La red de extorsión transnacional india mantiene en alerta a la comunidad sij de California

Las amenazas, extorsiones y asesinatos vinculados a grupos criminales con base en el país asiático afectan cada vez más a residentes de origen punyabí, lo que obliga a incrementar la vigilancia y la cooperación entre autoridades locales y federales

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Una mujer sij con pañuelo naranja y traje verde camina por Hollywood Boulevard. Se ven taxis amarillos, el Teatro Chino y palmeras bajo un cielo nublado
Redes criminales con origen en la India intensificaron sus operaciones de extorsión y amenazas en territorio californiano, afectando a cientos de familias y poniendo a prueba la capacidad de respuesta de las autoridades estadounidenses (Imagen Ilustrativa Infobae)

La comunidad sij y punyabí de California enfrenta una ola persistente de extorsión, amenazas y violencia articulada por redes criminales con base en India, un fenómeno con impacto transnacional que mantiene en alerta tanto a las víctimas como a las autoridades federales y estatales.

Según una investigación de Los Angeles Times, la coordinación de estas bandas —muchas veces dirigida desde cárceles en India y ejecutada por cómplices en Estados Unidos— configuró un nuevo perfil de crimen organizado capaz de extender sus amenazas a familias y negocios en ambos países.

Un grupo de manifestantes sijes con turbantes y barbas, algunos levantando brazos y pancartas, y banderas amarillas y azules al fondo
El temor se extiende entre los residentes de origen sij y punyabí, que ven en la distancia geográfica con la India una protección cada vez más frágil ante el avance de los grupos delictivos (AP/Kin Cheung, Archivo)

Un patrón delictivo en expansión

En los últimos dos años, la oficina del sheriff del condado de San Joaquín recibió un promedio de dos denuncias mensuales por extorsión, cifra respaldada por los registros locales y atribuida por el sheriff Patrick Withrow a la acción de bandas como la de Lawrence Bishnoi, considerada por la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) como “la organización criminal más buscada de la India”.

Este patrón delictivo dejó al menos dos homicidios en Stockton y Fresno, y se conecta con hasta 20 tiroteos registrados en el estado desde 2020, de acuerdo con el detective Steve Hernandez de la oficina del sheriff de Sacramento.

La metodología, documentada por Los Angeles Times, es directa: los extorsionadores, frecuentemente internos en cárceles indias, llaman a sus víctimas—en su mayoría empresarios, desarrolladores inmobiliarios o comerciantes con raíces en Punyab, Haryana, Nueva Delhi y Rajasthan—y exigen primero sumas entre USD 4.000 y USD 7.000. Este umbral busca evitar que las víctimas alerten a la policía y crea la falsa esperanza de que un solo pago resolverá el hostigamiento.

El FBI detalló que “en recientes intentos de extorsión los sujetos exigieron grandes sumas de dinero y amenazaron con violencia física o muerte si no se cumplía la demanda”.

Desde prisión, el líder criminal Lawrence Bishnoi mantiene influencia sobre una red que opera en varios continentes y es señalado como cerebro de extorsiones y asesinatos selectivos (REUTERS)
Desde prisión, el líder criminal Lawrence Bishnoi mantiene influencia sobre una red que opera en varios continentes y es señalado como cerebro de extorsiones y asesinatos selectivos (REUTERS)

El alcance transnacional del crimen organizado

El fenómeno afecta especialmente a más de 250 mil miembros de la comunidad sij en California, la mayor población de este grupo en Estados Unidos, cuyos lazos familiares y patrimoniales con India los convierten en blancos visibles.

Según Los Angeles Times, la comunidad mantiene relaciones estrechas con India y viajes frecuentes, lo que facilita las represalias cruzadas.

El FBI atribuye el mando de gran parte de las operaciones a Lawrence Bishnoi, líder de la banda Bishnoi, quien desde la prisión en India continúa dirigiendo extorsiones y “asesinatos por encargo” por medio de aplicaciones cifradas y colaboradores en Estados Unidos y Canadá.

En diciembre de 2023, la agencia federal documentó que Bishnoi “contactó personalmente a una víctima a través de una llamada de audio y activó su cámara para validar su identidad”. La víctima logró capturar una imagen: una prueba que relaciona de forma directa al jefe criminal con la amenaza.

Primer plano de un hombre de piel oscura, con barba gris y cicatriz en la mejilla, mirando fijamente a través de barrotes oxidados de una prisión
Las amenazas cruzan fronteras y se materializan tanto en Estados Unidos como en la India, evidenciando una estructura criminal que aprovecha vínculos familiares y tecnológicos para operar sin límites territoriales (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las investigaciones del FBI y testimonios recogidos por Los Angeles Times exponen que miembros y asociados de la banda utilizan WhatsApp y Signal para intimidar a víctimas, advirtiendo que, en caso de no recibir el dinero, “se organizarán tiroteos contra la víctima, sus familiares, residencias y negocios”. La transnacionalidad fue palpable con la detención en noviembre de 2024 del hermano menor de Lawrence Bishnoi, Anmol Bishnoi, en Nebraska.

El impacto letal de estas redes se refleja en el asesinato del rapero Sidhu Moose Wala en Punyab en mayo de 2022 —homicidio atribuido por autoridades indias a la participación directa de Anmol Bishnoi— y en el caso del exministro Baba Saddique en Maharashtra.

A nivel local, Los Angeles Times registró el asesinato de Sunil Yadav en Stockton y Banwari Godara en Fresno, ambos señalados como integrantes o colaboradores de la operación Bishnoi.

Imagen dividida con dos hombres. A la izquierda, un hombre con barba y camiseta polo rosa. A la derecha, un hombre con barba contra un fondo azul
Los homicidios de Sunil Yadav y Banwari Godara marcan un punto de inflexión en la escalada de violencia atribuida a disputas entre facciones rivales de bandas indias en California (Facebook/Fresno County Sheriff)

Silencio, subregistro y temor en la comunidad sij

La red criminal no se limita a la banda Bishnoi. El ajuste de cuentas involucra también a organizaciones rivales con capacidad de acción coordinada en ambos países.

En enero pasado, las autoridades indias informaron la detención de cuatro sospechosos, presuntos miembros de una banda rival, vinculados con los homicidios de Yadav y Godara. Los responsables habrían abandonado Estados Unidos tras cometer los crímenes.

La intimidación tiene consecuencias profundas para la vida y libertad de las víctimas. Un empresario sij radicado en California, entrevistado por Los Angeles Times bajo condición de anonimato, relató que lleva dos meses y medio recibiendo exigencias de pago por parte de la banda desde el Valle Central.

“En un momento el delincuente exigió USD 1 millón”, denunció. El empresario sostuvo: “Esto ha afectado mi vida psicológicamente; me ha restringido, no puedo moverme libremente si debo viajar a India”. Las amenazas se reportaron tanto a la policía local como al FBI.

Imagen en blanco y negro. Tres personas sij: un hombre con turbante y rifle, un niño, y un hombre con binoculares, parados frente a un muro de ladrillo
La diáspora sij conserva lazos profundos con su país de origen, una relación que históricamente ha estado marcada por episodios de persecución política y social (AP/Sondeep Shankar, Archivo)

El deporte bajo amenaza y la reacción de las autoridades

El caso del torneo internacional de kabaddi en Stockton ilustra la penetración del fenómeno en la vida cotidiana. Harsimran Singh, presidente de la Federación Americana de Kabaddi, explicó a Los Angeles Times que debió triplicar la seguridad —con presencia de policías y agentes federales— para garantizar la realización del evento tras recibir amenazas a jugadores, orquestadas por la banda de Jaggu Bhagwanpuria. El propio Bhagwanpuria, líder de la banda, cumple pena de prisión en India.

La respuesta estatal fue en aumento. En mayo de 2024, el FBI de Sacramento instó a la comunidad india de la región a denunciar cualquier intento de extorsión, reforzando la vigilancia y coordinación con corporaciones locales como la California Highway Patrol, fuerza policial estatal de California.

En abril, el director de la agencia, Kash Patel, anunció el arresto de Harpeet Singh, a quien se vincula con actos terroristas en Punyab y con dos agrupaciones internacionales.

Varios hombres juegan kabaddi en una cancha amarilla y azul. Un oficial con turbante rojo camina en primer plano, y las gradas vacías del estadio se ven al fondo
La organización del torneo de kabaddi en Stockton se vio amenazada por el accionar de bandas criminales, obligando a extremar medidas de seguridad para garantizar la participación de los deportistas (Punjab Mail USA TV Channel)

El temor a represalias y el vínculo de los delitos con familias y empresas en ambos países provocan el subregistro de denuncias. “Muchos eligen guardar silencio por temor a una represalia, incluso a sus familiares o bienes en Estados Unidos o India”, explicó a Los Angeles Times Naindeep Singh, director de la organización Jakara Movement, quien presentó denuncias ante la policía de Fresno y agentes federales.

El fenómeno se distingue por extender la amenaza más allá de la frontera inmediata. “No solo te amenazan en el país donde vives, sino también en India”, recalcó un testimonio recogido en una reciente acusación federal contra Jasmeet Singh, quien habría perseguido a un objetivo desde California hasta Canadá —incluyendo amenazas de muerte identificando incluso el modelo de su vehículo. El acusado permanece bajo custodia y espera juicio, de acuerdo con información de la corte federal y Los Angeles Times.

Las fuerzas de seguridad coinciden en advertir que la cifra de extorsiones, amenazas y ataques está subestimada, dada la resistencia de muchas víctimas a denunciar. “Creemos que ocurren más delitos de los que tenemos registrados”, señaló un portavoz de la oficina del sheriff del condado de Fresno a Los Angeles Times.