la tarifa de USD 100.000 para médicos o para todos los trabajadores de la salud. En marzo, un grupo bipartidista de legisladores presentó un proyecto de ley para crear esa excepción, pero aún no ha tenido audiencia.

A su vez, el informe reportó al menos tres demandas presentadas por la Cámara de Comercio de Estados Unidos, un grupo de 20 estados y una coalición que incluye a una empresa de reclutamiento de enfermeras extranjeras y un sindicato de graduados médicos que buscan eliminar la tarifa por completo.

Mientras tanto, hospitales canadienses han comenzado a reclutar a médicos extranjeros que terminan su formación en Estados Unidos. Incluso, el psiquiatra en espera contó que uno de sus colegas ya aceptó una oferta al norte de la frontera y retiró su solicitud de exención ante el HHS.

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