Cuántas horas antes recomiendan llegar a los aeropuertos y qué hay que saber sobre volar este fin de semana durante el cierre del gobierno

Las demoras en los filtros de seguridad han obligado a los viajeros a modificar sus rutinas y a anticipar su llegada a las terminales, ya que las autoridades advierten una saturación inédita durante el periodo vacacional de primavera

Guardar
La escasez de personal de
La escasez de personal de la TSA por el cierre del gobierno provoca largas filas en los controles de seguridad de los aeropuertos estadounidenses (REUTERS/Aaron Schwartz)

Las consecuencias del cierre parcial del gobierno estadounidense se han hecho visibles en los aeropuertos de todo el país, donde los viajeros enfrentan largas esperas y una incertidumbre creciente. El impacto más inmediato recae sobre la Administración de Seguridad del Transporte (TSA), que atraviesa una grave escasez de personal debido a la falta de pago a sus empleados, lo que ha alterado el flujo habitual de pasajeros, sobre todo en plena temporada de vacaciones de primavera.

La reducción de personal en los controles de seguridad ha generado filas inusualmente largas y ha obligado a los aeropuertos a modificar sus recomendaciones para los pasajeros. Muchos trabajadores de la TSA se encuentran laborando sin recibir su salario, lo que ha incrementado el absentismo y ha ralentizado los procesos de control. Esta situación afecta directamente la experiencia de millones de estadounidenses y extranjeros que buscan desplazarse durante uno de los periodos más transitados del año.

En este contexto, la pregunta sobre el horario adecuado para llegar al aeropuerto adquiere una nueva relevancia. Normalmente, era suficiente presentarse con dos horas de antelación para vuelos nacionales y tres para internacionales. Sin embargo, la crisis actual exige mayor previsión. Los aeropuertos y la TSA aconsejan a los pasajeros llegar incluso antes de lo habitual. Algunas terminales sugieren llegar con tres horas de antelación, independientemente del destino, para minimizar el riesgo de perder el vuelo ante las demoras en los controles de seguridad.

Las autoridades recomiendan llegar al
Las autoridades recomiendan llegar al aeropuerto con al menos tres horas de anticipación ante las demoras por la crisis en la TSA (REUTERS/Kaylee Greenlee)

La recomendación de anticipar la llegada al aeropuerto ya no es una mera sugerencia, sino una necesidad práctica en el contexto de la escasez de personal. Los viajeros deben consultar con regularidad los sitios web de los aeropuertos y prepararse para pasar más tiempo en las filas. Llevar un libro, un cargador o algo para comer puede hacer la espera más llevadera, pero el riesgo de perder el vuelo si no se llega con suficiente tiempo es alto. Las aerolíneas no están obligadas a compensar a quienes no logren embarcar por demoras en los controles.

El Aeropuerto Internacional Hartsfield-Jackson de Atlanta y el Aeropuerto O’Hare de Chicago ilustran el alcance del problema. Atlanta, reconocido como el aeropuerto más transitado del mundo, prevé un intenso flujo de pasajeros y ha recomendado oficialmente llegar al menos tres horas antes de la salida programada. Esta medida busca garantizar que los viajeros tengan margen suficiente para atravesar los controles aún en condiciones adversas. Por su parte, O’Hare espera más de 3,7 millones de viajeros solo entre el 19 y el 23 de marzo, lo que anticipa una saturación notable de sus instalaciones.

Algunos pasajeros han intentado eludir las filas utilizando terminales menos concurridas, pero las autoridades advierten que incluso las opciones alternativas presentan demoras significativas. El aumento del tráfico y la disminución del personal hacen que cada minuto de anticipación cuente. Las recomendaciones de los aeropuertos más concurridos se extienden a todos los viajeros, sin importar si su vuelo es nacional o internacional.

La consulta sobre los tiempos de espera en los controles de seguridad, una herramienta habitual para planificar los viajes, se ha visto afectada por el cierre del gobierno. La aplicación oficial MyTSA, que normalmente informa sobre los tiempos de espera, no está siendo actualizada debido a la falta de personal administrativo. Algunos aeropuertos publican estimaciones en sus páginas web o redes sociales, pero la información puede variar y no siempre es confiable. Ante esta falta de datos en tiempo real, la única forma de reducir el riesgo es llegar mucho antes de lo que dictan las recomendaciones tradicionales.

El Aeropuerto Hartsfield-Jackson de Atlanta
El Aeropuerto Hartsfield-Jackson de Atlanta y el O’Hare de Chicago anticipan una saturación récord por el flujo de pasajeros en temporada alta (REUTERS/Aaron Schwartz)

En cuanto a las políticas de las aerolíneas, la normativa vigente indica que no existe obligación de compensar a los pasajeros que pierden sus vuelos por causas ajenas a la compañía, como las largas filas en los controles de seguridad. Algunas aerolíneas pueden, a modo de cortesía, reubicar a los afectados en otro vuelo, pero esto no es un derecho garantizado. La responsabilidad de prever el tiempo necesario para pasar los controles recae en el pasajero, lo que añade presión en un entorno ya estresante.

La gravedad de la situación ha llevado a las autoridades a advertir sobre un posible cierre de aeropuertos pequeños si la escasez de personal persiste. El secretario de Transporte, Sean Duffy, ha señalado que, de continuar el cierre gubernamental, algunas terminales podrían suspender sus operaciones en los próximos días. El administrador adjunto interino de la TSA, Adam Stahl, ha respaldado esta advertencia, subrayando que la falta de agentes podría paralizar el transporte aéreo en determinadas zonas del país.

Las consecuencias sociales y laborales para los empleados de la TSA son profundas. Muchos agentes trabajan sin recibir su salario, lo que ha obligado a algunos a buscar empleos adicionales o a ausentarse por no poder cubrir gastos básicos como el alquiler, la comida o el transporte. En el aeropuerto Hobby de Houston, el absentismo alcanzó un 55% durante un fin de semana reciente. Desde el inicio del cierre, 366 agentes han abandonado la TSA, una pérdida que impacta la capacidad operativa de la agencia, ya que cada nuevo recluta requiere hasta seis meses de formación antes de estar plenamente operativo.